Muralla de Lugo
Ni la de Roma ni la de Reino Unido: la muralla romana mejor conservada está en Galicia y su visita es obligatoria
Cuenta con dos kilómetros de perímetro y un ancho que va de los cuatro hasta los siete metros
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Galicia conserva un valioso legado romano. En aquellos tiempos, cuando la región era conocida como Gallaecia, se comenzó a construir lo que hoy es la muralla romana mejor conservada del mundo.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la Muralla de Lugo fue levantada hace más de 17 siglos y, en la actualidad, se ha convertido en un símbolo de la ciudad y uno de los emblemas de Galicia.
Se levantó para proteger un bosque, según cuenta la leyenda
Lugo es la ciudad gallega más romana. Cuenta con muchos restos romanos; no obstante, la gran protagonista es la Muralla que rodea parte de la antigua Lucus Augusti, con dos kilómetros de perímetro y un ancho que va de los cuatro hasta los siete metros.
La Muralla de Lugo es la única del mundo que se conserva prácticamente entera. Se levantó entre finales del siglo III y principios del IV, siguiendo las directrices del arquitecto y escritor romano Vitruvio, y presenta diez puertas, cinco de ellas existentes en época romana, aunque modificadas.
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Galicia es tierra de leyendas y, en lo que respecta a la Muralla de Lugo, la tradición oral cuenta que los romanos construyeron la fortificación para proteger no una ciudad sino un bosque, el conocido como "Bosque Sagrado de Augusto", en latín "Lucus Augusti".
De ese misterioso bosque se sabe muy poco, pero lo que sí está claro es que la Muralla de Lugo ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad. Los trabajos continuos permiten, además, seguir descubriendo curiosidades.
De hecho, hace apenas unos días, el conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, anunció el hallazgo de una antigua escalera durante las obras de reparación del tramo interior de la Muralla derrumbada a principios de febrero de 2026 a causa del temporal.
Las puertas de la Muralla de Lugo
Porta Miñá, Muralla de Lugo. Foto: Istock
En su origen, la Muralla de Lugo contaba con cinco puertas únicas. Sin embargo, con el tiempo, se fueron abriendo otras debido a las necesidades de crecimiento y de expansión que la ciudad presentaba.
La Porta de Santiago ya existía durante la época romana, aunque en 1759 el acceso fue totalmente modificado; mientras que la puerta del Bispo Aguirre es una puerta agregada en el siglo XIX para facilitar la comunicación con el viejo cementerio y el seminario.
La Porta do Cárcere se inauguró en el año 1887, resultado una construcción muy necesaria para facilitar los cambios de guardia y el acceso al juzgado; la Puerta de San Pedro es de origen romano, pero su estructura fue modificada en el siglo XVIII; al igual que la Porta Falsa, cuyo acceso se cerró durante la Edad Media y se reabrió en el siglo XVII.
La Porta Miñá es la que presenta menos modificaciones de todas, mientras que la Porta da Estación es de "reciente" construcción. La Porta de San Fernando fue abierta por una zona por la que entraba a la ciudad el acueducto de origen romano, tiempo en el que la Porta Nova ya lucía su silueta.
En último lugar, y no por eso menos importante, la historia detrás de la Porta do Bispo Odoario marca el inicio de la protección de la Muralla de Lugo. Se trata de una puerta bastante tardía, pues el hueco fue abierto en el año 1921.
Testigo de una fiesta que revive el pasado romano y castrexo de Lugo
Foto de archivo del Arde Lucus
La Muralla de Lugo es testigo del paso de viajeros y escenario de una fiesta que revive el pasado romano y castrexo de la ciudad: Arde Lucus. Con más de una veintena de ediciones a sus espaldas, esta celebración ofrece más de 400 actividades, entre las que se incluyen talleres, desfiles y el esperado circo romano.
El casco histórico amurallado se transforma durante unos días en un auténtico viaje al pasado. Durante los días que dura la fiesta, los ciudadanos se visten de época y se implican para que la historia vuelva a estar presente en Lugo, una ciudad en la que los romanos y castrexos vuelven a tomar sus calles.