De izq. a derecha - Tomás Paz, Diego Vázquez y Rodrigo García

De izq. a derecha - Tomás Paz, Diego Vázquez y Rodrigo García Quincemil

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El verano de los que no tienen vacaciones en A Coruña: "Mientras la gente disfruta, tú trabajas más"

Un camarero, un socorrista y un monitor cuentan a Quincemil cómo viven el verano y qué es lo mejor y lo peor de trabajar durante esta época del año

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Agosto es uno de los meses del año con más personas de vacaciones. Una tendencia que el Observatorio Nacional de Turismo Emisor (ObservaTUR) confirma en su '17 Informe de Temporada' del verano 2026: el 36% de los españoles disfruta de un descanso durante este mes.

Sin embargo, para que unos puedan pasarlo bien, otros tienen que trabajar para que esas vacaciones funcionen. El camarero que nos atiende cuando vas a tomar algo en una cafetería tras una tarde de playa o de paseo, el socorrista que vela por tu seguridad en la playa o, incluso, el monitor de tiempo libre que hace que las largas vacaciones de tus hijos no sean tan largas, son algunos de los ejemplos de una larga lista.

Precisamente, en Quincemil hemos querido conocer de primera mano cómo pasan el verano tres jóvenes de A Coruña que trabajan durante los meses estivales: Tomás Paz, Diego Vázquez y Rodrigo García.

En el caso de Tomás, a sus 30 años, lleva 14 trabajando como camarero. Desde hace diez lo hace como coctelero en el Castø Bar y tiene muy claro que en verano toca trabajar más duro.

"Cuando la gente está de vacaciones quiere relajarse, disfrutar y pasar tiempo con los suyos, y el bar suele ser uno de los lugares elegidos para reunirse. Mientras ellos disfrutan, tú trabajas más para conseguir que estén a gusto y que no les falte de nada", dice.

Las vacaciones de este coruñés se concentran desde hace años en dos periodos del año: primavera y otoño. "En octubre, para descansar después de todo el verano, y en marzo, para recargar pilas antes de lo que nos viene encima", apunta.

A pesar de que durante el verano solo descansa en sus días libres, Tomás tiene claro que lo mejor de sus vacaciones es poder viajar en temporada baja a precios más asequibles: "Por lo que podría costar una semana en Ibiza o Mallorca en temporada alta he podido celebrar cada año mi cumpleaños en un país diferente: Turquía, Grecia, Italia, Francia… Y este año, por segunda vez, en Estados Unidos".

Para él lo más bonito de su profesión es llegar al final de la jornada y que todo haya salido bien: "Cuando alguien que viene de fuera de la ciudad te dice que, la próxima vez que vuelva, 'esta será una parada obligatoria', es una satisfacción enorme".

A pie de playa todo el verano

Diego, de 25 años, lleva cinco veranos trabajando como socorrista, mientras que Rodrigo, de 23, suma dos como monitor del Plan Corresponsales de la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia, los dos en la playa de Riazor.

Estos trabajos les permiten ganar dinero en verano, mientras durante el curso escolar continúan con sus estudios de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y de Educación Infantil, respectivamente.

"Lo peor de trabajar en verano es ver cómo tus amigos tienen más tiempo libre y disponibilidad para irse de viaje o de fiesta, mientras que tú no", dice Diego. Una percepción que también comparte Rodrigo: "Estás limitado por tu horario, que es prácticamente todo el día y solo puedes ver a tus amigos por la noche".

Ambos realizan actividades relacionadas con el salvamento, aunque desde diferentes perspectivas: Diego desde la parte más activa, con actuaciones de salvamento y de prevención, y Rodrigo desde la concienciación con actividades para niños de entre 6 y 12 años y deportes en la arena: "Les enseño a hacer RCP y conocimientos básicos de primeros auxilios".

En el caso de los socorristas, Diego explica que trabajan cuatro días a la semana y que tienen derecho a cogerse siete días de vacaciones, pero de manera optativa. "En mi caso he decidido no cogerlas y cobro los días", añade. Por su parte, Rodrigo trabaja de lunes a viernes y descansa los fines de semana.

Para el socorrista lo mejor de su trabajo son, sin duda, los compañeros: "Son muchas horas y haces amistades. Aquí —en Riazor— tenemos un grupo muy grande. A veces salimos del trabajo y nos vamos todos a tomar algo juntos". Rodrigo, en cambio, se queda con las relaciones que construye con los niños y niñas. "Trabajar con ellos es muy divertido", concluye.

Sin duda, para estos tres jóvenes el verano también es tiempo de disfrutar, pero de una manera diferente sin llenar terrazas, playas y paseos de la ciudad. Y es que el verano también se construye desde el otro lado de la barra y desde las casetas de socorrismo.