Galería y fachada del antiguo asilo de Adelaida Muro y bloque residencial actual en el mismo lugar.

Galería y fachada del antiguo asilo de Adelaida Muro y bloque residencial actual en el mismo lugar. Archivo del Reino de Galicia / Quincemil

Inmobiliario

Estos edificios religiosos de A Coruña fueron asilos o colegios y hoy se convierten en pisos

El antiguo asilo de Adelaida Muro, del que se cumplen 25 años de su derribo, ejemplifica la transformación de las construcciones religiosas, que tras ser demolidas dan paso a proyectos inmobiliarios, como ocurrirá también donde las Adoratrices tuvieron un convento. Congregaciones religiosas gestionaron centros de enseñanza en inmuebles desaparecidos

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La fisonomía de las ciudades experimenta cambios que llevan al olvido el aspecto que calles y lugares tenían en el pasado. Donde antes había edificios con usos concretos hoy (o mañana) hay (o habrá) otros distintos. Una de estas transformaciones la sufrieron inmuebles religiosos de A Coruña que dieron paso a otros con diferente utilidad. De uno de ellos se cumplirá en 2026 un cuarto de siglo de su desaparición.

La calle Adelaida Muro, en Monte Alto, tuvo un asilo gestionado por religiosas que había sido construido a finales del siglo XIX, el de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Su derribo en 2001 causó revuelo, con arquitectos contrarios a su eliminación para levantar en su lugar un gran bloque con más de 200 pisos, algunos de lujo, y vecinos movilizados en las calles contra el Gobierno local.

El asilo se redujo a escombros, las viviendas se edificaron (aún hay algún piso a la venta o en alquiler) y la asistencia a las personas mayores se desplazó a otra zona de la ciudad. Las monjas obtuvieron unos 15 millones de euros por la venta del inmueble a la empresa Vivienda Confort y los invirtieron en construir una moderna residencia en Eirís.

En otro barrio, el Agra do Orzán, otras religiosas, las de la congregación de las Adoratrices, eran las propietarias de una residencia en la calle Gregorio Hernández que acabaron vendiendo al empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián tras una discutida recalificación del terreno. El edificio fue demolido en 2005 y todavía no ha empezado la obra de ninguna reurbanización o proyecto inmobiliario.

Hay otros ejemplos de inmuebles de A Coruña con tradición o gestión religiosa que perdieron su uso original o lo cambiaron, en algún caso también para ampliar la oferta de viviendas.

Antiguo colegio Marista cerca de la plaza de Lugo. A la derecha, el edificio de viviendas que se construyó en su lugar.

Antiguo colegio Marista cerca de la plaza de Lugo. A la derecha, el edificio de viviendas que se construyó en su lugar. Archivo del Reino de Galicia / Quincemil

En la Ciudad Vieja había una residencia sacerdotal con 37 habitaciones en la confluencia de las calles Puerta de Aires y Nuestra Señora del Rosario. Construido en 1750, el edificio fue propiedad de las Misioneras de Cristo Sacerdote, que lo pusieron a la venta hace una década. El grupo DomusVi abrió allí en 2024 un centro especializado de atención a personas con enfermedades mentales.

En Puerta Real, la congregación de religiosas de María Inmaculada utilizó un edificio de su propiedad como residencia femenina y colegio mayor entre 1971 y 2019. Aunque el plan urbanístico de la Ciudad Vieja no permite su uso residencial, como hotel o pisos turísticos, el año pasado fue vendido a una empresa de uno de los promotores de Marineda y de un hotel de la ciudad.

Y en el entorno de la plaza de Lugo tuvo su centro educativo el Colegio Marista desde 1926 hasta mediados de los años setenta, un imponente edificio encargado al arquitecto coruñés Leoncio Bescansa ubicado donde hoy existe un bloque residencial.

A estos casos se añaden los de la antigua iglesia de los Jesuitas en Juana de Vega, el templo de las Carmelitas en la zona de O Montiño o el colegio de las Josefinas en Juan Flórez, huellas de arquitectura religiosa en A Coruña que el tiempo transformó en viviendas y oficinas.

Un polémico derribo

Solo una semana después de que el Ayuntamiento autorizase la construcción de 227 pisos en Adelaida Muro, las máquinas empezaron a derribar el antiguo asilo de las Hermanitas, muy próximo a la Cruz Roja. Fue en septiembre de 2001. Días y semanas antes, vecinos de Monte Alto se habían manifestado contra el Gobierno de Francisco Vázquez por autorizar un proyecto inmobiliario en un lugar donde se prestaba asistencia social.

La sospecha de que se podía producir una operación de este tipo ya existía desde la aprobación del plan general de 1998, que retiraba la protección al asilo catalogado en todos los planeamientos anteriores y lo recalificaba como suelo urbano no consolidado. Con el silencio cómplice de Patrimonio respecto al cambio urbanístico, el camino quedó despejado para la nueva edificación.

El asilo había sido construido por orden de la dama coruñesa Adelaida Muro y Barbeito, como recogió su testamento tras su fallecimiento en 1892, para el cuidado de ancianos sin recursos a cargo de religiosas. La obra comenzó en 1888 y fue proyectada y dirigida por el entonces arquitecto municipal, Juan de Ciórraga y Fernández de la Bastida.

Imágenes aéreas con la evolución del entorno de la calle Adelaida Muro durante los años 1946, 1973, 2000 y 2006, con el asilo entre la rotonda del Paseo Marítimo y el Campo de Marte.

Imágenes aéreas con la evolución del entorno de la calle Adelaida Muro durante los años 1946, 1973, 2000 y 2006, con el asilo entre la rotonda del Paseo Marítimo y el Campo de Marte.

La edificación fue pionera en Galicia, no solo por contar con la galería más larga de la ciudad hasta la fecha, también por combinar clasicismo tradicionalista con estética vanguardista mezclando fórmulas de los inmuebles sanitarios y residenciales más comunes del momento.

Con espacios interiores amplios e higiénicos y predominio de la madera, el austero edificio fue ampliado y reformado en varias ocasiones para adaptarse a las necesidades del momento y a la modernización de los medios que empezaron a tener este tipo de centros. El Ayuntamiento que dio a la calle el nombre de Adelaida Muro en 1904 permitió el derribo de su asilo casi un siglo después.

Más cemento donde falta verde

El solar de las Adoratrices es un espacio vacío a los pies del Observatorio que en el pasado ocupaba el convento y la residencia para jóvenes de las religiosas. Tras más de 80 años en pie, fue derribado en 2005, justo el año en que el Gobierno municipal anunció la recalificación del solar para permitir la construcción de viviendas.

Solar de las Adoratrices en el Agra, tras los paneles publicitarios.

Solar de las Adoratrices en el Agra, tras los paneles publicitarios. Quincemil

Demoras en la tramitación urbanística que coincidieron con la crisis económica de finales de la primera década del siglo XXI paralizaron este y otros proyectos en la zona. El de las Adoratrices pasó también por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que en 2015 resolvió la exclusión de la parcela del ámbito del parque del Agra, uno de los escasos espacios verdes del barrio donde los vecinos han reclamado durante años la creación de áreas de esparcimiento.

El plan inmobiliario, con 135 viviendas en seis edificios y 3.500 metros cuadrados de espacios libres, continúa sin traducirse en trabajos en el terreno, sobre todo debido a la carga política que supone su puesta en marcha.

El BNG, del que depende el Gobierno local para aprobar asuntos claves en el Pleno, se niega a facilitar el proyecto de Cebrián. Un posible acuerdo político solo se produciría cuando el parque del Agra sea un área abierta a la ciudadanía. De momento lo hará el entorno del Observatorio tras el derribo de sus muros, otra antigua demanda vecinal.