Claudia Núñez recogiendo residuos y un ejemplo de los pendientes que elabora.
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Aurarte, la marca gallega que transforma basura marina en joyas: "El resultado es mágico"
Claudia Núñez Carvallo es capaz de encontrar la belleza más absoluta en residuos como redes pesqueras o plásticos recogidos en la costa, transformándolos en pendientes o anillos a través de los que busca concienciar sobre la importancia de respetar el medio ambiente: "En un mundo lleno de prisas, a menudo pasamos por alto la belleza efímera de las cosas"
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Transformar residuos marinos en joyas es un arte. Y está en las manos de Claudia Núñez Carvallo, una artista multidisciplinar que invita a la reflexión, la reivindicación y la autocrítica social con cada una de las piezas de Aurarte, elaboradas con residuos marinos que encapsula gracias a la resina ecológica y que lucen sus clientas, llevando un mensaje claro: es preciso cuidar el medio ambiente.
El proyecto comenzó a germinar en 2016, cuando la joven estudiaba en la facultad de Bellas Artes de Madrid, donde profundizaba sobre el concepto de la obra artística y su mensaje. "Siempre he tenido gran interés por la crítica social y la separación paulatina que estaba teniendo el ser humano con su naturaleza y el medio ambiente", explica la artista.
Esto la llevó a comenzar a trabajar con residuos generados por el ser humano, que encapsulaba con resina ecológica. La joven buscaba de esta forma reflexionar sobre el centro de cada persona, su naturaleza más pura y la meta como sociedad e individuo. La irrupción de la pandemia le permitió comenzar a trasladar esto a sus joyas: empezaba así a vestir sus obras de arte.
La artista ya había usado esta técnica con otros materiales como arena de viajes o flores prensadas y la cuarentena le permitió perfeccionarla. Núñez Carvallo, que también estudió Restauración y Conservación de Bienes Culturales, entiende el mar como patrimonio y la creación artística como una forma de restauración ambiental: "Cada pieza es una intervención consciente: un gesto de recuperación, respeto y transformación".
La joven, además, trabajó como docente en institutos, donde impartía asignaturas artísticas: "Con esta profesión aprendí la gran fuerza y poder que puede llegar a tener una persona en la divulgación de un mensaje, en mi caso formar adolescentes a que sean 'buenas personas', empleando estas herramientas artísticas como medio para transmitir mensajes reivindicativos, reflexivos e introspectivos para mis alumnos".
"En esta época de experimentación creativa me di cuenta de que todas las piezas tenían un mismo nexo común, reivindicar el aura de lo cotidiano. En un mundo lleno de prisas, a menudo pasamos por alto la belleza efímera de las cosas", comenta Núñez Carvallo.
Un par de pendientes de Aurarte.
Nacía de esta forma Aurarte, la marca de joyería con residuos marinos encapsulados que invitan a reflexionar sobre el cuidado del medio ambiente y nuestra responsabilidad. Y es que, a través de cada pieza, la artesana busca darle la "relevancia eterna" que se merece a cada cosa cotidiana, conectando al ser humano con una naturaleza que merece ser respetada.
El lema de la firma, creado por @sonhumanita, reza que "El mar devuelve nuestra inconsciencia en forma de joyas preciosas". Y precisamente el mar es la fuente de inspiración principal de la artista, que señala que la finalidad de su proyecto es ser un altavoz a través del que divulga y conciencia mediante el arte.
Colecciones con significado
Las piezas de esta marca tienen "un aura especial" y cuentan una historia que busca hacer reflexionar. El fondo transparente intensifica el simbolismo del "mar limpio", pero no siempre es así: Claudia le añade color en algunos casos para que sean más atrevidas. "Las piezas con el fondo negro hacen alusión a la catástrofe del Prestige, permitiéndome transmitir el mensaje reivindicativo de forma más descriptiva", ejemplifica la joven.
La artista le tiene especial cariño a la colección hecha con vidrios del mar y confiesa que su recolección hace que se conecte con su niña interior, ya que no le genera tanta impotencia y tristeza como la limpieza de residuos plásticos. Los anillos ajustables de esta colección triunfan en los mercados: "Esta colección es el claro ejemplo de 'menos es más' y refleja el alma de la marca, ya que cada pieza labrada por el mar tiene su 'aura', es única".
"En los últimos años de su vida, Henri Matisse ya no pintaba: recortaba. Y no lo hacía solo. Mujeres como Lydia Delectorskaya, Jacqueline Duheme o Annelies Nelck fueron fundamentales en su proceso creativo, ayudando a materializar esas formas orgánicas que hoy asociamos con su legado. Esta colección también habla de ellas y es mi pequeño homenaje. Para las que no firmaron, para las que estuvieron, para las que sostienen, para todas aquellas mujeres artistas a lo largo de la historia del arte que fueron invisibilizadas"
Claudia Núñez Carvallo, creadora de Aurarte
Aurarte tiene, además, una nueva colección llamada Matisse, que nace "del encuentro entre el mar herido y el gesto artístico". La artesana se inspira en las formas orgánicas de Henri Matisse, especialmente en sus recortes tardíos, para crear una colección que convierte el residuo en memoria y que demuestra que la belleza persiste incluso en lo desechado.
"En los últimos años de su vida, Henri Matisse ya no pintaba: recortaba. Y no lo hacía solo. Mujeres como Lydia Delectorskaya, Jacqueline Duheme o Annelies Nelck fueron fundamentales en su proceso creativo, ayudando a materializar esas formas orgánicas que hoy asociamos con su legado. Esta colección también habla de ellas y es mi pequeño homenaje. Para las que no firmaron, para las que estuvieron, para las que sostienen, para todas aquellas mujeres artistas a lo largo de la historia del arte que fueron invisibilizadas", reivindica Claudia Núñez Carvallo.
Un proceso de creación consciente
La artesana usa residuos marinos que recoge en las playas. "Me encuentro de todo, es como un contenedor marino. Y eso que los residuos que yo recojo son los que llegan a la costa, el otro 70% se hunde en el fondo marino. Es escalofriante y anímicamente desmoralizante", confiesa la fundadora de Aurarte, que señala que lo que más suele encontrarse son restos de material pesquero como redes o cabos, así como todo tipo de plásticos domésticos e incluso electrodomésticos o neumáticos.
"Me suelo fijar en la fecha de fabricación de los objetos, y sorprendentemente muchos de ellos son de los años 80, 90... Prácticamente en perfecto estado, dejando claro lo mucho que perdura el plástico en el medio ambiente y que debemos de hacer algo para parar esta contaminación", indica la joven, que vive cerca de la costa y aprovecha los paseos con su pareja Rodrigo y su perro Jazz para recoger basura marina.
"Al igual que mi padre, Miguel Núñez, artista multidisciplinar, tengo un gran interés y admiración por la imperfección de los materiales, en Japón se le llama Wabi-Sabi. Es bastante peculiar como actúan las mareas, la salitre y la exposición solar en las piezas plásticas, ya que les da una erosión, tonalidad y aspecto llamativos para mí a la hora de realizar estas piezas de joyería"
Claudia Núñez Carvallo, creadora de Aurarte
Más allá de los restos de material pesquero y de los plásticos domésticos, la artista también se encuentra a menudo con vidrios labrados por el mar: "Estas pequeñas joyitas siempre me han fascinado, recordándome a mi infancia". Núñez Carvallo selecciona el material que le interesa para sus joyas y el resto lo deposita en el contenedor correspondiente.
"Al igual que mi padre, Miguel Núñez, artista multidisciplinar, tengo un gran interés y admiración por la imperfección de los materiales, en Japón se le llama Wabi-Sabi. Es bastante peculiar como actúan las mareas, la salitre y la exposición solar en las piezas plásticas, ya que les da una erosión, tonalidad y aspecto llamativos para mí a la hora de realizar estas piezas de joyería", añade la artesana.
Una vez en el taller, los residuos son clasificados por colores y materiales, que la fundadora de Aurarte parte o corta manualmente para encapsular en resina ecológica derivada de la celulosa. Unas joyas que lija y pule antes de culminarlas con enganches de acero hipoalergénico quirúrgico plateado o dorado resistente al agua y que no genera alergia.
Los materiales no se degradan, algo fundamental para Claudia Núñez: "Cuando comencé con Aurarte trabajaba con resina ecológica natural, pero no me aportaba el resultado que buscaba, ya que se degradaba muy fácilmente, convirtiéndose en un producto de usar y tirar, generando otro residuo".
Respecto a las joyas hechas con material de vidrio, la artista apuesta por conservar por completo la forma que le da el mar, intentando localizar dos similares en cuanto a la colorimetría para poder tener dos pendientes del mismo tono. "Es una labor muy minuciosa, pero ver el resultado es mágico, ya que salen piezas todas únicas y preciosamente reivindicativas", celebra la artista sobre su trabajo.
Pendientes de Aurarte.
Claudia Núñez, que apuesta por la improvisación a la hora de crear sus joyas, confiesa que está encantada de escuchar las ideas de aquellas clientas que quieren algo personalizado. Algo que se traslada incluso a bodas cuando alguien le pide que se encargue de elaborar sus piezas con significado a modo de regalo para los invitados.
"Este proyecto parte de un formato más artístico como es la escultura, por tanto siempre estoy abierta a hacer encargos de todo tipo. Hace poco hice unas piezas para conformar unos trofeos para una empresa que quedaron de maravilla. Me llegan muchas ideas diversas y yo sin problema y si tengo posibilidad, las ejecuto", explica la artesana.
La joven está en contacto constante con sus clientes y tiene en su perfil de Instagram el catálogo efímero, donde muestra las piezas únicas disponibles. Más allá de estas joyas que vende a través de redes sociales, la marca también está disponible en más de 25 tiendas y espacios creativos en los que se apuesta "por el diseño con identidad y el consumo consciente".
Hacia un consumo más responsable
Claudia Núñez Carvallo trabajó como docente en institutos varios años: "Para mí lo fundamental como docente era que mis alumnos fueran 'buenas personas'; reflexivas, críticas y creativas, y para ello usaba como herramienta las artes y técnicas artísticas diversas. Y en mis aulas los materiales que siempre empleábamos, en su mayoría, eran reciclados, dándoles una segunda oportunidad".
Una faceta que tiene continuidad en los talleres de Aurarte, pensados para todos los públicos y en los que ofrece un espacio de conexión con el entorno y con uno mismo. La joven los describe como una actividad de bienestar consciente que permite compartir tiempo de calidad en familia, con amigos o en comunidad, conectándose con el entorno y dejando un recuerdo con significado.
Claudia Núñez imparte un taller.
Una forma de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de respetar y cuidar el medio ambiente y todo lo que conlleva. Un granito de arena que la artesana pone para que la sociedad deje de estar "encaminada al sobre consumo", algo que la preocupa, y que también traslada a través de sus joyas, con las que invita a reflexionar de dónde proceden los productos que se compran, cómo han sido fabricados o el residuo que pueden generar.
Un camino que lleva en todo caso a un consumo más responsable y consciente, impulsando el comercio local sostenible, y que pasa por reducir todo lo posible el consumo de plástico de usar y tirar, así como de los artículos que no son necesarios. La artesana señala que de esta forma se podría eliminar la cadena de reciclado y, por consiguiente, la posibilidad de fallo que existe en este proceso.
"Somos seres que inevitablemente generamos residuos, pero procuremos que estos sean mínimos y conscientes. Sin duda alguna la responsabilidad es compartida; primero los políticos y la industria deben tener una normativa y legislación enfocada en la mejora de la sostenibilidad del planeta. Pero la industria actúa mediante una 'demanda' y si la sociedad 'demanda' un sobreconsumo la industria se lo va dar. Por tanto, la responsabilidad es compartida", indica Claudia Núñez.
La concienciación también pasa por elegir productos como los que elabora esta artesana, que busca generar con ellas un impacto. Y es que los pendientes o anillos de Aurarte van más allá de lo estético y llevan a quien los viste una historia y una reivindicación: "El hecho de que alguien conozca mi proyecto, se cuestione las cosas, abra los ojos, y actúe en contra de esta gran problemática... Para mí eso es el verdadero triunfo".