Eugenia Domínguez, responsable de Artesanía Nía.
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El arte de transformar piedras japonesas en complementos: "Se me valora más fuera que en Galicia"
Eugenia Domínguez trabaja con delicas, pequeños elementos de precisión milimétrica que encajan a la perfección: "Según cómo se cosan y se combinen puedes crear todo tipo de complementos"
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El amor de Eugenia Domínguez por las delicas, unas bonitas y minúsculas piedras de origen japonés que se usan para elaborar complementos y otros artículos, llegó cuando necesitaba un momento de paz. Enfrascada en sus estudios de Relaciones Laborales, encontró en esta actividad manual una vía de escape y relajación que con el tiempo se acabó convirtiendo en su modo de vida.
Una casualidad y la búsqueda de algo que le permitiese evadirse del estudio la llevó a la técnica Miyuki: "Siempre me gustaron las manualidades y las cosas sencillitas que hacíamos de pequeños con los abalorios. Cuando fui a comprar a una tienda, la persona que me atendió me dijo 'hay esto, son unas piedras que tienes que coser con aguja e hilo'".
Domínguez decidió probar, sin saber por aquel entonces que estaba sembrando la semilla que echaría raíz como Artesanía Nía, su proyecto de vida desde 2012. Pero hasta llegar ahí, hubo mucho aprendizaje autodidacta y numerosos fallos y aciertos.
"Nunca lo dejé. Trabajé como administrativa muchos años y, por cosas de la vida, me encontré sin trabajo, recién separada y con un bebé de poco más de un año. Fue entonces cuando me planteé dedicarme a esto oficialmente, porque me permitía trabajar desde casa y, si había alguna feria, poder llevar a mi hijo", explica la artesana.
Un paso valiente en un momento delicado que cambió su vida para siempre, ya que Eugenia Domínguez pasó de elaborar artículos que le pedían sus amigas o regalos para conocidos a hacerlo de forma profesional: "Quise probar, embarcarme en esta aventura, porque quien no arriesga no gana".
Los inicios no fueron fáciles y las dudas sobre hacia dónde ir fueron por momentos un desafío para la artesana, que poco a poco no solo consiguió hacerse un hueco sino convertirse en un referente de elaboración de complementos de Miyuki. Y es que cuando ella empezó, este método era desconocido en Galicia.
Materiales directamente de Japón
Las delicas tienen todas la misma medida y se caracterizan por estar calibradas. "Tienen una precisión milimétrica y según cómo se cosan y se combinen puedes crear todo tipo de complementos, incluso de efecto relieve o con efecto 3D. Todo esto se aprende probando", explica Domínguez.
La artesana era al principio la única que practicaba esta técnica en las ferias, a las que acudía con los bonitos diseños que creaba. Y para que salieran perfectos, Eugenia Domínguez encontró un proveedor que le trae el material directamente desde Japón.
Diseño de mariquitas con delicas, situadas al lado de un céntimo para ver su tamaño.
"Las delicas son japonesas. También hay una versión barata, pero no merece la pena si quieres hacer un producto de calidad. Los hilos también me los trae directos de Japón, porque son específicos para estos trabajos", concreta esta emprendedora.
Eugenia Domínguez dispone de una amplia variedad de artículos que van desde colgantes hasta pendientes o pulseras, que son las que más triunfan: "La gente tiende más a lucirlas, es un artículo que gusta lucir".
Los tamaños, colores y el diseño varían de un modelo a otro, siempre adaptándose a lo que dicte la moda sin dejar a un lado la esencia de la marca. "Los colores son importantes porque la gente se fija mucho en el fondo de armario y en los desfiles de lo que va a venir la próxima temporada. Va por épocas", señala la artesana.
Las versiones mini de cualquiera de sus productos triunfan y, además, la responsable de la marca ofrece la oportunidad de hacer piezas personalizadas, aunque en este caso no puede dar plazos porque necesita sentarse en el taller y probar hasta que obtiene el resultado que busca.
Parte de la colección Mondrian de Artesanía Nía.
"Hasta que no quedan las piezas perfectas no me gusta distribuirlas aunque tarde más, a lo mejor se tarda un mes en hacer algo personalizado. Me han pedido incluso algún bolso, o apliques. Hay gente que realmente valora la artesanía y pide cosas para lucirlas, porque son piezas únicas", explica Domínguez.
Respecto a su clientela, la artesana explica que hace unos años era mayoritariamente femenina, pero desde hace un tiempo han aumentado los compradores hombres: "Compran tanto para una mujer como para ellos mismos. No tienen miedo a lucirlo".
El valor de la artesanía
Eugenia Domínguez se dio de alta como autónoma por primera vez en 2012 y poco a poco ha definido su lugar: "Al principio iba a todas las ferias, pero hoy en día hay el problema de que venden como artesanía ferias que no lo son, en las que se venden cosas que te puedes encontrar en cualquier bazar. Hay mucha gente que defiende que es artesana cuando no es así".
Un situación, lamenta la responsable de Artesanía Nía, que provoca la pérdida de confianza del cliente, que se encuentra en ocasiones con artículos no duraderos o que salen mal porque se rompen o dan alergia, entre otros problemas.
"Los artesanos tenemos por delante una pelea dura: que se nos valore bien y que no se permita que algunas ferias de artesanía se vendan como tal cuando no lo son"
"Si esa persona se encuentra después con un artesano de verdad, que ofrece calidad y que tiene un trabajo detrás, no se fía. Los artesanos tenemos por delante una pelea dura: que se nos valore bien y que no se permita que algunas ferias de artesanía se vendan como tal cuando no lo son", reivindica Domínguez.
La artesana señala que también hay cierto desconocimiento sobre el trabajo que hacen, y que no se ciñe únicamente a las ferias de Navidad o de verano sino que es constante a lo largo del año: "Hay un trabajo de diseño y de pruebas, y la producción. Paso muchísimas horas en el taller".
Más allá de las ferias que trabaja anualmente, Domínguez imparte talleres para dar a conocer la técnica Miyuki. Estos obradoiros se adaptan a las demandas de quien los pide, ayudando a los participantes a hacer sus propias piezas e incluso explicándoles como combinarlas con otras artesanías, y también pueden disfrutarse en Pontedeume, donde reside.
Taller impartido en Lugo con la Asociación Agulla Máxica.
"Las piezas pequeñas se pueden combinar por ejemplo con el encaje de bolillos. O poner un adorno Miyuki en una chaqueta o unos botones, creando un regalo especial y único para alguien", indica Domínguez, que añade: "Últimamente, donde más talleres doy es fuera, se me valora más que en Galicia".
La artesana reivindica todo el trabajo que hay dentro de cada taller y el valor de los productos que se crean de forma manual. Más que un trabajo, una forma de vida que conlleva una gran implicación y que ha dado lugar a proyectos como el de Artesanía Nía, una referente con las delicas japonesas.