Pablo Terroba, con un trofeo.

Pablo Terroba, con un trofeo. Cedida.

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El ingeniero gallego que trabaja en la élite del motor: "Nunca pensé que acabaría en la Fórmula 1"

Pablo Terroba repasa su trayectoria internacional y explica cómo la química, la ingeniería y la constancia le han llevado a trabajar con Red Bull, KTM o Porsche

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De Viveiro al corazón de la ingeniería del motor mundial. Así resume su trayectoria Pablo Terroba Seara, ingeniero químico nacido el 10 de enero de 1993 en la localidad lucense de Viveiro, que ha convertido la pasión por la ciencia, los viajes y el deporte en una carrera internacional ligada a la alta competición y al desarrollo de tecnologías de futuro.

Su historia comienza lejos de los circuitos, pero muy cerca de la curiosidad científica. "Todo empieza en Viveiro, un pueblo del que estoy muy orgulloso y que siempre llevo por bandera allá donde voy", explica.

Aquellas raíces, añade, siguen siendo un pilar fundamental en su vida: "Siempre intento dar visibilidad a mi tierra, porque es parte de lo que soy y de cómo entiendo el mundo".

Formado en la Universidad de Santiago de Compostela, donde cursó el Grado en Ingeniería Química, y posteriormente especializado con un Máster en Sostenibilidad de Biotecnologías en la Universidad de Bolonia, Terroba construyó un perfil técnico con una clara proyección internacional.

"Siempre intento dar visibilidad a mi tierra, porque es parte de lo que soy y de cómo entiendo el mundo"

Pablo Terroba, gallego en la F1

"Estudiar ingeniería química me abrió muchas puertas, pero nunca imaginé hasta dónde podía llegar ese camino", reconoce.

A esa base académica se sumó una experiencia vital marcada por la movilidad. Ha vivido en países como Francia, Irlanda, Italia, Finlandia, Bélgica o República Checa, algo que, según él, ha sido clave en su desarrollo.

"Cuando sales de tu zona de confort y te enfrentas a nuevos idiomas y culturas, creces muchísimo a nivel personal y profesional", afirma. Y añade: "Aprendes a resolver problemas desde cero, sin depender de nada ni de nadie".

Ese proceso de aprendizaje internacional acabó conectando con su entrada en el sector energético a través de ExxonMobil, donde actualmente ejerce como Product Performance Advisor, es decir, asesor en rendimiento de productos.

Su trabajo se centra en el desarrollo y validación de lubricantes y combustibles de alto rendimiento.

"Mi día a día consiste en analizar, desarrollar y optimizar productos que luego se utilizan en motores de altísima exigencia", explica.

"Cuando sales de tu zona de confort y te enfrentas a nuevos idiomas y culturas, creces muchísimo a nivel personal y profesional"

Pablo Terroba, gallego en la F1

Su carrera dio un salto inesperado cuando descubrió la conexión entre su trabajo y el motorsport. "Yo entré en la empresa sin saber realmente qué oportunidades podía haber dentro de la Fórmula 1", admite.

Sin embargo, poco después apareció la oportunidad que cambiaría su trayectoria. "A los pocos meses vi que existía una posición relacionada con el análisis de combustibles y lubricantes en competición", recuerda.

A partir de ahí comenzó un proceso de esfuerzo y constancia. "No hice más que insistir, preguntar en cada reunión dónde podía llegar, qué tenía que hacer para optar a esa posición", relata.

Esa perseverancia tuvo recompensa: "Finalmente fui seleccionado entre cientos de candidatos dentro de la empresa y luego a nivel global".

Su llegada a la Fórmula 1

Su destino fue uno de los entornos más exigentes del automovilismo: el equipo Red Bull en la Fórmula 1. "Fue una de las experiencias más increíbles de mi vida profesional", asegura.

Durante tres temporadas, entre 2023 y 2025, formó parte de un entorno de alto rendimiento donde cada detalle cuenta. "En la Fórmula 1 no hay margen de error, todo se mide al milímetro", subraya.

El trabajo de Terroba se centraba en el análisis técnico de combustibles y lubricantes. "Somos como los médicos del coche", explica.

"La Fórmula 1 es un engranaje perfecto donde cada persona tiene un papel clave"

Pablo Terroba, gallego en la F1

"Analizamos parámetros como viscosidad, densidad o composición química para asegurarnos de que todo funcione perfectamente sin comprometer la fiabilidad del motor".

Y añade: "Si un parámetro se desvía, el rendimiento puede cambiar por completo".

Más allá de la parte técnica, el ingeniero gallego destaca el entorno humano del paddock. "La Fórmula 1 es un engranaje perfecto donde cada persona tiene un papel clave", afirma. En ese contexto, el trabajo en equipo es esencial. "No es solo el piloto o el coche, es todo un equipo trabajando como una sola unidad", insiste.

Su llegada al paddock estuvo marcada por la emoción. "Mi primer día fue como entrar en Disneyland por primera vez", recuerda. La intensidad de la experiencia no disminuyó con el tiempo.

"Desde la primera carrera hasta la última siempre sentí la misma ilusión", confiesa.

El momento más especial

Uno de los momentos más especiales de su carrera llegó en su debut en Bahréin. "Ver a Verstappen primero, a Checo segundo y a Alonso en el podio fue algo que ni el mejor guionista podría haber escrito", relata. Aquel fin de semana marcó un antes y un después en su vida profesional.

El ingeniero también explica la exigencia del día a día en un Gran Premio. "Llegamos el lunes y podemos pasar hasta 14 o 18 horas diarias trabajando en el circuito", detalla.

"Pierdes la noción del tiempo y muchas veces no sabes ni en qué país estás"

Pablo Terroba, gallego en la F1

El proceso incluye múltiples fases: "Revisamos materiales, calibramos equipos, analizamos muestras y trabajamos continuamente con el equipo técnico".

Todo ello bajo una presión constante. "Aquí tienes que dar soluciones en el momento, no hay tiempo para esperar", subraya.

Esa intensidad tiene su recompensa cuando llegan los resultados. "Cuando ganas, estar en el podio celebrando con todo el equipo es una sensación indescriptible", afirma.

Sin embargo, también hay momentos duros. "Cuando el coche abandona, el ambiente cambia completamente y ya estás pensando en la siguiente carrera", reconoce.

La exigencia del calendario es otro de los aspectos más duros de la profesión. "Puedes pasar más de 30 semanas al año fuera de casa", explica. Eso implica un sacrificio personal importante.

"Pierdes la noción del tiempo y muchas veces no sabes ni en qué país estás", admite. Aun así, insiste en que merece la pena. "Si te apasiona lo que haces, lo vives de otra forma", resume.

Tras su etapa en Fórmula 1, su carrera ha evolucionado hacia un rol aún más amplio dentro de ExxonMobil. "Ahora trabajo en el desarrollo de productos para el futuro, colaborando con marcas como BMW, Lamborghini o Porsche", señala.

"La Fórmula 1 es un laboratorio de pruebas para la tecnología del futuro"

Pablo Terroba, gallego en la F1

Su objetivo es claro: combinar rendimiento y sostenibilidad. "El futuro de la ingeniería pasa por motores más eficientes y combustibles más sostenibles", apunta.

En ese sentido, destaca el papel de la innovación. "La Fórmula 1 es un laboratorio de pruebas para la tecnología del futuro", explica. Y añade: "Todo lo que desarrollamos allí acaba llegando, en algún momento, a los coches de calle".

Galicia, valorada a nivel internacional

Su experiencia internacional también le ha permitido reflexionar sobre el talento técnico en Galicia y España. "Se valora, pero mucho más fuera que dentro del país, sobre todo al inicio de la carrera profesional", afirma. Según su experiencia, el crecimiento llega antes en el extranjero. "Desde el primer día te dan responsabilidades reales", asegura.

Para quienes sueñan con seguir sus pasos, su mensaje es claro. "Lo más importante es el inglés, la constancia y no querer saltarse pasos", recomienda.

"Yo he trabajado de todo para poder seguir avanzando, incluso en trabajos que no tenían nada que ver con la ingeniería"

Pablo Terroba, gallego en la F1

Y añade una reflexión personal: "Esto es una maratón, no una carrera de velocidad". Incluso recuerda sus inicios con naturalidad: "Yo he trabajado de todo para poder seguir avanzando, incluso en trabajos que no tenían nada que ver con la ingeniería".

Pese a todo su recorrido internacional, Terroba mantiene intacto su vínculo con Galicia. "Siempre vuelvo a Viveiro siempre que puedo, y siempre será mi casa", afirma. Ese arraigo, dice, es parte de su identidad profesional. "Todo lo que soy también viene de allí", concluye.