Deiviz Kostoya con su obra "O berro do Porco"
Un artista de Santiago recrea 'El grito' de Munch con una versión "más lalinense"
Deiviz Kostoya sustituye la figura humana del cuadro más famoso de Edvard Munch por un cerdo. La obra se enmarca dentro de las actividades de la Feira do Cocido de Lalín y se podrá ver desde el sábado 14 de marzo en el Museo Municipal Ramón María Aller Ulloa de la localidad
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O berro do Porco, la versión más lalinense del cuadro más famoso de Edvard Munch (El grito de 1893), se podrá ver desde el sábado 14 de marzo en el Museo Municipal Ramón María Aller Ulloa de Lalín. Se trata de una obra del artista compostelano Deiviz Kostoya que realizó esta pintura expresamente en conmemoración de uno de los platos estrella de la gastronomía gallega, el cocido, y que es el plato fuerte este mes en la capital de la comarca do Deza.
La obra se enmarca dentro de las actividades de la LVIII Feira do Cocido de la localidad, en una nueva edición de la exposición colectiva EmporcArte, donde se verán obras de más de 50 artistas, tanto consagrados como emergentes.
La angustia existencial de la famosa obra de Munch se transforma en una escena profundamente lalinense en O berro do Porco (60 x 80 cm, acrílico sobre lienzo).
La pintura versiona el célebre icono del expresionismo europeo, trasladándolo al imaginario gastronómico y cultural de Lalín. En esta reinterpretación, la figura humana es sustituida por un cerdo, protagonista absoluto de la obra.
"O berro do porco" de Deiviz Kostoya
El animal no aparece como un elemento literal, sino como un símbolo transformado, a medio camino entre lo humano, lo festivo y lo grotesco, como guiño al carnaval.
"No quería representar ni un grito humano ni un simple guiño gastronómico", explica Kostoya. "El cerdo es aquí un vehículo emocional, una figura híbrida que canaliza una sensación de exceso, de intensidad y de celebración llevada al límite".
El personaje aparece “fuera de sí” sobre una pasarela de madera, mientras detrás se alza distorsionada la iglesia Santa María das Dores de Lalín, reconocible y rotunda, anclando la escena en un espacio real y emocionalmente cercano al espectador.
El paisaje al fondo no es un fiordo noruego, sino un vasto mar de grelos cocidos, cuya superficie verde funciona como metáfora del territorio, de la abundancia y de la identidad culinaria de la comarca do Deza.
Destaca también el ondulante cielo de rojos, amarillos y ocres, que recuerda a los colores del Cocido gallego, donde los chorizos, las patatas, el unto y los garbanzos se traducen en vibrantes franjas de color cargadas de expresividad. "Es un grito que no se oye, pero se huele", bromea Kostoya.
O berro do Porco se integra en la línea de trabajo característica de Deiviz Kostoya, centrada en la revisión, versionado y “galleguización” de obras universales de la historia del arte.
Esta no es la primera ocasión en que el pintor mezcla el cocido gallego con una obra de arte. En la edición pasada, presentó Vincent van Porcogh, y en su debut en la EmporcArte de 2019, presentó La Mona Lisa del Cocido, La Giococha, recibiendo gran atención por parte de la prensa y buenas críticas por parte del público.