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El Chernóbil gallego: Monte Neme se llena de imprudentes instagramers

La antigua mina de wolframio es muy popular por sus aguas turquesas, pero bañarse en ellas puede tener graves consecuencias para la salud debido a la contaminación. Una usuaria de Instagram dijo hace unos meses que había tenido que ir al hospital por sacarse una foto en el agua
Quincemil
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Cuentan las leyendas de la Costa da Morte que entre los concellos de Carballo y Malpica, en un lugar llamado Eira das Meigas, se reunían las brujas para celebrar grandes aquelarres. Era en un lugar alto, con vistas a las playas de Razo y Baldaio. Este lugar se llama Monte Neme.

Seguramente pocas de las personas que hoy acuden a esta antigua explotación minera conozcan esta historia. Posiblemente tampoco sepan que durante la Segunda Guerra Mundial los nazis extrajeron wolframio del subsuelo de Monte Neme. Tampoco sabrán que Juan Cotino, uno de los altos cargos del PP valenciano más salpicados por la corrupción, la explotó a través de una empresa filial a comienzos de esta década. Pero, lo más importante, es que muchos de los que hoy van a Monte Neme a fotografiarse junto a sus aguas turquesas no saben que ese color es fruto de la contaminación y el baño es totalmente desaconsejable.

En los últimos meses se ha puesto de moda entre los influencers e instagramers acudir a Chernóbil, la ciudad ucraniana abandonada debido a un incidente en su central nuclear. Una popular serie de HBO ha desencadenado esos imprudentes viajes de los amantes de la fotografía y las redes sociales. La zona, que tuvo que ser evacuada por la radiación, sigue inhabitable debido a que los niveles tardarían hasta 100 años en estabilizarse.

Si trasladamos estos hechos al terreno local, podemos decir que Monte Neme es el Chernóbil gallego. Lógicamente, no es comparable la catástrofe ocurrida en el antiguo territorio soviético con este paraje minero de la Costa da Morte, pero la imprudencia de los cazadores de likes es similar.

Hace unos meses, una usuaria de Instagram subía una foto en la que aparecía de espaldas bañándose en las aguas de esta antigua mina de wolframio. "Estuvimos con vómitos y ronchones (sic) en la piel. Incluso ella tuvo que ir al hospital. Al cabo de dos semanas muy fastidiadas se fue por completo", comenta una de las personas que se bañó en Monte Neme en la red social. Ante el aluvión de comentarios de usuarios que alertaban de lo peligroso de la situación, la chica comentó: "¿Envidia por mi foto? Mereció la pena, lo pasé un poco mal, sí, pero la foto lo valía".

No es lo habitual ver en las numerosas fotos que encontramos en Instagram si buscamos Monte Neme ver a gente bañándose, pero sí hay más ejemplos. Monte Neme es todo un fenómeno para influencers e instagramers. El agua turquesa que enamora a los fotógrafos es consecuencia de la explotación minera que hubo en la zona, que dejó minerales como sílice, arsénico, plata o aluminio en la superficie, permitiendo que se mezclase con el líquido, dando como resultado ese color tan fotogénico.

De los aquelarres a los nazis

Además de las meigas, también pisaron en el pasado Monte Neme los nazis. Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes explotaron esta mina para extraer wolframio, un material usado para reforzar el armamento militar. De hecho, muchos vecinos de la zona, ante el gran valor de este mineral, consiguieron sus propias muestras, que vendían a un alto precio a los ingleses.

Ya en el siglo XXI, la vieja cantera abandonada fue adquirida por Leitosa SAU, una empresa de Juan Cotino, ex vicepresidente de la Comunidad Valenciana, del Partido Popular. La mina fue explotada y, en el 2012, la compañía quebró y la Xunta no pudo reclamarle un plan de restauración de los trabajos. Cotino está imputado por corrupción.

El resultado fueron seis balsas que se llenaron de agua por la lluvia, generando ese color turquesa. Según expertos, la restauración de la zona costaría 1,5 millones de euros. Pese a que hay un cartel que prohíbe la entrada, la zona no está vallada. Además del agua, también hay taludes y zonas erosionadas como consecuencia de la explotación minera. Todo ello hace desaconsejable la presencia de curiosos en la zona.

En el 2014, una de las balsas reventó y el agua contaminada se precipitó hacia las poblaciones cercanas monte abajo. Provocó daños en la zona y los análisis detectaron aluminio en la composición del líquido. Otro de los hechos surrealistas relacionados con Monte Neme es que la Xunta utilizó una imagen de su agua para promocionar Galicia. La polémica obligó a la administración a retirar la publicidad.

Monte Neme, hogar de meigas, nazis e instagramers, sigue siendo un lugar accesible y uno de los puntos más contaminados de la comunidad. Un espejismo paisajístico sin un plan de futuro ni medidas para evitar un posible accidente por un puñado de likes.

Instagram y Monte Neme

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