Trabajadores de Norvex en el puerto de Sada
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El puerto de Sada (A Coruña) se queda sin manos para el invernaje: "Estamos sobrepasados"
La falta de profesionales y de relevo generacional se suma a la escasez de grúas y espacios para guardar los barcos durante el invierno
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Se acerca el invierno y toca recoger los barcos. Sin embargo, en el puerto de Sada (A Coruña), algo tan sencillo como sacar una embarcación del mar y llevarla a tierra ya se complica. Faltan profesionales, faltan espacios y también faltan medios para hacer una tarea que, sobre el papel, debería ser sencilla.
El sector náutico lleva tiempo advirtiendo de la falta de mano de obra, especialmente de mecánicos y profesionales con experiencia. A esto se suma la ausencia de relevo generacional y, ahora que comienza la temporada de invernajes, un problema añadido: cada vez hay menos empresas y espacios disponibles para guardar las embarcaciones durante los meses de invierno.
Abel Presas, de Norvex, empresa ubicada en el puerto de Sada y dedicada a la reparación y mantenimiento de embarcaciones, asegura que la falta de profesionales se está notando "mucho" en todo el sector.
"Faltan, sobre todo, mecánicos. Nosotros, por ejemplo, hemos estado buscando durante este verano algún mecánico joven que pudiera formarse con nosotros y desarrollar una carrera a largo plazo dentro de la empresa, y nos ha resultado prácticamente imposible encontrarlo", explica.
Una situación que, asegura, también están viviendo otras empresas. A ello se suma que muchos autónomos y pequeños empresarios están próximos a jubilarse o ya lo han hecho, sin que exista un relevo generacional.
Cada vez hay menos espacios para invernar
El problema se hace todavía más evidente ahora que comienza la temporada de invernajes. Norvex ha empezado este año a ofrecer este servicio y ya está recibiendo bastante demanda, pero ampliar la actividad tampoco es sencillo por el precio de las naves industriales y los espacios de almacenamiento.
"Resulta complicado ampliar este tipo de servicios debido al elevado precio que tienen actualmente las naves industriales y los espacios de almacenamiento", señala Presas.
"Nos levantamos a las siete de la mañana, son las doce de la noche y seguimos trabajando"
Jacobo Iglesias, Sande Náutica
Una realidad que conocen bien en Sande Náutica. Jacobo Iglesias explica que son dos personas y que el volumen de trabajo les tiene "sobrepasados".
"Nos levantamos a las siete de la mañana, son las doce de la noche y seguimos trabajando", cuenta. Contratar tampoco resulta sencillo, ya que, según explica, los jóvenes que llegan no suelen tener la formación necesaria para desenvolverse en un sector que requiere conocimientos de pintura, electricidad y mecánica.
"En el mar necesitamos a alguien multiservicios. Que el chaval venga y sepa un poco de pintura, un poco de electricidad y un poco de mecánica", señala.
Sacar el barco del agua tampoco es tan fácil
A la falta de profesionales y de espacios se suma otro problema: sacar las embarcaciones del agua. Iglesias recuerda que antiguamente había una grúa que permitía subir los barcos al puerto. Ahora tienen que recurrir a remolques y este verano Sande Náutica ha tenido que adquirir cuatro nuevos.
Y las cuentas tampoco siempre salen. Iglesias explica que un invernaje puede cobrarse por unos 60 o 100 euros al mes por embarcación, mientras que una nave puede superar los 1.000 euros mensuales. "Cuatro por cien, vamos a poner, cuatrocientos euros. La nave cuesta 1.100, hay pérdidas", resume.
Vista del puerto de Sada
"El tema de ese invernaje lo tenemos muy jodido", reconoce. Una situación que resume en una frase: "Estamos faltos de personal en verano y faltos de sitios de invernaje en invierno".
En el caso de los barcos de pesca, además, se suma la falta de actividad y las reducidas cuotas. Alberto Castro, presidente de la Cofradía de Pescadores de Sada, considera que todo ello hace que la profesión resulte cada vez menos atractiva para las nuevas generaciones.
"Si no nos dejan pescar, ¿qué hacemos?", plantea. Para Castro, la falta de relevo, las cuotas y el coste de salir al mar forman parte de un mismo problema.
Y todo esto hace pensar que, ya no es solo que falte mano de obra, sino una regularización y una ayuda para un sector que cada día tiene más limitaciones para salir al mar.