Ángel es un funcionario del Ministerio de Justicia y sabe que su deber patriótico es ir a votar para botar al maldito “sanchismo” y a todos sus adláteres; pero qué hay más patrio que un chiringuito en la playa de Gandía con una paella valenciana y un tinto de verano fresquito, fresquito. Un dilema, pero que muy gordo.

Marta es maestra jubilada y sabe que es el momento. Ahora o nunca. Pero después de cotizar la friolera de cuarenta años ya se conoce sus derechos. Y esos derechos son irse a la playa de Benidorm bien temprano a tostarse bien tostada, para luego tomarse un buen vermú con unas gambitas y echarse una siesta como Dios manda. ¡Qué indecisión!

Miguel es autónomo, y la cosa ha ido remontando desde la pandemia. Piensa que, aunque con algún fallo, la situación no ha ido tan mal y es su deber incuestionable es votar. Pero después del año que ha tenido, Sanxenxo, su marisco y su fresquito se le hacen irresistibles. ¡Vaya papelón!

Alicia es enfermera y este año ha empezado a recuperarse del estrés de estos pasados años. Está preocupada por lo que viene. ¡A las barricadas!, piensa mientras se sienta muy cerquita de las brasitas donde hacen espetos. El aroma de las sardinas y el fresquito airén que atesora en su mano la evaden a una segunda línea más confortable. Esto también es un derecho ganado con la lucha obrera, ¿no?

¿Quién irá a votar atendiendo a su deber ciudadano? ¿Quién no lo hará y se decidirá por sus bien ganadas vacaciones? En los partidos han contratado hasta médiums para saber qué sucederá, aunque no todos estaban disponibles porque estaban de vacaciones.

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Detrás de esta viñeta están Benjamín Mercedes. Son padre e hija. Benjamín dirige el estudio Arquitectos San Lorenzo 8. Mercedes es ilustradora y diseñadora gráfica. El texto queda a cargo de Paula, la hija mayor, que se dedica a la seguridad alimentaria. La idea de cada semana: un asunto de familia.