El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. Eduardo Parra Europa Press

Tribunas

Los buitres sobrevuelan el cadáver de la legislatura

Los buitres sobrevuelan Madrid este otoño. Cuando Nogueras cerró su carpeta azul, ya era evidente que el cadáver que los buitres habían olido era la legislatura.

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Míriam Nogueras subió a la tribuna con americana blanca y una carpeta azul. Bebió agua. Abrió la carpeta. Volvió a beber agua varias veces durante su breve intervención ("sólo tengo seis minutos") lamentó.

No me pareció que Nogueras luciera deshidratada: más bien estaba saboreando el momento.

Habló en catalán, quejándose de que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, había dispuesto de tiempo ilimitado. Consumió sus seis minutos y Francina Armengol le advirtió, pero la diputada de Junts continuó más despacio, gustándose. Era su momento. Aquí manda Junts.

Así empezó la legislatura y así va a terminar.

Tal vez esta sea la última vez que los tardocovergentes manden así en el Congreso, o en cualquier sitio, dado el auge de Silvia Orriols. El pujolismo, el 3%, el procés, los siete votos, los consiguientes rotos. Todo se acaba.

Cómo no disfrutar de esos seis minutos.

La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, este viernes.

La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, este viernes. J. J. Guillén EFE

En teoría, el pleno extraordinario de este viernes trataba de vivienda. Dos reales decretos para intervenir el mercado del alquiler y poner en cautividad a los malvados fondos buitre. "Esto no va de aritmética parlamentaria", proclamaría Bustinduy, pero vaya que si iba.

Lo que se escenificaba era la muerte de la mayoría de 2023.

Junts llegó a la Cámara con una oferta: retirar los decretos, sentarse de nuevo y negociar otro texto. Texto, huelga decirlo, que se parecería al de Sumar como un huevo a una castaña. Lo traía Nogueras en su carpeta azul. "Trabajemos a puerta cerrada", como a ellos les gusta. Por los viejos tiempos, un último vals de Santos Cerdán y Zapatero en Waterloo.

Pero el PSOE no quiso y empezaron las exequias fúnebres. Yo las seguí puntualmente desde un tren. Detesto leer y escribir en movimiento y tuve que levantar varias veces la vista de la pantalla por el mareo. No fue sólo culpa del tren.

La ministra Isabel Rodríguez, "menudo cacao tengo", había abierto la jornada anunciando decretos que iban a "dar respuesta a muchísima gente". Leyó fatal durante toda su intervención, en homenaje a nuestros informes PISA.

En algún momento, llegó a quedarse varios segundos en silencio antes de recordar que tenía, literalmente, que pasar de página.

Rodríguez elevó rápidamente la apuesta, mientras servidor se tomaba un antiemético: "Maricarmen es a la vivienda lo que Ramón Sampedro a la lucha por una muerte digna".

Todavía quedaba mucho pleno y venían curvas. Dirigiéndose a Junts, habló de "los españoles y los catalanes", soniquete habitual cuando se trata de seducir a los amics de la derecha catalana. A la otra derecha, a la que no tiene perdón de Dios, se dirigió con menos cariños: "Señorías de las derechas: con la gente o con los buitres".

"No esperamos mucho de ustedes".

"Se fue medio Congreso a los pasillos, y una señora de Compromís acusó a las derechas de vender hasta a su madre"

Miami, que nada había hecho para merecerlo, se lo confirmó: "Ustedes se van a Miami o a un congreso de fondos buitre a decirles que se queden y nos colonicen". ¿Qué les ofrecen esos fondos para que los prefieran a "una señora de ochenta y siete años que tiene que salir en camilla de su casa"?

Los aplausos socialistas fueron sorprendentemente discretos. El rostro pétreo de Sánchez no lucía entusiasmado. Se levantó desganada la bancada del PSOE, mientras volaban ya hambrientos los buitres por el hemiciclo.

Se fue medio Congreso a los pasillos, y una señora de Compromís acusó a las derechas de "vender hasta a su madre", anunciando que votaba a favor "por mandato del Sindicato de Inquilinas", que vendría a ser como El Poder de Grayskull para la grey charística.

El paisano del BNG denunció, por su parte, a los "fondos boitres", importante matiz. Llegó luego Oskar Matute, experto cetrero, que de buitres algo sabe. Y remató Pisarello a las "derechas rentistas rendidas a los buitres".

Al bestiario se irían uniendo "parásitos" y hasta "plagas" especuladoras.

A esas alturas, empezaba a sentir lástima por el buitre, animal al que adoro por su enorme utilidad ecológica, cuya reputación es manifiestamente injusta. Es calvo e ibérico, igual que yo, y además limpia los montes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. EP

Subió luego Belarra dando las gracias "de corazón" a los de la tienda de campaña. "Qué bien, este país se mueve. Por fin no son los fachas los que salen a la calle", celebró entre los aplausos de dos o tres diputados.

Colocó a Nogueras junto a Feijóo y Abascal, en flagrante desdoro a la sororidad, y le advirtió de que cada futuro desahucio sería responsabilidad suya: que era su propia abuela la que podía acabar "viviendo en la puta calle".

"Una cosa es el titular y otra la verdad", dijo Míriam Nogueras en su turno de réplica. Incluyó alguna verdad objetiva entre tanta retórica: que los especuladores podrían seguir comprando y especulando incluso con el decreto en vigor. Criticó una política "atrapada por el populismo y los extremos" y rechazó el "chantaje ideológico".

A qué nivel de degradación hemos llegado en esta legislatura. No es la primera "salvada" de las huestes de Puigdemont a todos los españoles, aunque seguramente sea la última.

Bebió otra vez y siguió clavando el cuchillo. La Nogueras estaba disfrutando. Tenía en sus manos el futuro político del malvado estado español. "Retiren el real decreto". "Trabajemos a puerta cerrada". Aquí estic jo.

Rufián llegó sin impresora, pero con fajo de folios. Dijo que eran correos de ciudadanos, también catalanes, que pedían la aprobación de los decretos. Puso después unas llaves y un billete de cincuenta euros sobre el atril.

"La bancada socialista recompensó a López con una ovación considerablemente más entusiasta que la dispensada a la ministra"

"Solamente tengo ganas de llorar". "Salgan a la calle a descojonarse de esto. Pero sin escolta ni Audi". "¿Quién ha llamado a quién?". Acusó Rufián a Junts y a las derechas españolas de estar "pagando una deuda", de defender intereses inmobiliarios. "Yo soy más patriota que ustedes".

Y entonces vino una verónica rufianesca, un momento delicioso, de esos que sólo Rufián sabe interpretar: "Le pido que vuelva al pujolismo". "Deje de imitar a la salvaje de Orriols y a Ayuso".

Sea usted una buena mujer, haga lo que yo le digo.

Concluyó prometiendo dedicar "lo que me quede en política" a que su partido no volviese nunca a pactar con Junts para "putear a mi pueblo, tenga la bandera que tenga". Y sabemos que Rufián es hombre de palabra, más cuando se trata de su amenaza recurrente de abandonar la política.

Empezaron los minutos de la basura con Patxi López, que confirmó que el decreto "no se piensa retirar" porque, además, "ya funciona", abandonando el principio de realidad. "Fuera las caretas". "Cada voto en contra es una condena para cada Maricarmen de este país".

Populismo de garrafón, servido sin hielo.

Nos iba aún a introducir, no dijo dónde, "la ideología neoliberal con vaselina de la mano de los tecnoligarcas". Aquí empecé a echar de menos a los buitres. La bancada socialista recompensó a López con una ovación considerablemente más entusiasta que la dispensada a la ministra.

Carlos Hernández Quero, en su tarjeta voxero y obrerista, habló de "lógica y evidencia empírica", de inseguridad jurídica, retirada de oferta y subida de precios. "Lo de esta Cámara es el puto día de la Marmota".

Acusó al Gobierno de ser "una plaga", habló de madres divorciadas y arrimó el ascua a su sardina: "Haber traído aquí a media África tiene consecuencias".

El diputado del PP Juan Bravo, este viernes durante su intervención en el debate sobre los decretos de vivienda.

El diputado del PP Juan Bravo, este viernes durante su intervención en el debate sobre los decretos de vivienda. EFE

Llegó entonces Juan Bravo, que culpó al Gobierno de la crisis de la vivienda. La cámara enfocó a Isabel Rodríguez llevándose una mano a la cara mientras parecía decir "vaya jeta". "Han decidido arreglar en cuatro días lo que llevan destrozando ocho años", dijo Bravo. "¿No es momento de probar algo nuevo?", dijo, dando el pistoletazo de salida a la campaña electoral de Núñez Feijóo.

Prometió Bravo la construcción de un millón de viviendas en cuatro años, una ley antiokupas, rebajas de IVA y deducciones fiscales. Entonces dejó de hablar al Congreso para mirar directamente a cámara. "A vosotros, los padres". Habló al español "que sigue durmiendo en la misma litera que tenía a los diez años". A "la generación cuya vida está en pausa".

La Cámara empezó a protestar airada mientras Bravo seguía mirando al objetivo. Hay arcanos del parlamentarismo español menos comprensibles que los de la cámara de los comunes británica: se soliviantan porque un diputado alce la vista a cámara, pero no porque les mienten a su hermana.

"No os vamos a fallar. Lo vamos a conseguir. Tenemos un plan para que vosotros tengáis un hogar". El debate parlamentario ya era abiertamente un mitin electoral.

Isabel Rodríguez regresó a la tribuna con una última tentativa de cortejar a Junts. "Ustedes no se parecen a ellos". No iba bien coordinada con Patxi, que les acababa de mandar al guano. Tampoco con Pablo Bustinduy, que empezó a soltar mandobles hablando de la "oligarquía extranjera" a la que estaban "vendiendo este país".

Volvieron los ricos. Y los grandes tenedores. Y Ayuso: "Las únicas llaves que hemos visto son las del ático de Ayuso". Bustinduy habló entonces de un piso "que ha comprado un buitre y le ha puesto tabiques". Se trata, ya les decía, de un ave rapaz muy inteligente, capaz incluso de ejercer de albañil.

Era justo que los buitres tuvieran la última palabra. Fondos buitre. Buitres españoles, buitres extranjeros. Buitres especuladores. Buitres que compran casas. Buitres que ponen tabiques. Faltaba sólo Emilio Butragueño.

Los buitres, en fin, sobrevuelan Madrid este otoño. Durante toda la mañana nos dijeron que habían venido por nuestras viviendas. Pero cuando Nogueras cerró su carpeta azul, ya era evidente que el cadáver que los buitres habían olido era la legislatura.

*** Carlos Conde Solares es historiador.