El presidente estadounidense, Trump, recibe a los líderes para la ceremonia de firma de los Acuerdos de Abraham en la Casa Blanca en Washington. Foto archivo.

El presidente estadounidense, Trump, recibe a los líderes para la ceremonia de firma de los Acuerdos de Abraham en la Casa Blanca en Washington. Foto archivo. Reuters

Tribunas

Trump puede arrastrar a Israel a la guerra contra Irán

En Israel los preparativos parten de la premisa de que, si finalmente Washington decide atacar territorio iraní, el Estado judío se verá involucrado aunque no mueva un dedo.

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Sólo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sabe si habrá o no una guerra contra Irán en un futuro próximo. Quizá ni siquiera lo haya decidido aún.

Sin embargo, en Israel los preparativos parten de la premisa de que, si finalmente Washington decide atacar territorio iraní, el Estado judío se verá involucrado aunque no mueva un dedo.

Irán ya lo ha dejado claro al recalcar que, si Estados Unidos le ataca (incluso mediante una acción bélica menor), Teherán responderá contra Israel, entre otros aliados de Trump en la región.

Pero para Irán, Israel no es un blanco más. El Irán de los ayatolás es el único país del mundo que proclama abiertamente su deseo de destruir a otro miembro de la comunidad internacional.

De esto se desprende, inevitablemente, cualquier medida que Israel pueda tomar para frustrar los planes de Teherán, especialmente ante la posibilidad de una guerra iniciada por Trump.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, comparece desde Teherán.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, comparece desde Teherán. Reuters

El primer ministro Netanyahu aseguró hace semanas que Israel no tiene interés en una guerra contra Irán, pero que responderá con contundencia si es atacado.

Desde entonces, las amenazas iraníes se han agudizado. Son precisamente esas advertencias de responder a una ofensiva estadounidense atacando "el corazón de Tel Aviv" (es decir, la retaguardia civil) las que estarían empujando a Israel a prepararse para sumarse al ataque estadounidense, en caso de que este se concrete.

Ron Ben Yshai, reconocido analista militar del periódico israelí Yediot Ahronot, escribió al respecto hace unos días en tono dramático:

"Es evidente que, si Estados Unidos ataca a Irán, los iraníes harán todo lo posible por cumplir las amenazas que nos lanzan actualmente. También amenazan con cambiar su patrón de acción para que sea más letal y destructivo".

"En la Guerra de los doce días, inicialmente apuntaron sus misiles hacia objetivos militares. Sólo más tarde, al ver que esto no era efectivo, los lanzaron contra la población civil de Israel. Ahora afirman explícitamente que atacarán de inmediato y en el corazón de Tel Aviv”.

"Irán ha dejado claro que, si Estados Unidos ataca, Teherán responderá contra Israel, entre otros aliados de Trump en la región"

Y añade:

"Nos enfrentamos a días difíciles. Por lo tanto, es más que razonable suponer que, si Trump decide atacar, Israel se verá obligado a unirse a la campaña estadounidense muy pronto. Esto con el fin de neutralizar el lanzamiento de misiles balísticos y drones de ataque, golpeando bases de lanzamiento y arsenales listos en territorio iraní".

"Otro objetivo sería completar lo que quedó pendiente en Am Kelaví" (el nombre hebreo de la guerra de junio).

En junio de 2025, Israel atacó a Irán cuando su servicio de inteligencia comprendió que, a menos que se actuara con rapidez, el régimen alcanzaría en poco tiempo el poderío nuclear.

Lo que ya es un hecho público es que Israel está colaborando intensamente a nivel de inteligencia con el esfuerzo bélico de Estados Unidos, incluso antes de saber con certeza si Trump decidirá finalmente atacar a la teocracia iraní.

Israel ha compartido inteligencia de alta calidad y lecciones operativas aprendidas en la guerra de hace meses.

Esto ha ocurrido en encuentros entre el jefe del Mossad, Dedi Barnea; el jefe de la inteligencia militar, el general Shlomi Binder; y el propio comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel, el teniente general Eyal Zamir, con la cúpula de seguridad de Estados Unidos.

La eventual participación en un ataque para reducir al mínimo el riesgo de que los misiles balísticos iraníes causen estragos en Israel es lógica, aunque todavía sea una especulación.

Lo indudable es que la defensa antiaérea y antimisiles de Israel se halla en estado de máxima alerta.

El jefe de la Fuerza Aérea israelí, el general Tomer Bar, declaró el pasado jueves que el ejército continúa "reforzando la preparación y las capacidades tanto defensivas como ofensivas".

Hacer lo contrario sería una irresponsabilidad total.

*** Jana Beris es periodista.