Gabriel Rufian pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados.

Gabriel Rufian pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. Europa Press

Tribunas EL PANDEMONIUM

Así está conduciendo Sánchez al barranco a Rufián

¿De dónde saca Rufián la idea de que tiene un "alto apoyo popular"? De los tuits de media docena de periodistas amigos, de las tertulias de la SER y de lo que él mismo "ve" en las calles.

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Gabriel Rufián se ha autonombrado líder de la izquierda a la izquierda de Pedro Sánchez. Y para animarse a sí mismo ha dicho que tiene "un 0% de apoyo político, pero un porcentaje más alto de apoyo popular".

¿De dónde saca Rufián la idea de que tiene un "alto apoyo popular"? De los tuits de media docena de periodistas amigos, de las tertulias de la SER y de lo que él mismo ve en las calles.

"Mucha gente me dice que le represento" cuenta Rufián.

Hay que analizar, en cualquier caso, a quién representa la gente que anima a Rufián. Porque uno de los tertulianos que le apoyan, por ejemplo, es el mismo que vaticinó que Pablo Iglesias iba a arrasar en Madrid a Isabel Díaz Ayuso y ya sabemos cómo acabó la cosa: con Pablo Iglesias montando un bar.

Yo creo que si Gabriel Rufián quiere saber lo que es verdadero "apoyo callejero" sólo tiene que salir un día a la calle con Isabel Díaz Ayuso. Pero no en Madrid, sino en Santa Coloma de Gramanet, su pueblo.

La única comparecencia de Rufián en las urnas como cabeza de lista, precisamente en las elecciones municipales de Santa Coloma de Gramanet de 2023, se saldó con unos discretos cuatro concejales frente a los diecisiete del PSC de Nuria Parlón.

5.800 votos en un pueblo de 125.000 habitantes. De SU pueblo.

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, atiende a la prensa durante el pleno del Congreso de los Diputados, este martes en Madrid.

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, atiende a la prensa durante el pleno del Congreso de los Diputados, este martes en Madrid. Mariscal Efe

Y a pesar del arrollador amor que despertaba por las calles de Santa Coloma de Gramanet, Rufián tardó apenas un año y medio en dimitir como concejal para "centrarse" en su papel de portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados.

Para ello hubo de superar su muy conocido rechazo a los placeres de Madrid.

¡Porque él se habría quedado en Santa Coloma de Gramanet con gusto!

No despreciemos su sacrificio. Pudiendo vivir en una ciudad donde hasta los sábados por la noche son un velatorio, él escogió sacrificarse y vivir de evento en evento, de fiesta en fiesta y entre presentadores de televisión, actores, músicos, escritores, periodistas, políticos e influencers.

En el fondo le comprendo. A mí, que soy tan catalán como él, me pasa lo mismo, sólo que yo no me pego rollos al solitario y reconozco abiertamente que a mí no me sacan de Madrid ni con agua caliente.

Pero Rufián se aburre. Ser el cuarentón de TikTok, dándole vueltas al mismo chiste copiado una y otra vez, ya no le llena. Él está llamado a más altas cumbres. Y el PSOE, que conoce muy bien de qué pie ególatra cojea el influencer de red social, ha alentado ese angst existencial en beneficio propio.

Por eso los únicos apoyos que ha tenido la idea de Rufián de una candidatura unitaria de las extremas izquierdas, encabezada por supuesto por él, sin primarias ni mandangas, es del PSOE.

ERC, su propio partido, ya ha dejado claro que se presentará "con las siglas de ERC" y ha descartado la ocurrencia de Rufián.

Oskar Matute y Arnaldo Otegi, de EH Bildu, también han sido claros. Hablan de una idea "no viable" y critican que se antepongan "intenciones individuales" a proyectos colectivos.

Ana Pontón, portavoz del BNG, ha zanjado el debate con un "concurriremos con nuestras siglas".

Y el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha ironizado diciendo que "la gente está harta de las telenovelas de la izquierda".

Por su lado, el bloque de Sumar (Movimiento Sumar, Más Madrid, Comunes y la misma IU) ha optado por relanzar su propia alianza. ¡Sumar presenta… Sumar!

Es decir, que no.

Mónica García, ministra de Sanidad.

Mónica García, ministra de Sanidad. Eduardo Parra / Europa Press

A Rufián le quedan, eso sí, los cantonalistas de provincias.

Pero los de la Chunta están ahora tan crecidos que ven incluso posible arrebatarle la presidencia de los Estados Unidos a Donald Trump tras la presentación de un mañoimpeachment.

Y Compromís bastante trabajo tiene en su batalla con Diana Morant como para liarse en aventuras destinadas al galletón demoscópico con un independentista de Jaén que, canta a la legua, ve esa "candidatura unitaria de izquierdas" como un trampolín para su futuro salto al PSOE.

Rufián tiene el apoyo, eso sí, de los rebotados de Podemos.

Todos ellos hombres, por cierto.

Son esos que ocupan en las tertulias de televisión los puestos que deberían corresponder, por representatividad, a Vox. Pero que ahí siguen, fantaseando con un revanchista Podemos 2 El Retorno liderado por ellos.

Son los Ramón Espinar, Emilio Delgado y alguno más, que no saben qué hacer ya para quitarse de encima al percebe de Yolanda Díaz (percebe por su capacidad para engancharse a la roca del sueldo público con una fuerza de millones de kilopondios por centímetro cuadrado de piso en la Castellana).

A Yolanda Díaz, y también a Mónica García, Manuela Bergerot, Rita Maestre y tantas otras.

Todas ellas candidatas al liderazgo de la futura izquierda a la izquierda del PSOE y candidatas alternativas también a ese festival de la testosterona egocéntrica en el que militan los mencionados Espinar, Delgado, Rufián (y Oskar Matute, otro al que tal le baila el ego).

Tíos muy tíos todos ellos que, en la tradición sietemachos de Pablo Iglesias cuando mandaba callar a Irene Montero, aunque la candidata y la líder del partido fuera ella, desconocen que su ego está extendiendo cheques que su talento y su tirón demoscópico no puede pagar.

Olvida también Rufián, y lo escribí ayer en X, que el PSOE es infinitamente más elitista que la derecha, y que él no es familia real, sino un cortesano de provincias. Desde el punto de vista de los catalanes pata negra, un charnego criado en cautividad para darles visitas en TikTok.

Pedro Sánchez durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.

Pedro Sánchez durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso. Ananda Manjón Europa Press

Pero, ¿por qué prefiere el PSOE a Gabriel Rufián como líder a su izquierda? Esto se lo pregunto a Irene Díaz Nova, que conoce el percal mejor que yo: "Rufián ha dado este paso empujado por su ego, porque le han hecho creer que él es el mesías de la nueva izquierda de la nueva España".

"Pero se ha olvidado de que su trabajo es TikTok. De eso le ha convencido el PSOE, que le prefiere a él como líder de una izquierda impotente. Porque Rufián es de esos que de pequeño metía un gol en el patio del colegio y ya se veía en el Real Madrid, así que el PSOE le pone tres tuits anónimos diciendo 'más Rufianes y menos Pablo Iglesias' y ya lo tiene en el bote".

"Y le prefiere a él porque Sumar va a pedir medidas sociales y Rufián lo que va a pedir son más vídeos de TikTok para él, palmaditas en la espalda, entrevistas en televisión y cuatro perras para Cataluña, que salen en el fondo más baratas que las ayudas sociales que pueda pedir Sumar".

Pero, ¿y Mónica García, la alternativa más clara a Yolanda Díaz?

"Mónica García está en su batalla con Ayuso en Madrid, porque en la capital juega contra Óscar López, otro candidato sin tirón y al que no conoce nadie".

El pez muere por la boca y el Homo Rufianus por el ego. Ninguna novedad.