Soldados israelíes alrededor del feretro con el cadáver del último rehén de Hamás.
Se ha cerrado la herida, pero no la guerra con Hamás
"Ahora sí terminó la guerra", dicen muchos tras el regreso del último rehén israelí secuestrado por Hamás. La conclusión es cierta sólo parcialmente.
Este lunes llegó la noticia que el pueblo de Israel estaba esperando desde el 7 de octubre del 2023: el regreso a casa del último secuestrado que quedaba en poder de los terroristas palestinos.
Sin vida, muerto en combate ochocientos cuarenta y tres días antes.
Pero Ran Gvili, miembro de la unidad antiterrorista de la Policía, recibió al fin digna sepultura entre su gente, en el pueblo de sus padres, donde él mismo nació y creció.
Con su identificación en Gaza, Israel cerró un capítulo especialmente triste y duro de su historia. La saga de los doscientos cincuenta y cinco secuestrados que estaban en manos de los terroristas en la Franja.
Dos de ellos habían muerto en la guerra del 2014.
Otros dos eran civiles israelíes (uno judío y otro beduino musulmán), ambos con problemas mentales. Cruzaron por su voluntad a Gaza hace más de diez años sin entender lo que hacían.
Un hombre contempla las fotografías de los secuestrados en la plaza de los rehenes, en Tel Aviv. Reuters
Hamás los retuvo, aunque estaba claro que no estaban en su sano juicio.
El resto, doscientos cincuenta y uno, fueron secuestrados el día de la masacre, el 7 de octubre.
De ellos, ocho fueron rescatados con vida. La mayoría volvió en el marco de acuerdos de alto el fuego, pero decenas regresaron ya muertos.
De los llevados vivos a Gaza aquel día nefasto, cuarenta y cinco murieron en cautiverio.
Con el regreso del último de los secuestrados, corolario de una denodada lucha del pueblo de Israel por recuperarlos a todos, un detalle corrobora lo singular del momento.
Ran Gvili no tendría siquiera que haber luchado el día del ataque. Al día siguiente se iba a operar de una seria lesión de hombro. Pero cuando se enteró de lo que estaba ocurriendo, dijo a sus padres que no permitiría que sus compañeros luchasen solos.
Salió corriendo de su casa hacia el sur, salvó a numerosos civiles en el kibutz Alumim... y nunca volvió. Su cuerpo fue secuestrado.
Ahora ya no quedan secuestrados en Gaza.
Este ha sido uno de los pilares de la existencia del Estado de Israel: no se deja a nadie abandonado en el terreno. Los catastróficos errores cometidos el 7 de octubre fueron una alevosa violación de este principio.
Apenas se supo que había doscientos cincuenta y un secuestrados, comenzó la carrera del ejército por salvarlos.
El primer reconocimiento corresponde a las Fuerzas de Defensa de Israel y los servicios de seguridad, que no cesaron en ningún momento sus esfuerzos por recuperar a todos. Arriesgaron sus vidas para devolver secuestrados a casa. Soñaban con encontrar secuestrados y rescatarlos.
El operativo basado en información de inteligencia sobre algunos sitios en los que podría estar el cuerpo de Gvili se prolongó durante dos semanas.
Imagen de Ran Gvili, el rehén israelí cuyos restos seguían hasta este lunes desaparecidos en Gaza. X
Finalmente, tras el intenso trabajo de los forenses, mientras cientos de efectivos montaban guardia alrededor, se confirmó: "Lo encontramos. Es seguro. Es Rani".
En el lugar de la búsqueda, los soldados lloraron, rezaron y bailaron abrazados, agradeciendo el privilegio de haber sido parte de algo así. En medio de los uniformes y las armas, los tanques y la alerta general, soldados y oficiales hablaron de las lágrimas que les ahogaban la garganta, de la alegría combinada con dolor y de la emoción especial que les inspiraba saber que todo el pueblo israelí estaba esperando la noticia.
Sabían que mientras ellos estaban allí en Gaza, frente al cuerpo sin vida de Ran Gvili, en todo Israel adultos y niños aguardaban la confirmación de que el último secuestrado estaba de camino a casa.
Especialmente emocionante fue el canto que surgió espontáneamente en el lugar, en boca de soldados que se abrazaban y repetían una letra profunda muy conocida: "Yo creo plenamente, con fe, en la llegada del Mesías... y aunque demore, llegará".
Cambiando "Mesías" por "Ran", todo quedaba claro.
Tras la recuperación del cuerpo del último rehén, Ran Gvili, el periodista palestino Yousef Yasser escribió:
— Acción y Comunicación sobre Oriente Medio - ACOM (@ACOM_es) January 27, 2026
«Me quedé dormido por un momento: ¿cómo es posible que incluso un cadáver sea tan importante para ellos (para el pueblo judío), hasta el punto de poner al mundo entero en… pic.twitter.com/Op72Asjr8c
También el comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel, el teniente general Eyal Zamir, elevó una plegaria agradeciendo a "Dios nuestro Señor, Rey del Mundo, por habernos mantenido vivos, por habernos preservado y habernos permitido llegar a este momento".
Todos respondieron "amén".
Israel honró el compromiso que siempre fue parte de su identidad: no se deja a nadie atrás. Tras la catástrofe del 7 de octubre, en la que está claro que las fuerzas de seguridad cometieron graves errores, la promesa es "nunca más".
"En muchos casos, los propios secuestrados liberados se hacían presentes en la plaza poco después de recuperar su libertad para apoyar a los demás"
El segundo reconocimiento, clave, es al pueblo de Israel.
Miles y miles se habían dado cita repetidamente en la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv en las tradicionales concentraciones ciudadanas concebidas para apoyar a las familias de los cautivos. Bajo lluvia o intenso calor. Nada amedrentaba.
En muchos casos, los propios secuestrados liberados se hacían presentes en la plaza poco después de recuperar su libertad para apoyar a los demás.
Los que volvieron contaron cuánto los ayudaba en los túneles de Gaza enterarse de las multitudes que luchaban por ellos a lo largo y ancho de Israel.
"Ahora terminó la guerra", dicen muchos al confirmarse el regreso de Gvili.
La conclusión es cierta sólo parcialmente.
Indudablemente, el hecho de que ya no queden secuestrados en Gaza marca un antes y un después. Es el fin no sólo de un capítulo, sino de la era más dura en la historia de Israel.
Pero no es el fin de los desafíos.
Justamente, el hecho de que se encontrara al último secuestrado marca formalmente el fin de la primera fase del acuerdo de Trump, firmado en octubre de 2025.
En la segunda se debe llevar a cabo la reconstrucción de Gaza y concretar el desarme de la organización terrorista Hamás. Sin esto último, que por ahora Hamás rechaza, la cuenta regresiva hacia un segundo 7 de octubre será cuestión de tiempo.
"La lucha no ha terminado, seguiremos persiguiendo a nuestros enemigos", dijo el oficial número uno de Israel.
Ahora, junto al dolor de lo irreversible, hay alivio y orgullo. Así lo está viviendo el pueblo de Israel.
*** Jana Beris es periodista.