Pedro Sánchez tras una comparecencia en el Palacio de la Moncloa.

Pedro Sánchez tras una comparecencia en el Palacio de la Moncloa. Efe

La tribuna

Más que a estrategia, la carta a la ciudadanía suena a arrebato

Los días que se ha concedido Sánchez para reflexionar deberían indicar claramente, incluso a sus más fieles, que la jugada no estaba planificada de antemano.

28 abril, 2024 18:31

"Siempre va dos jugadas por delante". "Consigue descolocar a todos". Los adeptos de Sánchez, desconcertados por la estrafalaria carta del jueves, intentan discernir un maquiavélico movimiento oculto, posiblemente diseñado mientras acariciaba un gato.

Creo que se equivocan: la carta tiene todo el aroma de la improvisación y la chapuza. Es frecuente, al analizar las acciones de alguien importante, incurrir en la "falacia de la abuela", que deriva de lo que la mía decía de Zapatero: "No será tan tonto si ha llegado a presidente".

Sánchez, además, es guapo, y eso añade el engañoso "efecto halo" con el que la belleza suele impregnar las cualidades reales de su portador.

La cúpula del PSOE reunida este sábado en el Comité Federal del partido.

La cúpula del PSOE reunida este sábado en el Comité Federal del partido. PSOE

Sin duda, como lo nacional se le va complicando inexorablemente, nuestro presidente lleva tiempo meditando su salto internacional. El momento óptimo para estos casos lo definió el capitán Jack Sparrow al abandonar, desde el mástil, el barco que se hundía en el momento justo en que podía poner un pie en el muelle.

Pero en la vida real estas cosas no suelen funcionar tan bien. Cuesta mucho abandonar las comodidades del barco, y la decisión suele tomarse tarde. En suma, la carta parece un arrebato dentro de ese contexto general de posible salida.

Sánchez parece reaccionar de una forma un tanto primitiva ante lo que considera agresiones a su ámbito, y ahora descubrimos que en él incluye a su mujer. No sé si eso es estrictamente amor.

En todo caso, los días que se concede para reflexionar deberían indicar claramente, incluso a sus más fieles, que la jugada no estaba planificada de antemano. Cabe entonces la posibilidad que el lunes se vaya –lo más probable es que aún no lo sepa-, pero mi apuesta es que no.

Mientras tanto sus colaboradores intentan encontrar sentido a lo que está ocurriendo, y están a medio camino entre el bolero y el guerracivilismo. Patxi López, enardecido, ha anunciado que no pasarán. ¿Quiénes? Pues la derecha y la ultraderecha a la que la carta menciona de forma obsesiva. Y los jueces, y la prensa, que ya todo viene a ser lo mismo.

"La situación es completamente escandalosa, y nos habríamos escandalizado más hace unos años, pero todos estamos en nuestra burbuja"

El director de Comunicación del PSOE colgó este mensaje en redes: "Quééédate que la democracia sin ti dueeele". ¿Se volvió loco? ¿Cómo es posible que nadie del gobierno entrara corriendo en su despacho para desactivarlo?

La respuesta es que los partidos, en un grado algo menor que las sectas, tienden a convertirse en burbujas autorreferenciales, y a nadie le extrañó. Pero aunque desde dentro no se perciba, lo extravagante de la situación se ve perfectamente desde fuera.

La prensa internacional se ha mantenido unánimemente impermeable al lirismo de Sánchez y su amor conyugal, y ha optado por una versión más grosera: el presidente se plantea dimitir ante la investigación de los negocios de su mujer. A lo que no ha sido inmune es al choteo: algún medio ha calificado a Sánchez como "drama king", y se ha maravillado de esa jornada de reflexión que se ha concedido.

La carta, entonces, no ha sido el primer movimiento de una audaz jugada de ajedrez que nuestro presidente tuviera en mente. En realidad esta alegoría es bastante optimista. El juego existe, sí, pero nadie lo controla y nos limitamos a deambular por el tablero intentando evitar que nos pise un caballo. Y la carta nos ha tirado unos cuantos encima.

O Sánchez o la "jauría extremista", es la situación en la que el jueves nos puso Bolaños. Y los personajes más estrambóticos, que habitualmente deambulan por los confines de la democracia, entienden que ésta es su hora estelar.

Una periodista de Público sugería la ilegalización del PP y Vox. Una tertuliana de Podemos en TVE aconsejaba intervenir el poder judicial y la prensa. Esto es completamente escandaloso, y nos habríamos escandalizado más hace unos años, pero todos estamos en nuestra propia burbuja, que es la de la rana gradualmente escaldada.

*** Fernando Navarro es exdiputado de Ciudadanos y exviceconsejero de Transparencia en Castilla y León

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