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LA TRIBUNA

La paz de la ministra de Defensa: 30 años en Misiones de Paz

La autora reflexiona sobre la evolución de las Fuerzas Armadas a raíz de unas jornadas conmemorativas de los 30 años transcurridos desde la primera Operación de Paz.

Cuando se mira hacia el Ministerio de Defensa, la mayoría piensa en el ministerio para la guerra. Margarita Robles se está dejando la piel en que seamos capaces de ver que se trata de un ministerio que, entre otras cosas, está destinado a la construcción de la paz y al servicio de la ciudadanía.

Este verano han sido meses de actividad frenética para ella: desde sus intervenciones en Murcia y en Canarias por las inundaciones y los incendios hasta el viaje sorpresa a la clase de Alba, la niña que escribió a la ministra pidiéndole que “no vendiera armas a Nicaragua, ni a ningún otro país que las use para matar a personas”. Robles aprovechó un viaje a Sevilla para acercarse a contarles una realidad de construcción y mantenimiento de la paz, de resolución de conflictos y una visión de defensa en el sentido más real del término.

La ministra ha dejado claro que es sencilla. Por eso, con la misma naturalidad con la que puede encontrársela en el comedor del Ministerio, almorzando como una más, su menú de 3,80 euros, con esa misma cercanía lidera actos más solemnes, como el que se ha celebrado este jueves.

Margarita Robles ha presidido, dentro del marco de los actos del 12 de Octubre, unas jornadas conmemorativas de los treinta años transcurridos desde la primera Operación de Paz, en Angola, en 1989, destacando el papel de las mujeres como agentes de transformación.  

Desde entonces hasta ahora, 177.000 militares españoles han participado en 83 misiones -con 186 bajas-, existiendo un despliegue de 3.000 efectivos en la actualidad. Desde Defensa se promueve la incorporación de mujeres en los despliegues y su inclusión en las misiones de adiestramiento de otros países.

La reducción de las diferencias en el Ejército ha posibilitado el ascenso de mujeres como Patricia Ortega o Gala Gallego

En la sala de moqueta azul, la ministra paseaba antes de comenzar, saludando a los asistentes, a muchos por su nombre. Militares y civiles se mezclan en la sala poniendo, por la uniformidad, imagen a la diversidad. Explicó la importancia de las Fuerzas Armadas diciendo que su dedicación, sus valores y su entrega son impagables.

La ministra tiene trabajo intenso pero también alegrías: la perspectiva de género y la reducción de las diferencias en el Ejército han posibilitado el nombramiento reciente de la primera mujer española que asciende a general, Patricia Ortega García.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto a la teniente coronel del Ejército de Mali, Aminata Diabaté.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto a la teniente coronel del Ejército de Mali, Aminata Diabaté.

Además, Robles persiste en su apuesta para que, en los países donde las Fuerzas Armadas estén presentes como fuerza de paz, los contingentes estén formados por una parte importante de mujeres. No en vano, en la actualidad, el número de mujeres en las Fuerzas Armadas, alumnas incluidas, es de 15.425, lo cual supone un porcentaje del 12,7%.

Recientemente, han sido varias las funciones que, por primera vez, han realizado las mujeres en el Ejército español. La primera mujer que ha mandado un destacamento en zona de operaciones en el exterior ha sido la comandante del Ejército de Tierra Gala Gallego Soro, en la agrupación de las FAMET en Irak, en la operación Inherent Resolve de la OTAN.

La primera mujer que ha dirigido un hospital militar, también ha llegado al puesto en 2019, la coronel médico Ana Betegón, hoy directora del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.

La resolución de conflictos depende también de la incorporación de la mujer a los procesos de mediación y de paz

La labor de visibilización del papel de las mujeres en las Fuerzas Armadas es otro de los puntos de la agenda ministerial. La propia Robles publicaba un artículo a este respecto en EL ESPAÑOL y somos muchos quienes nos hemos sentido atraídos por los retratos militares femeninos que Gonzalo Araluce nos escribe en sus historias: la cabo Úrsula Gardete, Tania Parras, Carmen -la paraca-, Idoia -que nunca regresó de Afganistán-, Ana María... historias militares escalofriantes y admirables con nombre de mujer.

Por eso, estas jornadas estaban planteadas desde el Ministerio de Defensa, conscientes de que la resolución de los conflictos depende también en gran medida de la plena incorporación de la mujer a los procesos de mediación y de paz, visibilizando que su actuación exterior pone especial énfasis en la aplicación de la Resolución 1325 de Naciones Unidas sobre Mujer, Paz y Seguridad y en la iniciativa de Escuelas Seguras de Naciones Unidas.

En este acto también han participado como ponentes el teniente general Pedro Bernal, que fue el jefe del destacamento aéreo español en Namibia como contribución a las fuerzas del Grupo de Asistencia a la Transición de Naciones Unidas (UNTAG); el general de brigada José Rodríguez, jefe, en 1989 del primer contingente español al servicio de Naciones Unidas en Angola; Aminata Diabaté, la teniente coronel del ejército maliense, jefa de la sección de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos en Mali y la directora del Gabinete de Presidencia del Consejo de Estado, Alicia Cebada.

Los avances en España en esta materia son innegables. Nuestro Ministerio de Defensa es líder de la Unión Europea en formación de género y desempeña la función de “líder en adiestramiento militar de género en operaciones”: Esto significa que España marca los contenidos en materia de género en misiones y operaciones militares dentro de la UE.

*** Cruz Sánchez de Lara es abogada, presidenta de Thribune for Human Rights y miembro del Consejo de Administración de EL ESPAÑOL.

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