Marroquíes de nuevo cuño. Efe
El primer tubo de pasta de dientes rellenable de la historia (y la maquilladora de Pedro Sánchez)
Pedro Sánchez multiplica tanto los corruptos como los asaltantes ceutíes. Loado sea Sánchez.
Los 49.000 marroquíes que, según el Ministerio del Interior, invadieron Ceuta este jueves han logrado un milagro que yo sólo puedo describir con admiración: engendrar en apenas cuarenta y ocho horas 24.500 marroquíes de nuevo cuño.
Y no 24.500 marroquíes cualquiera, no.
Sino 24.500 nuevos marroquíes crecidos, musculados y en edad militar.
No le envidio el parto a las afortunadas madres que han tenido que dar a luz esos bigardos sin más ayuda que la de los también admirables padres.
Esos 24.500 marroquíes de nueva hornada son los que explican la diferencia entre los 49.500 asaltantes originales y los 73.500 que, según fuentes policiales, han vuelto a Marruecos de forma voluntaria durante el fin de semana.
Cierto es que las cifras han bailado con las horas.
Inmigrantes en la playa de Ceuta. EFE
El Ministerio del Interior contó primero 49.000 asaltantes, nadie ha explicado todavía cómo. Quizá el Gobierno puso en la frontera a una azafata con un contador de pasajeros, como esos que se utilizan en los vuelos comerciales para comprobar que nadie se ha quedado en tierra.
Cada vez que uno cruzaba la frontera, un clic.
Y así les salieron 49.000 asaltantes.
Juan Jesús Vivas, el presidente de Ceuta, elevó la cifra a 60.000.
El viernes, el Ministerio del Interior dijo que habían abandonado la ciudad 48.300 marroquíes. Es decir, que teóricamente sólo quedaban en Ceuta setecientos de los 49.000 asaltantes originales.
Entiendo que algún asesor de la Moncloa llegó a la conclusión de que la cifra de setecientos no resultaba excesivamente amenazadora comparada con los 49.000 asaltantes originales, pero que explicaba, al mismo tiempo, los vídeos grabados por los propios ciudadanos en los que se podía ver a grandes masas de personas durmiendo en las calles de Ceuta, intentando okupar viviendas, asaltando comercios y peleándose entre ellos.
Basta con pisar la calle para comprobar que la normalidad de la que habla el Gobierno en Ceuta no existe.
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) August 2, 2026
Por humanidad, por convivencia y por seguridad, debemos seguir trabajando, para finalizar esta crisis y asegurar que nunca se repita. pic.twitter.com/1Q4h0coTpe
Luego, fuentes policiales dependientes del Ministerio del Interior dieron la cifra de 69.500 salidas (el sábado) y de 73.500 (el domingo).
Es decir que, se mire por dónde se mire, le hemos devuelto a Marruecos más marroquíes de los que entraron. Concretamente, un 50% más.
Me queda la duda de si el rey de Marruecos, que generosamente nos envió a cobro revertido entre 49.000 y 60.000 de sus más afamados jóvenes, agradecerá la devolución de 73.500.
"¿Para eso los envío a Ceuta? ¿Para que los españoles me devuelvan más de los que les he metido?" pensará el pobre monarca.
Cierto es que la policía ha dado una explicación para la discordancia entre cifras. La explicación sería que algunos marroquíes entraron en Ceuta el jueves, salieron el viernes, volvieron a entrar el sábado y se volvieron el domingo.
Mis felicitaciones al mando de la policía que ha creído que una buena manera de explicar la evidente mentira del Gobierno era transmitir a los españoles la idea de que los asaltantes han entrado y salido de Ceuta cómo les ha dado la gana, cuándo les ha dado la gana, a placer.
Tan a placer, de hecho, que ya no se sabe cuántos entraron, cuántos salieron y cuántos se han quedado.
Tampoco se sabe, por lo visto, dónde están los agentes de Marruecos que, según la Guardia Civil (no el CNI, que está a otras cosas más importantes que las invasiones del territorio nacional a cargo de una potencia hostil), entraron junto con los asaltantes este jueves. Te invaden una ciudad de tu país y tu respuesta es "bueno, es que han entrado, y salido, y vuelto a entrar, y vuelto a salir, y hemos perdido un poco la cuenta de cuántos son y de dónde están. Ah, y tampoco sabemos dónde están los espías marroquíes que entraron para comprobar la respuesta del ejército español a una invasión de su país".
🔴 #EXCLUSIVA | Fuentes del Instituto Armado aseguran que los observaron a través del sistema de cámaras desplegado en la frontera de la ciudad autónoma española
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) August 2, 2026
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La multiplicación milagrosa de los marroquíes es uno de esos fenómenos que uno sólo puede narrar, pero no explicar.
Pero lo que está claro es que por fin este Gobierno ha servido para algo: ha inventado el primer tubo de pasta de dientes rellenable de la historia, sólo que en forma de avalancha humana.
Y no ha inventado sólo un tubo rellenable, sino un tubo rellenable ¡en el que puedes meter un 50% más de pasta de dientes de la que salió en un primer momento!
Como producto, es inmejorable.
Y luego dicen que Pedro 'Colgate' Sánchez es un mal presidente. Con razón los invasores de Ceuta gritaban "gracias Pedro Sánchez" mientras cruzaban la frontera frente a los pasmados morros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Este milagro, el de la multiplicación de los menas marroquíes de treinta años, es muy similar al de esos tres mil refugiados republicanos que durante la guerra civil huyeron a Argentina y que engendraron diecinueve hijos cada uno de ellos.
Hijos que, a su vez, engendraron diecinueve hijos cada uno de ellos.
Porque esa es la tasa de natalidad necesaria para generar el millón de nietos solicitantes de la nacionalidad española que actualmente consta en las estadísticas del Gobierno. Tres mil republicanos multiplicado por diecinueve hijos cada uno, cincuenta y siete mil republicanos. Y cincuenta y siete mil republicanos por diecinueve hijos cada uno, un millón ochenta y tres mil republicanos.
Explicao.
Ojo. Lejos de mi intención poner en duda la fecundidad de los republicanos. Si todos ellos eran como José Luis Ábalos, diecinueve hijos me parecen incluso pocos. Metes tres mil Ábalos en Andorra y en dos generaciones hay más andorranos que chinos en el planeta.
Lejos también de mi intención poner en duda la fecundidad de los inmigrantes marroquíes que en sólo cuarenta y ocho horas han engendrado más de veinte mil nuevos inmigrantes marroquíes. El jueves a las 15:00 los engendraron, el viernes a las 9:00 los parieron, el sábado los bebés ya tenían doce años y el domingo los nenes medían metro ochenta y andaban okupando casas.
Pero, por favor, no le restemos méritos al Gran Hacedor de todos estos milagros. Ese Pedro Sánchez que multiplica tanto los corruptos, como las comisiones, como los delitos, como los inmigrantes. ¡A Pedro Sánchez le tiras un palo y te devuelve el Amazonas! Luego dicen de Jesucristo.
Y todo eso, mientras la nueva maquilladora de Pedro Sánchez tomaba posesión de su cargo este sábado 1 de agosto y concedía su primera entrevista a un medio de comunicación. En esa entrevista, la maquilladora confesaba que su lema es "tu magia está en mis manos".
Loado sea Sánchez, el mago amego. Que la invasión de tu país no te pille sin maquillar.