El portavoz de Cs, Carlos Carrizosa, y Ernest Maragall, de ERC, se encaran en el Parlamento autonómico catalán.

El portavoz de Cs, Carlos Carrizosa, y Ernest Maragall, de ERC, se encaran en el Parlamento autonómico catalán. EFE Barcelona

PICALAGARTOS

Torraborroka

29 septiembre, 2019 02:38

Resulta que la foto nos retrotrae a tiempos peores. A cuando HB puteó a Juan Carlos I en Guernica. Los tiempos de plomo han dejado los hayedos y se han venido al palmeral mediterráneo. Aunque hay quienes son los mismos y lo seguirán siendo, por esa inmanencia que tienen los oscuros. Ahí está Otegi por Plaza Cataluña como un héroe del pueblo. O una ikurriña junto a una estelada en la guerra de los balcones que es la Barcelona en tiempos de Ada.

Resulta, pues, que Torra agitó el árbol y cayeron las nueces, y cerró el Parlament como un Boris Johnson en más cateto. Torra empezó a blanquear a la incipiente ETA catalana y ya no habrá quien frene a la bicha. Lo del balcón reincidente y el Llach caduco cancionero es lo que le faltaba al cuadro.

Toda violencia nace, crece, se reproduce y mata. Por eso los CDR han pasado de la mierda de vaca a la GOMA 2 en este sinvivir resultante de que no haya, ahora, ya, un 155 permanente. Un 155 que purifique el aire, las ramblas, las masías, los masoveros y a los pijoapartes vueltos batasunos en el más puñetero giro de la Historia.

La foto de hoy son muchas fotos: es la de Maragall cara a cara con Carrizosa, como desafiándose los alientos. O la captura de vídeo del operativo de la Guardia Civil -profesional- frente a unos Mossos -chivatos- y un ministro del Interior decadente -cuando menos-.

De Torra no se esperaba más que esto. Una descomposición de la Historia, el descrédito del autogobierno -que tomen nota Compromís o la farfolla del podemismo andaluz-, y eso porque entre tensionar y apretar no hay matices. Luego está, claro, el CDR encapuchado que sabe lo barato que está en España el kilo de maldad y de pólvora. Y los mansos de espíritu que sólo bailan cuando se saben señalados -Iceta-, pero que luego vuelven a lo mismo bajo no sé qué síndrome de Estocolmo: macarras de la moral que nos dan la paz y la palabra gafapastas.

Ya no caben más melindres en el asunto. Se ha cruzado el Rubicón, el Ebro, el Besós y hasta el Guadiana. De aquí a nada nos espera que el otoño se vaya encabronando más y más. Y que el Estado esté en funciones y que sólo podamos encomendarnos a Santa Rita, a Llarena o a la Custodia de Arfe. Bienaventurados los demócratas, a los que todo les será vedado.

Se ha borrokizado Cataluña, ni Cristo se fía de una policía autonómica prescindible. Del Pirineo a Tortosa quieren un estado de guerra, una rosa de foc anarconeoconvergente...

Pero la gente, que a su trabajo acude y con su dinero paga, se preocupa por lo que pueden aportar Errejón y las magdalenas a una reformulación de la socialdemocracia. España está en funciones y las calles son suyas con pólvora y banderas.

Ahora escucho a Manolo Escobar, aquel Sólo te pido que Alejandro Fernández le cantó a Torra este mismo julio como intentando encontrar ternura en el honorapla. Quizá ese instante de ese día fuera el último suspiro de nuestra inocencia.

Iñigo Errejón y Rita Maestre en el acto de presentación de Más País.

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