El portavoz de Cs, Carlos Carrizosa, y Ernest Maragall, de ERC, se encaran en el Parlamento autonómico catalán.

El portavoz de Cs, Carlos Carrizosa, y Ernest Maragall, de ERC, se encaran en el Parlamento autonómico catalán. EFE Barcelona

PICALAGARTOS

Torraborroka

Resulta que la foto nos retrotrae a tiempos peores. A cuando HB puteó a Juan Carlos I en Guernica. Los tiempos de plomo han dejado los hayedos y se han venido al palmeral mediterráneo. Aunque hay quienes son los mismos y lo seguirán siendo, por esa inmanencia que tienen los oscuros. Ahí está Otegi por Plaza Cataluña como un héroe del pueblo. O una ikurriña junto a una estelada en la guerra de los balcones que es la Barcelona en tiempos de Ada.

Resulta, pues, que Torra agitó el árbol y cayeron las nueces, y cerró el Parlament como un Boris Johnson en más cateto. Torra empezó a blanquear a la incipiente ETA catalana y ya no habrá quien frene a la bicha. Lo del balcón reincidente y el Llach caduco cancionero es lo que le faltaba al cuadro.

Toda violencia nace, crece, se reproduce y mata. Por eso los CDR han pasado de la mierda de vaca a la GOMA 2 en este sinvivir resultante de que no haya, ahora, ya, un 155 permanente. Un 155 que purifique el aire, las ramblas, las masías, los masoveros y a los pijoapartes vueltos batasunos en el más puñetero giro de la Historia.

La foto de hoy son muchas fotos: es la de Maragall cara a cara con Carrizosa, como desafiándose los alientos. O la captura de vídeo del operativo de la Guardia Civil -profesional- frente a unos Mossos -chivatos- y un ministro del Interior decadente -cuando menos-.

De Torra no se esperaba más que esto. Una descomposición de la Historia, el descrédito del autogobierno -que tomen nota Compromís o la farfolla del podemismo andaluz-, y eso porque entre tensionar y apretar no hay matices. Luego está, claro, el CDR encapuchado que sabe lo barato que está en España el kilo de maldad y de pólvora. Y los mansos de espíritu que sólo bailan cuando se saben señalados -Iceta-, pero que luego vuelven a lo mismo bajo no sé qué síndrome de Estocolmo: macarras de la moral que nos dan la paz y la palabra gafapastas.

Ya no caben más melindres en el asunto. Se ha cruzado el Rubicón, el Ebro, el Besós y hasta el Guadiana. De aquí a nada nos espera que el otoño se vaya encabronando más y más. Y que el Estado esté en funciones y que sólo podamos encomendarnos a Santa Rita, a Llarena o a la Custodia de Arfe. Bienaventurados los demócratas, a los que todo les será vedado.

Se ha borrokizado Cataluña, ni Cristo se fía de una policía autonómica prescindible. Del Pirineo a Tortosa quieren un estado de guerra, una rosa de foc anarconeoconvergente...

Pero la gente, que a su trabajo acude y con su dinero paga, se preocupa por lo que pueden aportar Errejón y las magdalenas a una reformulación de la socialdemocracia. España está en funciones y las calles son suyas con pólvora y banderas.

Ahora escucho a Manolo Escobar, aquel Sólo te pido que Alejandro Fernández le cantó a Torra este mismo julio como intentando encontrar ternura en el honorapla. Quizá ese instante de ese día fuera el último suspiro de nuestra inocencia.

Ahora en portada

Blog del Suscriptor
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos.

Siga la intervención de Pablo Iglesias en el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos

Siguiente