Vladimir Putin y Xi Jinping en una reunión en Kirguistán, a finales del pasado agosto.

Vladimir Putin y Xi Jinping en una reunión en Kirguistán, a finales del pasado agosto. Europa Press

Observatorio de la Defensa

China sale al rescate de Rusia en Ucrania: Moscú acelera la producción de armas 'low cost' gracias a tecnología de Pekín

Ucrania ha hallado componentes chinos en el nuevo armamento ruso.

China afirma, no obstante, que controla las exportaciones a zonas de conflicto.

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Las claves
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Rusia ha acelerado la producción de armas de bajo coste como el Geran-5 y misiles Banderol gracias a tecnología suministrada por empresas chinas.

Estas armas, con componentes electrónicos avanzados, logran evadir interferencias y saturar las defensas ucranianas a un coste mucho menor que los misiles tradicionales.

La colaboración tecnológica entre Rusia, Irán, Corea del Norte y China facilita el desarrollo y circulación de nuevos diseños de armamento en la guerra de Ucrania.

La producción masiva y rápida de armas en Rusia contrasta con las demoras de la OTAN y Estados Unidos para aumentar la fabricación de sistemas de defensa como las baterías Patriot.

La guerra de Ucrania se ha caracterizado, prácticamente desde su inicio, por el cambio constante. Ahora, cuando Kiev le había cogido el tranquillo a defenderse de los ataques aéreos de Moscú interceptando con regularidad oleadas de drones kamikaze, el Kremlin ha acelerado el despliegue de nuevos sistemas, como el Geran-5 y los misiles Banderol, cuyo desarrollo ha sido posible gracias al uso de tecnología china.

Estos vectores combinan componentes electrónicos de navegación capaces de operar ante interferencias del espectro electromagnético con velocidades que reducen los tiempos de respuesta del radar, exponiendo las defensas en el terreno.

El origen de estas armas se halla en una red de suministro capaz de evadir las restricciones a la venta de tecnología a Rusia impuestas por diversos países. Los análisis realizados a los restos de los proyectiles que caen en territorio ucraniano muestran la presencia constante de piezas procedentes de empresas chinas.

Mediante el comercio de tecnología de doble uso, el sector industrial ruso adquiere motores de reacción, procesadores de datos y sistemas de antenas diseñados para el ámbito civil, según publica The Wall Street Journal.

Aunque desde el Gobierno chino afirman que aplica controles a las exportaciones enviadas a zonas de conflicto, los fragmentos recuperados en el frente por soldados ucranianos confirman la integración de estos elementos en las líneas de montaje de armamento.

La velocidad para trasladar un diseño desde la fase de prueba hasta la producción masiva evidencia las diferencias en los ritmos de fabricación entre los actores del conflicto. Las fuerzas ucranianas han desarrollado prototipos de vehículos a reacción para labores de defensa, pero no disponen de la capacidad industrial necesaria para fabricar estas plataformas a gran escala ni para ejecutar planes de suministro a largo plazo.

Al mismo tiempo, los países de la OTAN y Estados Unidos registran demoras en el aumento de la producción de sistemas de interceptación como las baterías Patriot. La gestión de las cadenas de montaje en Rusia demuestra, así, que el tiempo requerido para convertir un prototipo en volumen de suministro constituye un factor central en las operaciones militares modernas.

Armas baratas

El coste de fabricación de este armamento altera los esquemas de gasto en el conflicto. Con un precio estimado de 100.000 dólares (86.600 euros al cambio actual) por unidad, frente a los dos millones de dólares (1,7 millones) que requiere la producción de un misil de crucero estándar, plataformas como el Geran-5 funcionan como proyectiles de velocidad intermedia a menor coste.

Estos valores permiten el lanzamiento de ataques simultáneos destinados a saturar los radares y agotar los depósitos de munición antiaérea, lo que fuerza el uso de interceptores de mayor coste para neutralizar vectores de menor valor económico.

Un dron Geran ruso

Un dron Geran ruso UNIAN

Asimismo, la llegada de estas plataformas se suma a la presión que ejercen las bombas planeadoras y los misiles balísticos sobre las posiciones defensivas de Ucrania. Las primeras, lanzadas desde aviones a distancia de la línea de combate, transportan cargas de material explosivo que impactan sobre las fortificaciones sin que las baterías de zona puedan detener el lanzamiento.

Esta combinación de vectores de ataque dificulta el mantenimiento de las posiciones en el frente y reduce la capacidad de maniobra de las tropas en tierra.

Las consecuencias de esta tecnología se extienden fuera de las fronteras ucranianas: el intercambio de datos técnicos y componentes entre Rusia, Irán y Corea del Norte acelera la circulación de estos diseños. Las lecciones operativas extraídas de la guerra de Ucrania sirven de referencia para el desarrollo de armamento en otros teatros bélicos.

Para sostener el esfuerzo de guerra, la administración en Moscú canaliza fondos del presupuesto estatal y de las entidades bancarias hacia las fábricas del sector de la defensa. Esta reorganización de la economía permite mantener el suministro continuo de insumos, materias primas y mano de obra en las plantas de ensamblaje.

La estructura centralizada facilita la modificación de los diseños según los requerimientos detectados en el combate, superando los plazos de contratación que caracterizan a las industrias militares de los países de la OTAN.

Lo cierto es que los ataques con armas low cost han obligado a las empresas armamentísticas a trabajar en el diseño de interceptores a reacción de menor coste y en la adaptación de software para guiar proyectiles de intercepción contra objetivos de alta velocidad.

La evolución del conflicto demuestra que la masa y el volumen de producción representan factores determinantes para las operaciones. La capacidad de ajustar los métodos de fabricación, asegurar el flujo de componentes electrónicos y anticipar los cambios en el equipamiento del adversario determinará el equilibrio de fuerzas en el espacio aéreo ucraniano.