Ilustración

Ilustración Alberto Viña Azores

Observatorio de la Defensa

Los soldados rusos engañan al Kremlin simulando victorias en Ucrania con vídeos creados por la IA para evitar reprimendas

El ISW señala que esta es una práctica de los militares en primera línea.

Moscú impone plazos estrictos para la toma de asentamientos clave.

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Las claves
Las claves

Soldados rusos utilizan vídeos generados con inteligencia artificial para simular victorias en Ucrania y evitar castigos de sus superiores.

Los vídeos falsos muestran supuestas tomas de territorios aún bajo control ucraniano, incluyendo imágenes de banderas rusas en edificios estratégicos.

Esta práctica, impulsada por la presión del Kremlin, contamina la información interna y puede llevar a errores graves en la toma de decisiones militares.

La difusión de estos vídeos también forma parte de una estrategia de guerra cognitiva para influir en la opinión pública e intentar minar la moral ucraniana.

En la guerra moderna, la primera víctima suele ser la verdad, pero en el campo de batalla de Ucrania la tecnología ha llevado esta máxima a un terreno inédito. Durante décadas, las cadenas de mando militares han exigido pruebas tangibles de los avances en el frente para justificar la toma de decisiones estratégicas. Sin embargo, la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) ha alterado drásticamente esta dinámica.

Un análisis publicado por el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) revela que militares rusos están recurriendo de forma creciente a vídeos generados y/o modificados mediante IA para simular el control territorial sobre zonas del frente que, en realidad, continúan estando bajo el dominio de las Fuerzas Armadas Ucranianas.

Esta práctica no responde, por el momento, a una estrategia formalmente centralizada por parte del Ministerio de Defensa ruso, sino que se trata aparentemente de una iniciativa impulsada por soldados rusos desplegados en primera línea.

De acuerdo con el trabajo del centro de estudios estadounidense, son los propios blogueros militares del Kremlin quienes están elaborando y difundiendo estos contenidos alterados. La motivación principal detrás de este fenómeno reside en la inmensa presión política y militar que sufren los mandos intermedios.

Moscú impone plazos estrictos y fechas límite implacables para el izado de la bandera o la toma de asentamientos clave. Cuando las tropas se ven frenadas por el ejército de Kiev o sufren bajas astronómicas que les impiden avanzar, la creación de vídeos falsos se convierte en un recurso desesperado para alegar que se han cumplido las órdenes dadas por las altas esferas del Kremlin.

El mecanismo de engaño abarca desde pequeñas modificaciones digitales hasta la creación de escenas enteramente artificiales. En muchos casos, los vídeos muestran a supuestos soldados rusos desplegando la bandera tricolor sobre edificios institucionales o ruinas en pueblos estratégicos que aún se encuentran en disputa o bajo control total de Ucrania.

Para el ojo no entrenado o para un superior deseoso de reportar buenas noticias hacia arriba en la cadena de mando, estas imágenes resultan ser pruebas convincentes del éxito táctico. De este modo, las unidades logran evitar severas reprimendas, reasignaciones a misiones suicidas o consecuencias disciplinarias derivadas del incumplimiento de los planes operativos trazados sobre el papel.

Guerra cognitiva

No obstante, las repercusiones de esta estratagema van mucho más allá del simple maquillaje de informes internos. Al compartirse a través de plataformas públicas y canales de comunicación en redes sociales, estos fragmentos generados sintéticamente se integran directamente en las campañas de guerra cognitiva.

La estrategia busca proyectar una imagen constante de empuje por parte de las fuerzas rusas, intentando instalar en la opinión pública internacional y en la moral ucraniana la percepción infundada de que la línea defensiva se encuentra al borde del colapso.

Soldados rusos sobre un tanque en territorio ucraniano

Soldados rusos sobre un tanque en territorio ucraniano Reuters

Al mismo tiempo, esta trampa genera un grave problema de contaminación informativa para el propio mando militar ruso. Cuando las mentiras fabricadas para el consumo de los mandos intermedios escalan hacia la cúpula, la toma de decisiones estratégicas empieza a basarse en mapas de control distorsionados y victorias fantasma.

Las decisiones sobre el envío de refuerzos, la asignación de munición de artillería o la planificación de ofensivas posteriores corren el riesgo de calcularse en función de posiciones que solo existen en la memoria virtual de un modelo de IA.

Al respecto, desde el ISW advierten que esta metodología de falsificación ha llegado para quedarse y tenderá a sofisticarse de manera acelerada. A medida que las herramientas de generación de vídeo mejoren su calidad y reduzcan los fallos visuales evidentes, la labor de verificación en tiempo real se volverá cada vez más compleja.

La batalla en el frente ya no solo se libra con artillería y carros de combate en el barro, sino también en el software que permite a un pelotón en apuros fabricar una victoria digital con la que complacer a sus superiores y sobrevivir un día más a la rigidez de su propia jerarquía.