Captura de pantalla a partir de un vídeo del lanzamiento de la bomba publicado en redes sociales.

Captura de pantalla a partir de un vídeo del lanzamiento de la bomba publicado en redes sociales.

Observatorio de la Defensa

Ucrania anuncia que su primera bomba guiada de fabricación nacional está lista para su despliegue en combate

Incorpora una ojiva de 250 kilogramos y está diseñada para atacar fortificaciones, puestos de mando y objetivos estratégicos situados a decenas de kilómetros.

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Las claves

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Ucrania ha desarrollado y autorizado el uso de su primera bomba aérea guiada de fabricación nacional, diseñada para equilibrar la superioridad aérea rusa.

La bomba, con una ojiva de 250 kg y alcance de decenas de kilómetros, fue creada en solo 17 meses por DG Industry dentro del programa Brave1.

Este nuevo armamento está adaptado a las condiciones específicas del conflicto en Ucrania y busca atacar fortificaciones, centros de mando y objetivos estratégicos.

El desarrollo refuerza la autosuficiencia militar ucraniana y reduce la dependencia de armamento extranjero en el ámbito de la guerra aérea de precisión.

Ucrania da un paso más hacia la autosuficiencia militar. El Ministerio de Defensa ha autorizado el empleo en combate de la primera bomba aérea guiada desarrollada íntegramente en el país, un sistema que Kiev considera estratégico para contrarrestar la presión aérea rusa y reducir su dependencia del armamento suministrado por Occidente.

Así lo ha anunciado el ministro de Transformación Digital y responsable del ecosistema tecnológico de defensa, Mykhailo Fedorov, quien confirmó que el arma ha superado todas las pruebas operativas y que el Gobierno ya ha adquirido un primer lote experimental. Y su despliegue es inminente.

"Los pilotos están ensayando actualmente escenarios de combate y adaptando el nuevo sistema de armas para su uso en condiciones reales de guerra". Según indicó, "pronto, las bombas planeadoras ucranianas comenzarán a atacar objetivos enemigos".

La munición ha sido desarrollada por DG Industry, una de las compañías integradas en Brave1, el clúster de innovación militar impulsado por el Ejecutivo ucraniano para conectar startups tecnológicas con las necesidades del Ejército y acelerar la incorporación de nuevos sistemas de armas al campo de batalla.

El desarrollo del proyecto se completó en apenas 17 meses, un plazo excepcionalmente corto para un programa de este tipo en plena guerra. Según la información difundida por Brave1, la bomba incorpora una ojiva de 250 kilogramos y está diseñada para atacar fortificaciones, puestos de mando y objetivos estratégicos situados a decenas de kilómetros del punto de lanzamiento.

Desde Kiev la presentan como “el KAB ucraniano”, utilizando el acrónimo con el que se conocen las bombas aéreas guiadas. Sin embargo, las autoridades subrayan que no se trata de una copia de modelos soviéticos ni occidentales, sino de un diseño propio concebido específicamente para las condiciones de la guerra en Ucrania.

Respuesta a Rusia

Las bombas planeadoras se han convertido en una de las armas más devastadoras del arsenal ruso desde 2023. Moscú transformó antiguas bombas soviéticas de caída libre de la serie FAB mediante kits de planeo y guiado UMPK, capaces de ampliar su alcance hasta 60 o 70 kilómetros gracias a sistemas GPS e inerciales.

Ese alcance permite a la aviación rusa lanzar ataques desde dentro de su propio espacio aéreo, fuera del radio de acción de buena parte de las defensas antiaéreas ucranianas. El resultado ha sido un castigo constante sobre posiciones defensivas, infraestructuras y núcleos urbanos a lo largo del frente.

Hasta ahora, Ucrania carecía de una capacidad equivalente de producción nacional. La entrada en servicio de esta nueva bomba guiada busca precisamente equilibrar ese vacío operativo y ofrecer a Kiev una herramienta propia de ataque de precisión a larga distancia.

La elección de desarrollar un sistema completamente nuevo responde también a las limitaciones tecnológicas y logísticas impuestas por la guerra.

Los ingenieros ucranianos han diseñado el arma a partir de la experiencia acumulada en el frente, incorporando información directa sobre los patrones de defensa aérea rusos, las interferencias electrónicas sobre señales GPS y las condiciones reales de vuelo en espacio aéreo altamente disputado.

Esa adaptación específica al escenario ucraniano podría convertirse en una ventaja frente a sistemas importados concebidos para otros teatros de operaciones.

Posiciones fortificadas

La ojiva de 250 kilogramos sitúa esta munición en una categoría capaz de destruir búnkeres reforzados, centros de mando protegidos y posiciones defensivas preparadas durante años por las fuerzas rusas.

Aunque está por debajo de la potencia de las FAB-500 o FAB-1500 rusas —con cargas explosivas de 500 y 1.500 kilogramos respectivamente—, su perfil se aproxima al de los kits JDAM-ER suministrados por Estados Unidos y empleados por Ucrania con notable eficacia contra depósitos de munición, puentes e infraestructuras militares.

El alcance anunciado por Kiev, descrito como “decenas de kilómetros” desde el punto de lanzamiento, permitiría además operar desde posiciones relativamente seguras, reduciendo la exposición de los aviones ucranianos a las capas más densas de la defensa antiaérea rusa.

Brave1

El programa Brave1 se ha convertido en uno de los pilares de la transformación tecnológica del esfuerzo bélico ucraniano. Creado para acelerar el desarrollo de sistemas militares mediante colaboración directa entre el Estado, el Ejército y empresas privadas, el clúster ha impulsado proyectos relacionados con drones, guerra electrónica y soluciones de combate automatizadas.

La bomba guiada de DG Industry representa, hasta ahora, uno de sus logros más ambiciosos.

Más allá del valor táctico inmediato, el proyecto tiene una dimensión estratégica evidente: Ucrania comienza a construir una capacidad soberana de ataque aéreo de precisión, reduciendo progresivamente su dependencia de la ayuda militar extranjera en uno de los ámbitos más sensibles de la guerra moderna.