Aviones de ataque A-10 Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han sido empleados para atacar buques de guerra iraníes durante la Operación Furia Épica.

Aviones de ataque A-10 Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han sido empleados para atacar buques de guerra iraníes durante la Operación Furia Épica. @CENTCOM

Observatorio de la Defensa

El colapso del poder naval iraní y la ofensiva aérea con A‑10 y Apache anuncian una nueva fase en la operación Furia Épica

Su presencia indica que el entramado defensivo iraní —radares, misiles tierra-aire y centros de mando— ha sido seriamente dañado.

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Las claves

El uso de aviones A-10 Thunderbolt II y helicópteros Apache en Irán evidencia el colapso de las defensas aéreas iraníes y el dominio total de la coalición liderada por EEUU.

La operación Furia Épica ha destruido más de 10.000 objetivos iraníes, incluidos el 92% de los grandes buques de la Armada y centros clave de mando y defensa.

La muerte del comandante naval Alireza Tangsiri y la eliminación de la flota naval convencional dejan a Irán sin capacidad significativa de proyección de poder en la región.

La coalición ha pasado de la supresión de defensas a la explotación plena del dominio aéreo, reduciendo drásticamente el riesgo operacional para sus fuerzas.

La comparecencia del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, dejaba entrever este jueves algo más que el impacto estratégico de la ofensiva aérea sobre Irán: ha expuesto, de forma implícita, el colapso operativo de las defensas persas.

En el trasfondo de su mensaje, un detalle táctico que no ha pasado inadvertido para los analistas militares: el uso sin restricciones de los aviones de ataque A‑10 Thunderbolt II y los helicópteros AH‑64 Apache en pleno espacio aéreo iraní.

“Verá, uno solo despliega estas plataformas lentas, de vuelo bajo, y de apoyo aéreo cercano cuando el enemigo ya no tiene defensas aéreas significativas. Su presencia demuestra que las defensas aéreas de Irán han desaparecido, su mando y control están fracturados, y sus principales líderes se esconden en búnkeres subterráneos”, afirmó Hegseth.

La frase, más allá de su carga política, encierra una realidad militar contundente: ni los A-10 ni los Apache están diseñados para sobrevivir en entornos con sistemas antiaéreos modernos plenamente operativos. Su presencia indica que el entramado defensivo iraní —radares, misiles tierra-aire y centros de mando— ha sido seriamente dañado.

No se trata únicamente de activos tácticos, sino de indicadores visibles de un cambio de fase en el conflicto: de la supresión de defensas a la explotación plena del dominio, en un entorno donde el riesgo operacional se ha reducido drásticamente para la coalición formada por EEUU e Israel.

Guerra de desgaste

La denominada operación Furia Épica ha evolucionado en menos de un mes desde ataques selectivos a una campaña de desarticulación completa del aparato militar iraní.

Según Hegseth, más de 10.000 objetivos han sido destruidos, incluyendo infraestructuras críticas subterráneas y nodos clave de la industria de defensa.

El golpe más simbólico ha sido la eliminación de Alireza Tangsiri, comandante naval del Islamic Revolutionary Guard Corps, en el marco de ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel. “No solo se han quedado sin marina,... sino que ya no tienen comandante naval”. “Sin marina, sin líder”, declaró Hegseth.

A ello se suma la destrucción de más de 150 buques iraníes desde el inicio de la operación el 28 de febrero, lo que supone un desmantelamiento casi total de la capacidad naval convencional del régimen de los ayatolás.

En el mismo sentido, Brad Cooper, comandante del CENTCOM, aseguró que "la muerte del comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC-N), el almirante Alireza Tangsiri, a causa de un ataque aéreo israelí hace que la región sea más segura".

Cooper subrayó que "desde el inicio de la Operación Epic Fury, el 92% de los grandes buques de la Armada iraní han sido eliminados. Como resultado, la IRGC-N ha perdido completamente su capacidad para proyectar poder en Medio Oriente o en el resto del mundo. Ahora, con la pérdida de su líder de larga trayectoria, la IRGC-N se encuentra en un declive irreversible".

El Gobierno estadounidense presume de haber eliminado a buena parte de los dirigentes de la preguerra, de haber hundido la flota de guerra iraní y de haber diezmado sus arsenales.

Todo ello constataría que el margen de presión iraní, por tanto, se encuentra ahora sensiblemente reducido.

El papel clave del A-10 Thunderbolt II

El A-10, apodado Warthog, es una plataforma única en el arsenal estadounidense. Diseñado específicamente para apoyo aéreo cercano, su elemento más distintivo es el cañón GAU-8 Avenger de 30 mm, capaz de destruir blindados con precisión quirúrgica.

Su resistencia al daño, su capacidad de volar a baja altitud y su autonomía lo convierten en un arma ideal para operaciones de castigo prolongado sobre fuerzas terrestres.

Aviones de ataque A-10 Thunderbolt II de EEUU en la operación Furia Épica.

Aviones de ataque A-10 Thunderbolt II de EEUU en la operación Furia Épica. @CENTCOM

En la operación Furia Épica, su empleo sugiere que Estados Unidos ha pasado de la fase de supresión de defensas a una fase de explotación del dominio aéreo: ataques directos contra unidades, convoyes y posiciones tácticas iraníes sin apenas riesgo.

Además, su capacidad para operar desde bases avanzadas y su bajo coste relativo frente a cazas de quinta generación lo convierten en una herramienta eficaz en campañas de desgaste prolongado.

Apache: caza blindados en un campo sin cobertura

Por su parte, el AH-64 Apache representa la punta de lanza en guerra de helicópteros de ataque.

Equipado con misiles Hellfire, cohetes Hydra y sensores avanzados, puede identificar y destruir objetivos a gran distancia, incluso en condiciones nocturnas o meteorológicas adversas.

Helicóptero Apache en vuelo

Helicóptero Apache en vuelo Dawson Smith / US Army

Su despliegue dentro del espacio aéreo iraní —incluido el estratégico Estrecho de Ormuz— refuerza la idea de que no existe ya una amenaza significativa desde tierra.

En escenarios convencionales, estos helicópteros serían extremadamente vulnerables a sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS) o artillería antiaérea. Su libertad de acción actual indica que esas amenazas han sido eliminadas o severamente degradadas.

Un mensaje estratégico

“Hace 27 días, Irán poseía un ejército moderno; nunca en la historia registrada la fuerza militar de una nación ha sido neutralizada tan rápida y eficazmente”, afirmó Pete Hegseth.

La declaración no sólo busca subrayar el éxito táctico de la campaña, sino proyectar un mensaje geopolítico de mayor alcance: la coalición liderada por EEUU ha trascendido la clásica superioridad aérea para situarse en un escenario de supremacía operativa total, donde el adversario ha perdido la capacidad de disputar el control del espacio de combate.

En este contexto, el despliegue de plataformas como los A-10 Thunderbolt II y los AH-64 Apache adquiere un valor simbólico y estratégico.

No se trata únicamente de activos tácticos, sino de indicadores visibles de un cambio de fase en el conflicto: de la supresión de defensas a la explotación plena del dominio, en un entorno donde el riesgo operacional se ha reducido drásticamente para la coalición.

“Estamos aquí para ganar, y seguimos a toda velocidad hacia adelante”, concluyó Hegseth.