Una mujer pasa junto a una valla publicitaria contra EEUU en una calle de Teherán, Irán. WANA (West Asia News Agency) vía REUTERS
"Nos enfrentamos a una guerra total": Irán asume el desgaste del conflicto mientras se agravan sus problemas internos
El presidente de Irán ha insistido en que su mayor preocupación no es la guerra sino las condiciones de vida de la población.
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"Guerra total". Con estas dos palabras ha definido el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, la situación que afronta su país, en un conflicto que está agravando los problemas que ya sufría la población iraní antes de que comenzaran las bombas.
"El proceso al que nos enfrentamos es una guerra total. Por eso, todos deben ayudar y debemos unirnos para resolver los problemas", ha afirmado Pezeshkian durante una rueda de prensa.
A su vez, el mandatario ha reflejado que su principal preocupación no es el conflicto en sí, sino "las condiciones de vida y la situación económica de la población".
"Mi principal preocupación es la situación económica y las condiciones de vida de la población. Hemos puesto todo nuestro empeño, tanto antes como después de la guerra, en resolver los problemas económicos y de subsistencia de la población", ha recalcado.
De esta misma forma, el dirigente ha reconocido que la guerra ha complicado la situación económica del país y los retos estructurales a los que ya se enfrentaba.
En concreto, sectores como el agua, la electricidad, el gas, el petróleo, el medioambiente, la Administración o el sistema bancario están marcados por un fuerte desequilibrio.
Precisamente, el presidente sostiene que EEUU e Israel calcularon que, debido a esta situación, les sería más fácil atacar el país y "derrocar" la República Islámica.
Cohesión interna
Ante todos los frentes abiertos para Irán —tanto por la guerra como por sus propios conflictos internos— el presidente ha mandado un mensaje claro: preservar la cohesión dentro del país.
El motivo, según Pezeshkian, es que tanto Israel como EEUU podrían aprovecharse de los problemas internos de Irán para ganar la guerra.
El presidente ha remarcado que ambos países saben que una guerra convencional ya no basta para obligar a un país a rendirse y aceptar sus exigencias.
"Ya no se puede someter a un país y obligarlo a aceptar determinadas exigencias mediante la guerra y los misiles, pero sí se puede conseguir mediante las diferencias, la división y los conflictos internos", señaló ante los medios allí congregados.
Precisamente, a los periodistas también les hizo una petición: que eviten profundizar aun más las divisiones tanto sociales como políticas que tiene Irán.
Este reclamo llega seis meses después de las protestas contra el Gobierno de enero, en la que los manifestantes llegaron a a reclamar el fin de la República Islámica.
La movilización fue duramente reprimida por las autoridades y se saldó con 3.117 muertos, según los datos del Gobierno. Otras fuentes como la organización de derechos humanos, HRANA, con sede en EEUU, elevan la cifra a más de 7.000.
Exigencias a EEUU
De puertas para fuera, la actitud del Gobierno cambia y vuelven a la ofensiva. Este mismo sábado Irán ha presentado una lista de exigencias que EEUU debe cumplir para que consideren reabrir el estrecho de Ormuz.
"Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no será abierto", afirmó el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohamad Baqer Zolgadr, en un comunicado recogido por la agencia estatal IRNA.
Entre las seis condiciones, los iraníes piden: el levantamiento del bloqueo naval contra Irán, el fin de las sanciones, la liberación de los activos iraníes bloqueados y la compensación por los daños provocados por lo que calificó como "dos guerras impuestas".
Además, el alto cargo de seguridad iraní añadió a sus demandas el fin de las amenazas contra Irán, el cese de las operaciones militares contra el país y sus aliados regionales en Líbano, Palestina, Yemen e Irak, así como la retirada de las fuerzas militares estadounidenses desplegadas en torno a la República Islámica.
Estas declaraciones se producen después de que otros altos cargos iraníes hayan cargado contra EEUU, relacionando la reapertura del estrecho de Ormuz con que el país norteamericano acepte las condiciones de Irán.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, alegó que la reapertura de Ormuz debe pasar por una compensación por parte de EEUU a Irán.
A la vez, el dirigente anunció que su país está "muy cerca" de alcanzar un acuerdo con Omán sobre el mecanismo jurídico y la gestión del estratégico paso marítimo, así como sobre la determinación de las rutas de navegación por el estrecho.
Por otro lado, el portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general Hosein Mohebí, también afirmó que la reapertura de Ormuz dependerá de que Washington acepte plenamente las condiciones de Teherán y deje de interferir en las negociaciones regionales.