La última aparición pública de Ali Larijani fue el pasado 13 de marzo en Teherán en el Día de Al Quds.

La última aparición pública de Ali Larijani fue el pasado 13 de marzo en Teherán en el Día de Al Quds. Supreme National Security Counci / Zuma Press

Oriente Próximo

Israel mata a Alí Larijani, jefe de Seguridad y 'hombre fuerte' del régimen iraní: la Guardia Revolucionaria clama venganza

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirma la muerte del alto cargo del régimen durante los bombardeos de la noche.

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P. Fava P. del Toro
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Las claves

Alí Larijani, jefe de Seguridad y figura clave del régimen iraní, murió en un ataque aéreo israelí confirmado por ambas partes.

En el ataque también fallecieron el hijo de Larijani, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas, así como el comandante paramilitar Gholamreza Soleimani.

La Guardia Revolucionaria y autoridades iraníes han prometido venganza, calificando a Larijani de mártir y símbolo de resistencia nacional.

Larijani fue responsable de la represión de protestas internas y desempeñó un papel fundamental en la política y seguridad de Irán durante décadas.

Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha muerto en un ataque de la aviación israelí en la noche del lunes al martes. Así lo ha anunciado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en declaraciones a la prensa y ha confirmado el gobierno iraní horas más tarde.

Larijani ha sido considerado hasta ahora el 'hombre fuerte' del régimen tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei en el primer día de la operación 'Furia Épica'. Veterano de la revolución de 1979, fue un colaborador cercano del antiguo líder supremo, y estaba presuntamente encomendado de supervisar la continuidad en Irán.

El ataque ha sido confirmado por al menos cuatro oficiales del ejército israelí a la agencia Reuters, que precisan que Larijani era uno de los objetivos de los bombardeos de anoche en varios puntos de Irán.

Horas más tarde, mediante un mensaje con la fotografía de quien era considerado mano derecha del asesinado líder supremo de Irán, Alí Jameneí, la cuenta de X de Lariyani ha confirmado su muerte "como mártir", que luego fue reafirmada por la oficina de información del gobierno.

Además, también murieron en el ataque su hijo, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas, según confirmó el propio Consejo citado por la agencia de noticias Mizan. Otro de los objetivos alcanzados ha sido Gholamreza Soleimani, comandante de las fuerzas paramilitares Basij bajo el control de la Guardia Revolucionaria, cuya muerte ha sido confirmada por las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI). 

Ali Larijani, fotografiado en Beirut en 2024

Ali Larijani, fotografiado en Beirut en 2024 EP.

Tras confirmarse la muerte, autoridades políticas y militares de Irán han clamado venganza por la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional: "La Guardia Revolucionaria no olvidará jamás la sed de sangre de este gran mártir ni la de otros mártires", advierten en un mensaje publicado por la agencia iraní Fars.

Según el texto, la muerte de Lariyani y de otros dirigentes del país será "fuente de honor, fortaleza y despertar nacional contra la arrogancia global (Estados Unidos) y el frente sionista internacional".

Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha afirmado en un comunicado que "no cabe duda de que una severa venganza aguarda a los terroristas criminales que mancharon sus sucias manos con la sangre de los oprimidos, pero sabios y firmes mártires de la tierra santa de Irán".

Según confirman las FDI en un comunicado, Soleimani ha muerto junto a su número dos y otros cabecillas de la unidad, que lideraba desde hace seis años, cuando se encontraban en un campamento improvisado en el centro de Teherán tras la destrucción de los principales cuarteles generales.

La última imagen pública de Larijani fue el pasado viernes 13 de marzo, cuando desfiló junto a otros miembros del régimen por las calles de la capital para celebrar el día de Al Quds o 'Día de Jerusalén'. Esta celebración, instaurada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, marca la solidaridad de Irán con Palestina.

Ese día, Larijani se mostraba desafiante frente a EEUU e Israel. "Donald Trump no tiene inteligencia para darse cuenta de que el pueblo de Irán es un pueblo maduro, fuerte y decidido", declaraba en vídeos compartidos en redes sociales.

La última aparición pública de Ali Larijani fue el pasado 13 de marzo en Teherán en el Día de Al Quds.

La última aparición pública de Ali Larijani fue el pasado 13 de marzo en Teherán en el Día de Al Quds. Supreme National Security Counci / Zuma Press

"Cuanto mayor sea la presión de Estados Unidos, mayor será la determinación del pueblo", añadía desde el corazón de la manifestación. "Los ataques del régimen sionista contra la ruta de la marcha demuestran su desesperación", añadió.

Tras esa jornada de desafío, las autoridades estadounidenses ofrecieron hasta 10 millones de dólares por información que facilitara descubrir la localización de varios de los líderes supervivientes, incluido Larijani.

La oficina del primer ministro de Israel ha publicado una imagen que mostraría a Benjamin Netanyahu dando la orden de ejecutar el ataque.

Línea dura y carácter pragmático

A sus 67 años, Larijani ha sido uno de los engranajes fundamentales de la revolución islámica en Irán. Excomandante de la Guardia Revolucionaria, político —fue presidente del Parlamento durante una década— y diplomático, su puesto como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional le permitía influir en las diversas esferas del complejo poder iraní.

Nacido el 3 de junio de 1958 en Nayaf (Irak), en el seno de una familia acomodada originaria de la ciudad iraní de Amol (región de Lariján), contaba con un máster en Filosofía por la Universidad de Teherán y una licenciatura en Matemáticas e Informática.

Este mismo año, sin embargo, su papel pasó a ser uno de los principales represores. En enero, tras el estallido de las protestas internas y el recrudecimiento de las amenazas estadounidenses, Jamenei le encomendó la gestión de la seguridad interna del país en un claro desplazamiento del presidente Masud Pezeshkian.

Responsable de la violenta represión contra los manifestantes que dejó más de 7.000 muertos, según el recuento de HRANA, una prestigiosa ONG iraní con sede en Washington, Larijani fue consolidando su papel como principal responsable del aparato estatal en tiempos de crisis.

Tras el comienzo de la operación 'Furia Épica', sin embargo, se había convertido en uno de los rostros más reconocibles de cara al exterior. Con un estilo socarrón, había provocado a Donald Trump desde sus redes sociales, insinuando que el ataque a Irán era una distracción de los 'papeles de Epstein'.

Su último mensaje, publicado minutos después del anuncio de su muerte, era una nota manuscrita en la que recordaba a los marinos iraníes muertos por los ataques estadounidenses.

No obstante, Larijani también era considerado un pragmático, consciente de la necesidad de llegar a acuerdos para garantizar la supervivencia del régimen. Supervisó los acuerdos de desnuclearización que posteriormente derogaría Trump en su primer mandato. También ha sido interlocutor de Teherán ante sus dos grandes potencias aliadas, China y Rusia.

Su desaparición, más allá del golpe moral que asesta al espíritu de resistencia iraní, abre grandes incógnitas para la perpetuación del régimen. Según fuentes consultadas por The New York Times, Larijani se opuso al nombramiento de Mojtaba Jamenei como líder supremo en cumplimiento de los deseos de su padre Alí, que no quería un sistema de liderazgo hereditario.