La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, comparece ante la Cámara Baja para informar sobre la próxima reunión del Consejo Europeo en Roma, Italia, el 14 de octubre de 2026.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, comparece ante la Cámara Baja para informar sobre la próxima reunión del Consejo Europeo en Roma, Italia, el 14 de octubre de 2026. EFE.

Europa

Meloni recrudece las leyes contra los disturbios tras la violencia de los últimos días: la Policía podrá detener a menores

El Consejo de Ministros extraordinario italiano ha aprobado este martes un paquete de medidas de seguridad con penas más severas.

Más información: Italia despliega al Ejército: envía 500 militares "para defender" Milán tras los disturbios y saqueos de los últimos días

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El Gobierno italiano aprueba un paquete de medidas urgentes que incluye la detención preventiva de menores de entre 14 y 17 años que representen un peligro en las manifestaciones.

Las nuevas normas castigan la participación violenta en protestas con hasta cinco años de cárcel y multas de 20.000 euros, responsabilizando financieramente a los padres por los daños que causen sus hijos.

Se ratifica el despliegue de 500 militares adicionales en Milán hasta finales de 2026 tras los violentos disturbios, saqueos y altercados que han dejado cerca de 200 agentes heridos en varias ciudades del país.

Tras el despliegue inmediato del Ejército "para proteger" Milán en la tarde del lunes, este martes se ha celebrado el Consejo de Ministros extraordinario en el que han ratificado el envío de 500 militares y han aprobado un paquete de medidas de seguridad después de que algunas protestas del fin de semana por el encarecimiento de la vida degeneraran en violentos disturbios y saqueos en el centro de ciudades como Turín, Bolonia o Milán.

Entre las disposiciones aprobadas —que entran en vigor de inmediato— se incluyen un nuevo delito de participación violenta en una manifestación, penas más severas para los alborotadores y responsabilidad financiera para los padres cuyos hijos participen en actos de vandalismo y saqueo.

En concreto, la Policía podrá detener a jóvenes de entre 14 y 17 años, incluso si no han cometido ningún delito, siempre que existan pruebas de que representan un peligro, ampliando así las facultades que antes solo se aplicaban a los adultos.

También, cualquier persona que participe en un grupo de al menos cinco personas y ponga en peligro la seguridad pública durante las protestas se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión y una multa máxima de 20.000 euros, aunque las penas aumentan si se ocultan los rostros o si hay personas heridas.

El ministro de Justicia, Carlo Nordio, ha explicado que "existe un tipo penal autónomo" castigado con penas de 4 a 12 años para "cualquiera que, incluso mediante herramientas informáticas o telemáticas, promueva la formación de un grupo" para estas "manifestaciones violentas".

Asimismo, las autoridades están facultadas para ordenar una indemnización inmediata por cualquier daño causado y, en el caso de menores, sus padres serán los responsables.

"No hay nada revolucionario en vandalizar y robar. El vandalismo y el robo no son una forma de protesta, son actos delictivos", declaró la primera ministra Giorgia Meloni en las redes sociales al presentar la aprobación del decreto.

Si bien las autoridades temen nuevos disturbios en las manifestaciones previstas para el sábado, el Gobierno ha anunciado que desplegará otros 500 efectivos del Ejército junto con la policía en Milán hasta finales de 2026.

El Ejército ayudará a reforzar la seguridad en lugares clave, intensificará la vigilancia de zonas sensibles y mejorará el control en toda la zona, según informó el Ministerio de Defensa en un comunicado.

La represión de Meloni

Los disturbios en el norte de Italia se hicieron eco de los disturbios en la vecina Francia, donde cientos de miles de personas salieron a las calles este sábado en uno de los episodios de violencia más graves que ha vivido el país en años.

Meloni calificó de "inaceptables" las escenas vividas tras una serie de altercados que dejaron cerca de 200 agentes heridos y daños materiales que solo en la capital lombarda rozan el millón de euros. Según datos oficiales, las fuerzas del orden detuvieron o identificaron a 330 personas, la mitad de ellas de origen extranjero.

Desde que asumió el cargo en 2022, Meloni ha implementado una serie constante de medidas represivas en materia de seguridad, que según los críticos, no contribuyen significativamente a abordar las causas subyacentes del crimen y el desorden.

Según datos del Gobierno, la población carcelaria de Italia ha aumentado en más de un 17% en cuatro años, lo que supone casi 10.000 personas.

El Gobierno de Meloni también se enfrenta a una creciente presión por parte de una oleada de protestas en el sur de Italia, donde los camioneros, enfadados por el alza vertiginosa de los precios del diésel y el aumento del coste de la vida, han organizado bloqueos de carreteras que están interrumpiendo las cadenas de suministro.

Algunos fabricantes de pasta han tenido que detener la producción y las asociaciones agrícolas han advertido que las frutas y verduras podrían pudrirse. El Gobierno ha prometido nuevas ayudas para los transportistas por carretera tras conversaciones con representantes del sector.

Los manifestantes, tanto en el norte como en el sur, afirman que el aumento de los precios está empujando a las familias a la pobreza, una preocupación para Meloni de cara a las elecciones nacionales previstas para 2027.

"Sabemos lo que significa buscar trabajo, ganar un salario insuficiente y no ver perspectivas de futuro...pero las dificultades nunca deben usarse como excusa para la violencia", dijo Meloni este martes.