El exgeneral italiano Roberto Vannacci al término de la asamblea nacional de Futuro Nazionale, en Roma, el 14 de junio.

El exgeneral italiano Roberto Vannacci al término de la asamblea nacional de Futuro Nazionale, en Roma, el 14 de junio. Remo Casilli Reuters

Europa

Vannacci, el exgeneral prorruso y ultraconservador que crece en las encuestas, reta a Meloni y quiere alejar a Italia de la OTAN

Es el único capaz de disputar a la primera ministra la iniciativa política en la derecha. Su partido es ya la cuarta fuerza política más popular del país.

Más información: La reforma de la ley electoral con la que Meloni promete estabilidad choca hasta con sus socios: "Sólo le beneficia a ella"

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Las claves

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Roberto Vannacci, exgeneral y líder de Futuro Nazionale, emerge como principal rival de Giorgia Meloni en la derecha italiana y su partido ya es la cuarta fuerza política del país.

Vannacci promueve una agenda ultraconservadora, se opone a la ayuda a Ucrania y defiende posiciones prorrusas, generando preocupación en la política exterior italiana y la UE.

El crecimiento de Futuro Nazionale fragmenta el voto de la derecha y fuerza a Meloni a plantear reformas electorales, como la posible introducción de una segunda vuelta.

El ascenso de Vannacci ha provocado investigaciones por presuntas simpatías neofascistas en su partido y ha intensificado el debate sobre la estabilidad y el rumbo político de Italia.

Roberto Vannacci aprendió durante su servicio en la brigada paracaidista Folgore a caer de pie. Quizá por eso el general en la reserva, autor de El mundo al revés (un bestseller que él mismo editó, conocido por su título en italiano como Il mondo al contrario), se ha convertido en la principal amenaza para la continuidad de Giorgia Meloni en el Palacio Chigi.

El eurodiputado es el único candidato capaz de disputar a la primera ministra la iniciativa política en el espacio de la derecha italiana, a decir de las encuestas. Su partido, Futuro Nazionale, es la cuarta fuerza política más popular del país, y eso que nació hace apenas siete meses.

La formación ultraderechista concentra una intención de voto del 7,5 %, según los datos de la encuestadora BiDiMedia. Sólo Hermanos de Italia (FdI) de Meloni, el Partido Democrático (PD) de Elly Schlein y el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) del ex primer ministro Giuseppe Conte muestran un volumen de apoyo superior.

Vannacci se ubica en el bloque de la derecha, pero es celoso de su independencia y evita confirmar si pactará o no con la primera ministra. "Futuro Nazionale camina con sus propias piernas, corre solo, hace su propia política teniendo como principal interlocutor al centroderecha", declaró en febrero durante el acto de fundación del partido.

El exgeneral no muestra sus cartas. "A las puertas de 2027 nos jugaremos las alianzas en función de cuáles sean las condiciones, porque las alianzas no se hacen solas. Hace falta alguien que esté de acuerdo", subrayó entonces desde la localidad sarda de Oristano.

Vannacci formó parte de la Liga de Matteo Salvini, un partido cuya disciplina abandonó el pasado mes de febrero "por problemas de coherencia y también viabilidad política", como él mismo explicó entonces. Ahora su crecimiento entierra a la formación de su antiguo valedor en los sondeos.

No sólo absorbe votantes de la Liga; también roba cuadros del partido. A su proyecto se han incorporado varios de sus principales representantes, como los diputados Domenico Furgiuele y Gianangelo Bof, procedentes directamente de la Liga, a los que se suman Edoardo Ziello y Rossano Sasso, que ya habían abandonado el partido antes de seguirle en su nueva aventura.

Futuro Nazionale también eclipsa en las encuestas a la centroderecha de Forza Italia. El partido fundado por Il Cavaliere Silvio Berlusconi y liderado por el actual ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, es el segundo socio del Gobierno de coalición de Meloni, pero sufre una hemorragia de votantes ante el crecimiento de opciones a su derecha.

Acusaciones de neofascismo

Los estatutos de Futuro Nazionale recogen que el partido promueve "la identidad nacional italiana, arraigada en el derecho romano, en el pensamiento griego, en el heroísmo romano y caballeresco y en la admirable síntesis de estos elementos realizada por la civilización cristiana".

Vannacci ataca "las ideologías de género y woke" y la inmigración irregular masiva. Esgrime como eslogan que "la ciudadanía no se regala". Un terreno que comparte con Meloni, por más que la política migratoria de la primera ministra también ha facilitado la regularización de cientos de miles de trabajadores migrantes.

"Vannacci tuvo el olfato necesario para olfatear el hartazgo social en ciertas temáticas sensibles y sobreexpuestas por largos años. Esta es la matriz de su capital político, que lo catapultó a convertirse en portavoz de un descontento que venía buscando dónde canalizarse", explica el investigador italoargentino Daniel Amicci Mussati en diálogo con EL ESPAÑOL.

Roberto Vannacci firma ejemplares de su libro.

Roberto Vannacci firma ejemplares de su libro. Mauro Scrobogna Europa Press

"Vende su condición de militar y de outsider como una garantía de autenticidad frente a lo que sus votantes perciben como una casta burócrata-tecnocrática desconectada de la realidad, y frente a las directrices que llegan, o que se siente que arriban desde Bruselas", añade el especialista. "En síntesis, un militar que supo leer un cansancio y desencanto social y aprovechó su uniforme para ofrecer un canal, supuestamente serio, del voto de protesta".

Lo cierto es que su trayectoria plantea interrogantes sobre su compromiso democrático. En agosto, la difusión de conversaciones internas de un grupo de WhatsApp vinculado a Futuro Nazionale sacó a la luz mensajes de algunos militantes y simpatizantes con referencias elogiosas a Hitler y Mussolini, comentarios antisemitas y racistas y llamamientos a quebrar el orden constitucional.

Vannacci se desmarcó de las conversaciones y la dirección del partido aseguró que esos mensajes no representan su línea política, pero la Fiscalía Militar de Roma inició este jueves "indagaciones preliminares" en relación con una denuncia presentada por el Sindicato de Militares contra Vannacci y dos miembros de Futuro Nazionale por violar la ley Scelba, que prevé hasta doce años de cárcel para aquellos que promueven la reconstitución del Partido Fascista.

Choque con Meloni

Donde la agenda del exgeneral choca con la postura de la primera ministra es en materia de política exterior. Sus ideas no pueden estar más alejadas. Vannacci está en contra de enviar armas y fondos a Ucrania, y exhibe una retórica prorrusa sobre la naturaleza de la invasión a gran escala que comenzó en febrero de 2022.

El partido del eurodiputado sostiene que su postura sobre Rusia es "muy clara" y consiste en apoyar "la paz en Ucrania" en lugar de alargar una "guerra inútil". En su manifiesto hace hincapié en "la importancia de reabrir los canales con la Federación Rusa" para recuperar el acceso a energía barata, un argumento que repiten otros primeros ministros europeos, como el belga Bart De Wever o el búlgaro Rumen Radev.

Vannacci ha ido, quizá, un paso más allá. Este mismo verano, cuando los precios de la gasolina alcanzaron su nivel más alto en tres años, el eurodiputado publicó en redes sociales un vídeo en la playa, donde aparecía sin camiseta y luciendo un colgante con una doble hacha asociado al neofascista Ordine Nuovo.

Así, el líder de Futuro Nazionale atribuyó a los ataques aéreos de Ucrania contra las refinerías rusas la responsabilidad de que los precios del combustible "volaran hacia las estrellas". "Sólo necesitamos tener el valor que a muchos les falta", decía en el vídeo, sin mencionar la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.

El currículum de Vannacci puede servir para explicar su afinidad con la Rusia de Vladímir Putin. El exgeneral fue destinado a Moscú como agregado militar de Italia a principios de 2021, tras una carrera como paracaidista en el extranjero que incluyó misiones en Irak y Afganistán.

En las páginas de su libro —por el que ingresó 800.000 euros— atacaba el feminismo, la homosexualidad y la diversidad étnica mientras dedicaba elogios a Rusia, razón por la que fue destituido de su cargo y sancionado con once meses de suspensión antes de abandonar definitivamente las Fuerzas Armadas.

"Ciertamente, su retórica tiende a congraciarse con ciertas posiciones que se generan en Rusia contra la OTAN y la UE, así como que existen afinidades ideológicas, según sus dichos, innegables", reconoce Amicci en conversación con este periódico. "Pero de ahí a hablar de una conexión operativa hay un largo camino".

"En la política italiana actual, el planteo antiatlantista funciona más como mecanismo de presión interna dentro de la coalición, que como una amenaza real a la posición prooccidental de Italia", subraya el experto. "La dependencia estratégica del país respecto a los marcos de seguridad occidentales sigue siendo, sin dudas, demasiado profunda y anclada en el tiempo".

No obstante, un informe reciente del respetado Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) tildó a Vannacci de "caballo de Troya para la influencia rusa dentro de Italia". "Vannacci repite exactamente las tesis del Kremlin", advirtió en este sentido el dirigente centrista Carlo Calenda. "Es un traidor, está con quienes hoy atacan a Occidente".

El temor de muchos en Bruselas es que Meloni se vea obligada a cambiar su postura para articular una coalición con Vannacci tras las elecciones de 2027. Proeuropea y atlantista convencida, la primera ministra se ha consolidado como uno de los grandes apoyos de Ucrania en el seno de la Unión Europea (UE) y la OTAN.

Los optimistas se aferran a los precedentes. Meloni ya apaciguó las pulsiones prorrusas de Salvini, un adversario de apariencia mucho más temible para los intereses de Bruselas. Aunque el ECFR advierte de que, en caso de formar parte de la coalición liderada por Hermanos de Italia, Vannacci sí sería capaz de "destruir el consenso de seguridad colectiva de la UE".

Matteo Salvini y Giorgia Meloni.

Matteo Salvini y Giorgia Meloni. Reuters

"Una Roma influenciada por Vannacci bloquearía activamente las iniciativas de defensa de la UE, vetaría las sanciones y filtraría información sensible sobre coordinación de seguridad", alerta el think tank. Amicci no comparte este análisis. "Es difícil que Vannacci se involucre con los puntos centrales de la política exterior de Meloni, que ha consolidado ese flanco con un cuidado casi fanático, dejando escaso margen de maniobra para presentar grandes novedades", explica.

"Ya vimos el precedente con Salvini: aquel euroescepticismo combativo de sus primeros años se fue morigerando, adaptando en cuanto le llegó el turno de gestionar responsabilidades reales de gobierno", recuerda el especialista, que anticipa: "Si Vannacci termina sumándose a una coalición, lo más probable es que se quede en el ámbito de lo puramente interno, sin entrometerse en la clásica línea de la política exterior italiana".

Reforma electoral

Las encuestadoras sostienen que Futuro Nazionale no es más popular que Hermanos de Italia, que conserva un 26,8% de intención de voto, pero reconocen el nivel de aprobación de Vannacci es superior a la media. El 5,7 % del electorado tiene una visión positiva del exgeneral, según SWG.

Meloni tampoco quiere revelar si está o no dispuesta a incorporarle a su coalición. "La sensación predominante es de cautela, de recelo", señala Amicci. "Dentro del sector más extremo del partido se le reconoce su capacidad de movilizar a ese electorado soberanista que siente la necesidad de un canalizador de sus ideas".

Giorgia Meloni durante un acto de su partido.

Giorgia Meloni durante un acto de su partido. Reuters

"Sin embargo, en la cima de la pirámide del partido, prefieren mantenerlo a prudente distancia", matiza el analista. "Esto se debe, y con razón, a que un personaje tan polarizador termine generando erosión en la imagen de respetabilidad institucional y moderación atlantista que tanto le ha costado construir al partido frente a sus pares europeos".

En paralelo, la primera ministra lleva meses diseñando una reforma electoral bajo el argumento de garantizar la estabilidad del país. Un proyecto de ley que ha recibido ya el primer visto bueno en la Cámara de Diputados y cuya aprobación en el Senado está prevista para este mes. La ley contempla un sistema proporcional con un premio de mayoría para la lista o coalición que alcance al menos el 42 % de los votos, con el objetivo de facilitar mayorías sólidas.

Además, Meloni consiguió romper esta semana el récord de longevidad de cualquier otro presidente del Consejo de Ministros italiano desde la posguerra, pero la celebración llega acompañada de un nuevo quebradero de cabeza: el ascenso de Vannacci y el temor a que Futuro Nazionale fragmente el voto de la derecha.

Eso explica que en las últimas semanas haya cobrado fuerza la posibilidad de introducir una segunda vuelta electoral, en caso de que ninguna fuerza o coalición alcance el umbral necesario de los votos. El mecanismo podría favorecer a la primera ministra, siempre y cuando los votantes de Vannacci acaben decantándose por la coalición de centroderecha, aunque entraña el riesgo de convertir al exgeneral en un actor decisivo.

La paradoja explica las dudas de Meloni. La segunda vuelta puede servir para impedir que una candidatura como la de Vannacci, con un apoyo en auge pero insuficiente para gobernar, se convierta en una alternativa autónoma dentro de la derecha. Pero sus votos podrían resultar imprescindibles en una segunda vuelta y eso podría regalarle una capacidad de negociación inédita.