El líder de Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, durante una conferencia de prensa en la sede del PiS en Varsovia, Polonia

El líder de Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, durante una conferencia de prensa en la sede del PiS en Varsovia, Polonia LESZEK SZYMANSKI EFE

Europa

La escisión de los ultras de Ley y Justicia da oxígeno al liberal Donald Tusk a falta de un año para las elecciones en Polonia

Unos 30 diputados abandonan el principal partido de la oposición por diferencias con su líder, Jarosław Kaczyński.

La corriente interna, liderada por el ex primer ministro Mateusz Morawiecki, busca ampliar el electorado de la ultraderecha y pescar en el centro.

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Las claves

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Más de 30 diputados del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) abandonan la formación tras negarse a firmar una declaración de lealtad impuesta por su líder, Jarosław Kaczyński.

La escisión se produce tras el surgimiento de Rozwój Plus, plataforma fundada por el ex primer ministro Mateusz Morawiecki para intentar renovar el partido y captar votantes de centro.

La fractura interna debilita al PiS, principal partido de la oposición, y beneficia al actual primer ministro liberal Donald Tusk, de cara a las elecciones de 2027.

La derecha polaca queda más fragmentada, con la consolidación de fuerzas como Konfederacja y el partido KKP, que aumentan su popularidad entre los jóvenes y sectores conservadores.

Más de una treintena de diputados del principal partido de la oposición de Polonia, el ultraconservador y euroescéptico Ley y Justicia (PiS), anunciaron el pasado viernes su salida de la formación tras un enfrentamiento con su líder, el veterano Jarosław Kaczyński.

La ruptura es consecuencia directa de un ultimátum de la cúpula del partido. Los parlamentarios tenían hasta la medianoche del jueves pasado para firmar una declaración de lealtad comprometiéndose a no pertenecer a asociaciones políticas externas al partido.

En rueda de prensa, Kaczyński, líder histórico de la formación de ultraderecha, afirmó que decenas de diputados abandonaron el partido tras negarse a firmar el juramento de lealtad. Consideró que todos ellos habían renunciado formalmente al partido.

Los diputados rebeldes insistieron en que no tenían intención de abandonarlo, pero admitieron que podrían ser expulsados formalmente en una reunión de la dirección del partido el martes. "Todos sabían lo que firmaban, y al mismo tiempo todos sabían cuáles serían las consecuencias de no firmar… ya está todo hecho", lamentó Kaczyński.

El objetivo de esa exigencia era neutralizar a Rozwój Plus (Desarrollo Plus, en español), una plataforma fundada el pasado mes de abril por el ex primer ministro Mateusz Morawiecki para renovar el partido desde dentro.

Kaczyński calificó esa maniobra como "un plan para dividir al partido". Morawiecki y su círculo, sin embargo, la defendía como una herramienta complementaria para ampliar el electorado y captar votantes de centro.

"Hoy iniciamos una gran marcha. Una marcha por la victoria. ¡Una marcha por una Polonia fuerte, segura y ambiciosa!", escribió Morawiecki en la red social X. "No prometo un camino fácil. Prometo trabajo, determinación y la plena disposición para luchar por cada voto, por cada familia, por cada municipio y por el futuro de Polonia. Estamos poniendo fin a la época de las luchas partidistas".

Por su parte, Kaczyński comentó en la misma plataforma que "lo previsible sucedió. Intenté llegar a un acuerdo hasta el último momento, pero lamentablemente, Mateusz Morawiecki tenía clara en su mente su propia agenda política, basada en la división dentro del partido Ley y Justicia (PiS)".

"La división que provocó llegó en el momento más inoportuno para Polonia y beneficia a quienes perjudican a nuestra patria", añadió el también ex primer ministro. "Como Ley y Justicia, no nos detendremos: tenemos una estrategia, un programa y miramos hacia el futuro".

"El desastroso Gobierno de Tusk debe ser derrocado. Sólo un bloque patriótico unido tiene posibilidades de éxito real. El patriotismo debe demostrarse con hechos, no con palabras", sentenció.

El primer ministro polaco Donald Tusk declaró ante la prensa que no lloraría por Ley y Justicia, aunque después matizó en tono institucional que "no hay nada de qué alegrarse cuando vemos lo que le está pasando al partido de oposición más importante y más grande".

"En las últimas horas, me enteré por algunos políticos del PiS de que Morawiecki es mi agente y un agente alemán. Realmente no esperaba que las cosas llegaran tan lejos", añadió con cierta sorna Tusk, en alusión a unas declaraciones formuladas por el diputado ultraderechista Jacek Kurski.

División interna

El PiS, fuerza dominante de la derecha en Polonia durante las últimas dos décadas, gobernó el país en los periodos de 2005 a 2007 y más recientemente entre 2015 y 2023. Sin embargo, tras perder el poder se sumió en una crisis de identidad, debatiéndose entre un giro hacia la línea dura para competir con la extrema derecha, postura defendida por Kaczyński, o mantener un perfil más moderado y tecnocrático, como argumentaba Morawiecki.

En declaraciones a la prensa el viernes pasado, Morawiecki afirmó que su grupo luchó "hasta el último momento por la unidad del partido". Quería que PiS adoptara una estrategia de "doble vocación" para movilizar a los jóvenes votantes de centroderecha y a los empresarios, con el fin de impulsar sus perspectivas electorales en 2027.

Culpó a un grupo de "conspiradores" cercanos a Kaczyński de haber sumido al partido en la crisis y de haber emitido el ultimátum de lealtad. Confirmó que el grupo disidente incluye a 40 diputados, tres miembros del Parlamento Europeo y un senador.

El ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki durante una conferencia de prensa en el parlamento polaco en Varsovia, Polonia.

El ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki durante una conferencia de prensa en el parlamento polaco en Varsovia, Polonia. RADEK PIETRUSZKA EFE

"La situación que se está gestando en la derecha polaca es que no existe una fuerza dominante, sino que está compuesta por muchas facciones diferentes", declaró el ex primer ministro.

"Para mí y para nosotros, estas disputas internas en la derecha son como riñas familiares, pero en realidad centraremos la mayor parte de nuestro ataque en este pésimo Gobierno de Donald Tusk", añadió Morawiecki, quien se negó a especular sobre si el grupo formará un nuevo partido y, en cambio, instó a los líderes del PiS a "dar un paso atrás".

Morawiecki, ex alto ejecutivo bancario y antiguo asesor económico de Tusk, sigue siendo uno de los líderes más reconocibles de la derecha. Pero también es el rostro de los ocho años de la última legislatura de Ley y Justicia, sumamente divisivos. Sus críticos ligan su nombre con un retroceso democrático, conflictos con la Unión Europea y supuestas irregularidades y abusos de poder.

El ex primer ministro también es líder del partido Conservadores y Reformistas Europeos en el Parlamento Europeo (ECR, por sus siglas en inglés), entre los que se incluye Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. Su salida probablemente fragmentará aún más el voto de la derecha.

En términos numéricos, el impacto de perder tantos diputados es profundo, pues antes de la crisis el PiS contaba con 194 diputados de los 460 de los que consta el Sejm (Cámara Baja), frente a los 157 de la gubernamental Coalición Ciudadana, liderada por el primer ministro, Donald Tusk, que gobierna en coalición con otras fuerzas de centro.

Nueva situación de la derecha

Este terremoto político redefine el equilibrio de fuerzas en la oposición y marca el inicio de una nueva etapa de fragmentación. La división del PiS representa una situación sin precedentes en la política polaca, dado que el sistema de partidos polaco ya se encontraba en plena transformación antes de las elecciones presidenciales.

Entre 2015 y 2023, el PiS logró el éxito electoral gracias, en parte, a su contención de las fuerzas políticas de derecha, a las que prácticamente anuló. Mantenía su atractivo principalmente para la clase media. Sin embargo, su éxito se vio favorecido en gran medida por la debilidad de la Coalición Cívica (KO) de Tusk, y la fragmentación del resto de la oposición.

El primer ministro polaco, Donald Tusk en París, Francia

El primer ministro polaco, Donald Tusk en París, Francia Tom Nicholson Reuters

Al mismo tiempo, en las elecciones de 2023 ya se evidenció que la Konfederacja, a la derecha del PiS, había mejorado sus resultados anteriores y se había consolidado como una alternativa popular de derecha, sobre todo entre los jóvenes.

Además, en los casi tres años transcurridos desde entonces, el nuevo partido de Grzegorz Braun, el KKP, que ha realizado declaraciones inaceptables incluso para un partido de extrema derecha, también ha ganado fuerza.

En las elecciones presidenciales, el candidato de la Konfederacja quedó tercero, mientras que Braun quedó cuarto con el 14,81% y el 6,34% de los votos, respectivamente. Sin embargo, desde entonces, ambos partidos se sitúan en torno al 10% en las encuestas de opinión.

Está previsto que Polonia celebren elecciones generales en el otoño de 2027. Será entonces, ante las urnas, cuando el órdago de Morawiecki se someta a su prueba definitiva.