Vladimir Putin observa el desfile del Día de la Victoria desde la tribuna de autoridades en 2022.

Vladimir Putin observa el desfile del Día de la Victoria desde la tribuna de autoridades en 2022.

Europa

El amargo 'Día de la Victoria' de Putin: sin medios, invitados ni Internet para su desfile por miedo a los drones de Ucrania

El Kremlin convirtió la festividad patriótica en el escaparate de su poder militar y geopolítico. Ahora, pese a la tregua de tres días, escenifica la debilidad de Rusia por las pérdidas en la guerra y el descontento social.

Más información: El temor a un atentado dispara la paranoia de Putin: cámaras en casa del personal, cacheos diarios y móviles sin conexión

Publicada
Las claves

Las claves

El desfile del 'Día de la Victoria' en Moscú se celebró este año sin armamento pesado ni invitados internacionales destacados, debido al temor a ataques con drones ucranianos.

La plaza Roja estuvo blindada y con el acceso a internet móvil restringido, justificando el Kremlin la medida por seguridad ante posibles atentados.

Putin acordó una tregua de tres días con Ucrania a cambio de un intercambio de prisioneros, aunque ni Rusia ni Ucrania respetaron plenamente el alto el fuego.

Crece la preocupación por el descontento interno en Rusia y el riesgo de un golpe de estado, además de la elevada cifra de bajas rusas en la guerra de Ucrania.

Desde que asumió el poder hace más de 25 años en Rusia, Vladimir Putin se ha esforzado en convertir el desfile del 'Día de la Victoria' en el gran escaparate del poder militar y geopolítico del Kremlin. Este año, escenifica su mayor momento de debilidad, asediado por el descontento interno y el vuelco en la guerra de Ucrania que amenaza al propio corazón de Rusia.

Ni siquiera la tregua de tres días entre Rusia y Ucrania anunciada a última hora ha podido salvar el día. El presidente ruso ha comprado la paz por el festivo a cambio de un intercambio de 1.000 prisioneros con Volódimir Zelenski, y para colmo, ha tenido que ceder el honor del anuncio a Donald Trump. Para entonces, ya era tarde para devolver el boato al evento.

El 9 de mayo es la gran cita patriótica rusa: conmemora la victoria sobre el nazismo en la 'Gran Guerra Patriótica', la II Guerra Mundial. Y pese a las sanciones internacionales por la invasión de Ucrania, el desfile de 2025 todavía conservó su boato: Tanques T-90, lanzamisiles S-400 Triumf y el presidente chino Xi Jinping como invitado de honor en la grada junto a Putin.

Este año, las dificultades a las que se enfrentan las tropas rusas en su 'ofensiva de primavera' contra los defensores ucranianos llevó a cancelar la presencia de armamento pesado en el desfile por la plaza Roja. "La columna del equipo militar no participará en el desfile este año debido a la situación operativa actual", explicaba el ministerio de Defensa.

No habrá este año por lo tanto tanques, baterías antiaéreas o misiles intercontinentales, y los soldados que desfilarán serán en gran medida cadetes de las academias militares que se encuentran en formación, complementados con regimientos que no se encuentran desplegados en el teatro de guerra ucraniano.

Tampoco habrá invitados de honor. El primer ministro de Eslovaquia, el 'rusófilo' Robert Fico, limitará su visita a Moscú a un encuentro con el presidente ruso y a un acto de homenaje en la tumba del soldado desconocido del Ejército Rojo. No se quedará para asistir al desfile.

La representación de líderes mundiales quedará reducida a la órbita más cercana al Kremlin: el bielorruso Alexander Lukashenko, considerado "el último dictador de Europa", y representantes de 'gobiernos títere' del Kremlin como Abjasia y Osetia.

Tampoco se verán imágenes más allá de las que ofrezcan los medios oficiales. Moscú se encuentra bajo un férreo bloqueo del internet móvil, que afecta incluso a los privilegiados dentro la 'lista blanca" de usuarios autorizados. Los cortes de servicios online son uno de los principales factores de frustración entre los rusos.

Tropas del Ejército de Tierra ruso en los ensayos del desfile del Día de la Victoria en Moscú.

Tropas del Ejército de Tierra ruso en los ensayos del desfile del Día de la Victoria en Moscú. REUTERS/Yulia Morozova

El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) justificó el corte como "medida de seguridad ante la amenaza de un posible atentado por parte de Ucrania". La tregua no trae alivio: según informaciones, Putin teme que se le pueda alcanzar mediante el 'pirateo' de dispositivos como le ocurrió al líder supremo iraní, Alí Jamenei, muerto durante la operación 'Furia Épica'.

Curiosamente, lo que sí tendrá un formato digital será otra de las celebraciones, 'La marcha del Regimiento Inmortal'. Tradicionalmente, son los ciudadanos rusos los que salen a la calle tras la parada militar portando los retratos de sus familiares fallecidos durante la II Guerra Mundial, con los niños a menudo uniformados para la ocasión.

El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, anunciaba que el Regimiento Inmortal se celebraría en 2026 "en formato electrónico". Uno de los motivos puede deberse a que Vladimir Putin también participa tradicionalmente, encabezando la marcha con una foto de su padre, fallecido en la contienda.

El último golpe a la imagen del desfile llegaba el 8 de mayo, cuando el Kremlin revocó la acreditación a los medios occidentales para cubrirlo. "Hay muchas solicitudes de medios extranjeros para asistir al desfile, pero este año la ceremonia se ha limitado. Por tanto, el número de periodistas también se ha reducido", justificó Peskov.

Los cazabombarderos acrobáticos Su-25 dibujan la bandera rusa en el cielo.

Los cazabombarderos acrobáticos Su-25 dibujan la bandera rusa en el cielo. REUTERS/Shamil Zhumatov

Moscú se blindó en los días previos ante el temor por la capacidad que ha adquirido Ucrania para lanzar ataques con drones contra objetivos en el mismo corazón de Rusia, a miles de kilómetros de distancia. Rusia aseguró que sus defensas antiaéreas derribaron 264 drones ucranianos en 48 horas.

La estrategia de Putin pasó por anunciar unilateralmente una tregua para el 8 y 9 de mayo, instando a Ucrania a respetarla. Zelenski respondió adelantando el alto el fuego al 5 y 6, para poner a prueba el compromiso ruso. Pero ninguna de las dos treguas fue sido respetada, según denunciaron Moscú y Kiev de forma entrecruzada.

Finalmente, el acuerdo fue confirmado en la tarde del 8 y confirmado por Zelenski. "La Plaza Roja es menos importante para nosotros que las vidas de los prisioneros ucranianos", concedía el presidente ucraniano. Y con retranca, publicó un decreto por el que "autorizaba" la celebración en casa de su enemigo.

El otro temor: un golpe de estado

Putin ha amenazado a Zelenski con "un ataque masivo con misiles contra el centro de Kiev" en caso de que Ucrania ataque Moscú durante la festividad. Pero la inteligencia europea apunta a otro temor del mandatario ruso: que sus propios militares y oligarcas descontentos den un golpe de estado que lo derroque.

Marineros de la Armada Rusa ensayan para el desfile del Día de la Victoria.

Marineros de la Armada Rusa ensayan para el desfile del Día de la Victoria.

La figura que estaría reuniendo a los insatisfechos exministro de Defensa, Serguéi Shoigu, antiguo "hombre fuerte" de Putin. "Se asocia a un alto riesgo de golpe de Estado porque mantiene un nivel alto de influencia entre los miembros del alto mando".

Shoigu fue relevado del cargo de ministro de Defensa en 2024 tras 12 años al frente. Se especuló que se debía a la falta de avances, pero en los siguientes años se ha destapado que su cúpula militar se vio involucrada en una 'macrotrama' de corrupción que defraudó cientos de millones de dólares destinados al esfuerzo bélico.

Los viceministros Ruslán Tsálikov, Timur Ivanov y Pável Popov, todos ellos subordinados de Shoigu, han sido procesados penalmente, Además, el viceministro Yuri Sadovenko murió a finales del año pasado a los 56 años por problemas cardíacos.

La viceministra Tatiana Shevtsova, que llevaba la contabilidad del ministerio, también se encontraba investigada por actividades ilícitas hasta quedar en paradero desconocido. Se especula con que se haya refugiado en Francia.

No obstante, el Kremlin se enfrenta al descontento generalizado por la falta de avances en Ucrania y la dantesca cifra de caídos. Según el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), la cifra total de bajas rusas desde el inicio de la guerra ascendería a más de 1.200.000.

Ya en junio de 2023, el líder de los mercenarios del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, lanzó una 'marcha de la justicia' por este motivo, cruzando con sus 25.000 hombres desde Ucrania hacia territorio ruso.

Prigozhin y sus fuerzas tomaron el control del cuartel general militar en Rostov del Don y avanzaron hacia Moscú, llegando a menos de 200 km de la capital. Moscú y otras ciudades rusas fueron militarizadas ante la amenaza. La intervención de Lukashenko puso fin a la intentona, y Prigozhin fue asesinado dos meses después.