Nadia Calviño conversa con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, durante la reunión del miércoles

Nadia Calviño conversa con el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, durante la reunión del miércoles UE

Europa

El presupuesto de la eurozona apenas tendrá 3.400 millones para responder a crisis

Los ministros de Economía no logran concretar cómo podría aumentarse su dotación con contribuciones de los Estados miembros.

Bruselas

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El bazuka con una potencia de fuego equivalente a varios puntos del PIB que propuso el presidente francés, Emmanuel Macron, para salir al rescate de los países que sufren un colapso económico se ha quedado al final en una mini hucha que apenas tendrá 3.400 millones para responder a crisis en los próximos 7 años. El Eurogrupo ha alcanzado esta madrugada un principio de acuerdo sobre la creación de un presupuesto específico para la eurozona que aún deja muchos flecos pendientes de resolver. Pero una cosa está ya clara: no será suficiente para afrontar la próxima recesión.

En un primer momento, el presupuesto para la eurozona se financiará a cargo del marco financiero plurianual de la UE para el periodo 2021-2027. Aunque el acuerdo no habla todavía de cifras, en el instrumento original que propuso el año pasado la Comisión sólo se contemplan 17.000 millones de euros para los países del euro en siete años.

Pero además, la mayor parte de este dinero estará ya preasignada a los 19 Estados miembros de la eurozona, independientemente de la situación económica en que se encuentren. Los criterios de reparto son la población y el nivel de renta, lo que según la ministra de Economía, Nadia Calviño, introduce "principios de cohesión y solidaridad". Cada Gobierno deberá presentar a principios de año un plan de reformas e inversiones que coincidan con las prioridades de la UE. Este plan será evaluado por el Eurogrupo y se financiará con estos modestos fondos.

El objetivo original del presupuesto de la eurozona, tal y como lo concebía Macron y que apoya también España, era poder asistir a los países que sufren shocks asimétricos y que no pueden recurrir a devaluar su moneda ni tampoco beneficiarse de los estímulos del Banco Central Europeo (BCE), que diseña su política para el conjunto de la eurozona y no para problemas particulares.

Sólo dos elementos contracíclicos

Pero Holanda y los países nórdicos de la llamada Liga Hanseática se han opuesto desde el principio con el argumento de que no quieren financiar a los países del sur que no cumplen la disciplina fiscal y las reformas exigidas por Bruselas. Un rechazo que ha conseguido su objetivo de descafeinar al máximo el alcance del presupuesto de la eurozona.

De hecho, de la función de estabilización contracíclica apenas quedan dos elementos en el acuerdo del Eurogrupo. En primer lugar, se reserva un 20% de la dotación (es decir, 3.400 millones de euros en siete años) "para poder utilizarlo para aquellos países que están en una situación económica difícil", ha relatado Calviño. Una cifra que palidece al lado de los rescates de Grecia (273.700 millones), Portugal (78.000 millones), Irlanda (85.000 millones) o España (41.300 millones).

El segundo elemento de estabilización del acuerdo del Eurogrupo es que para los países en crisis se reduce a la mitad la tasa de cofinanciación. Si normalmente los Estados miembros deberán aportar un 25% de la financiación para el plan de reformas y la UE el 75% restante, en caso de crisis el porcentaje se rebaja al 12,5%. Sin embargo, los ministros no han sido siquiera capaces de acordar los criterios para definir lo que es una crisis.

¿Aportaciones adicionales de los Estados miembros?

Finalmente, el Eurogrupo "abre la puerta a que pueda haber un acuerdo intergubernamental para poder reforzar, hacer crecer este instrumento en el futuro" con aportaciones adicionales de los Estados miembros. España y Francia creen que a través de esta vía se podría lograr el megapresupuesto que desean, mientras que Holanda y la Liga Hanseática se resisten a esta posibilidad. 

Es decir, las diferencias persisten y el acuerdo intergubernamental sigue sin concretarse: la negociación se deja para más adelante, aunque los ministros llevan más de un año discutiendo esta posibilidad.

Pese a este resultado, Calviño, que ha sido junto con Francia una de las máximas impulsoras del presupuesto para la eurozona, se ha mostrado "francamente satisfecha". "Se trata de un punto de partida, falta mucho trabajo. Pero el avance y el  progreso que se está logrando responde plenamente a los objetivos que se había marcado España", asegura.