Señalización de Madrid Central.

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Europa

Bruselas se lava las manos sobre Madrid Central pero avisa de sanciones si sube la contaminación

La UE sitúa el plan climático de España entre los mejores de la UE pero pide más concreción.

Bruselas

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El plan elaborado por el Gobierno de Pedro Sánchez para poner en práctica el acuerdo de París de lucha contra el cambio climático está entre los más ambiciosos y completos de la Unión Europea y permitirá que España cumpla los objetivos exigidos en materia de reducción de emisiones, renovables y ahorro energético, según la evaluación que ha publicado este martes la Comisión Europea. No obstante, el Ejecutivo comunitario pide a las autoridades españolas más concreción en las medidas previstas para alcanzar estas metas.

El departamento de Transición Ecológica que dirige Teresa Ribera ha estimado la inversión necesaria para poner en marcha este plan en 236.000 millones de euros en el periodo 2021-2030. Es decir, una cifra anual alrededor del 2% del PIB, de la cual el 20% procederá de fuentes públicas.

En materia de transportes, el plan de clima y energía de Sánchez fija como objetivo una reducción del 35% de las emisiones de CO2 de aquí a 2030 en comparación con los niveles de 2017. Bruselas considera un "buen ejemplo" que "se hayan identificados medidas concretas para lograrlo, por ejemplo zonas de bajas emisiones en todas las grandes ciudades". Al comisario de Energía y Cambio Climático, Miguel Arias Cañete, le han preguntado si el plan del nuevo alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almedia, de revertir Madrid Central va en la dirección contraria a las exigencias de Bruselas, pero él ha evitado pronunciarse.

"Nosotros analizaremos las políticas cuando se materialicen en el marco de los planes nacionales (...) No comentamos hechos referidos a entidades locales", ha respondido Cañete. Eso sí, ha recordado que habrá sanciones contra España si hay ciudades que no respeten los topes de contaminación previstos en las normas de la UE. El Ejecutivo comunitario ya ha expedientado a España por superar los límites de polución en Madrid y Barcelona, pero paralizó el procedimiento en mayo de 2018 gracias al anuncio de medidas como Madrid Central.

El plan de Sánchez prevé 5 millones de turismos y vehículos ligeros en el mercado de aquí a 2030. Los vehículos nuevos que se vendan en 2040 tendrán que ser de cero emisiones. Esta transición será apoyada con subvenciones para la compra de coches eléctricos y para el desarrollo de infraestructuras. El Ejecutivo comunitario pide a las autoridades españolas que desarrollen estas medidas con más detalle.

Por lo que se refiere a la tasa de energías renovables, la evaluación de Bruselas concluye que Dinamarca, Estonia, España, Lituania y Portugal son los países miembros que han presentado contribuciones más ambiciosas. El plan español fija como meta un 42% de energía procedente de fuentes renovables para 2030, pero la Comisión le pide más detalles sobre cómo se alcanzará este objetivo. Otros Estados miembros se han quedado cortos: con los planes actuales, la tasa de renovables de la UE a 28 en 2030 se situaría entre el 30,4% y el 31,9%, en lugar del 32% previstos. 

España está también entre los países de la UE más punteros en materia de ahorro energético, junto con Italia, Luxemburgo o Francia. La meta es reducir el consumo un 39,6% para 2030. No obstante, el Ejecutivo comunitario reclama al Gobierno de Sánchez más detalles sobre las políticas y medidas para lograr este este objetivo. Si se tienen en cuenta el conjunto de contribuciones nacionales presentados por todos los países miembros, la UE tampoco cumplirá su objetivo del 32,5% de eficiencia energética en 2030. Se quedará a seis puntos porcentuales, avisa la Comisión.

Por lo que se refiere al recorte de las emisiones de CO2, España es de nuevo uno de los países (junto con Luxemburgo y Suecia) que se ha fijado objetivos nacionales más ambiciosos que lo exigido por las normas comunitarias. Sin embargo, la UE en su conjunto vuelve a quedarse corta. Aunque la reducción global de emisiones sí que alcanzará el objetivo del 40% en 2030, el problema se concentra en los sectores no cubiertos por el sistema de comercio de CO2: es decir, vivienda, comercio, agricultura y transporte. En estos ámbitos, el recorte previsto es del 28%, dos puntos por debajo del 30% comprometido. 

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Mas cooperación con Francia y Portugal

El indicador en el que España sale peor parada es el de las interconexiones energéticas. El nivel actual de interconexión con el resto de la UE apenas alcanza el 6%, aunque el proyecto de cable eléctrico submarino por el Golfo de Vizcaya duplicará el intercambio entre España y Francia. El plan de Gobierno de Sánchez pretende alcanzar el 15% de interconexión en 2030, en línea con los objetivos de la UE. Bruselas recomienda un aumento de la cooperación con Portugal y Francia.

En seguridad energética, el objetivo de España es reducir la dependencia energética del 74% en 2017 al 59% en 2030, mediante una reducción de las importaciones de carbón y petróleo. Dado que la factura actual de las importaciones asciende a 20.000 millones al año, los ahorros podrán destinarse a mejorar la inversión en el sector. Bruselas cree que esta meta es muy ambiciosa y reclama desarrollar nuevas medidas de flexibilidad y más información sobre los planes para reducir la energía nuclear.

El Ejecutivo comunitario se felicita de que varios países miembros, entre los que está también España, hayan fijado un calendario ambicioso para el abandono progresivo del carbón en la producción de electricidad. Francia prevé hacerlo en 2022; Italia e Irlanda en 2025; y España, Dinamarca, Holanda, Portugal y Finlandia, para 2030. No obstante, la Comisión reclama a las autoridades españolas que identifiquen todos los subsidios energéticos, en particular los dirigidos a combustibles fósiles, y tomen medidas para suprimirlos progresivamente.

Bruselas recomienda también a Madrid que tenga en cuenta el impacto social y en materia de empleo de esta transición ecológica. En particular, el plan español debe prestar atención a las consecuencias en las regiones mineras y realizar una evaluación detallada de los problemas de pobreza energética. El objetivo final del Gobierno de Pedro Sánchez es reducir las emisiones netas a cero para el año 2050.