La gente se detiene a contemplar Notre Dame tras el incendio de este lunes

La gente se detiene a contemplar Notre Dame tras el incendio de este lunes Yves Hermann/Reuters

Europa

París se aferra a su lema "tocada pero no hundida" para que Notre Dame aguante

El horror del fuego que estuvo a punto de destruir la catedral deja paso a la tristeza y la esperanza en la reconstrucción.

París

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"Sentí una gran emoción, estupefacción, no sabía qué decir. Era increíblemente surrealista. Nunca hubiera imaginado que iba a ver eso". Leticia, una parisina que roza la cincuentena, contempla absorta desde la otra orilla del Sena, donde suelen colocarse los puestos al aire libre de libros y grabados, lo que queda de la catedral de Notre Dame tras el devastador incendio que la arrasó el lunes por la noche. Se enteró del fuego a través de la televisión y enseguida acudió a la isla de la Cité para verlo en directo. "Como muchos franceses, cuando he visto cómo Notre Dame ardía, he sentido que era un miembro de mi familia el que estaba muriendo, es muy triste", explica a EL ESPAÑOL.

Al día siguiente del terrible incendio, Leticia vuelve al lugar de los hechos para comprobar cómo ha quedado la catedral. "Me tranquiliza que no se haya caído, aunque creo que se necesitarán muchos años de trabajo antes de que podamos volver a verla como era antes. Pero yo creo que la reconstruiremos, que los franceses haremos todo lo posible para que se encuentren los medios para reconstruir este monumento", asegura.

A su lado, otros muchos parisinos y turistas se detienen al pasar cerca de Notre Dame. Algunos hacen fotos y se marchan rápidamente. Otros se paran a seguir los trabajos de los bomberos que siguen en el lugar. Todos tienen la mirada triste, muchos incluso perdida. Pese al catastrófico incendio, la catedral ha resistido: sigue en pie. Desde lejos, sólo se nota a primera vista la ausencia de la emblemática aguja principal que se derrumbó tras una hora de fuego: quedan los andamios donde supuestamente comenzó el fuego. La destrucción casi total de la cubierta no resulta visible desde abajo. Los bomberos siguen examinando los daños y el perímetro de seguridad se mantiene. El día en París es gris, frío y triste, como el ambiente. 

Los periodistas trabajan delante de la fachada de Notre Dame

Los periodistas trabajan delante de la fachada de Notre Dame Benoit Tressier/Reuters

Aurélien, treintañero parisino, se encontraba en el Barrio Latino en el momento en que estalló el incendio. Enseguida se acercó hasta donde el cordón de seguridad permitía. "Sentí impotencia. No podíamos hacer nada, más allá de constatar la destrucción del edificio. Era un horror grandioso, no tengo otra palabra. Miraba cómo se consumía la catedral y estaba aterrorizado", relata. Este martes ha querido volver a primera hora de la mañana para "ver los daños". "Me tranquiliza que sólo haya sido el techo lo que se ha convertido en humo y que toda la estructura principal queda en pie. Pero hará falta mucho trabajo y costará muchos decenios reconstruirla", afirma.

"Es un edificio que tiene más de 800 años y hemos perdido las técnicas de la época. Luego me digo que con la tecnología digital quizás seamos capaces de reconstruir su arquitectura. ¿Pero podremos recuperar el esplendor que tenía el edifico antes? No estoy seguro", dice el joven. "Es un símbolo muy fuerte para los franceses y representa a París de cara al mundo. Es extremadamente triste haberla visto arder ayer por la noche y es triste contemplarla ahora descarnada", lamenta.

Como el atentado contra las Torres Gemelas

Éloïse, de 11 años, canta en el coro de Notre Dame en misas y algunos conciertos. De normal, tiene ensayos todos los viernes, pero como estamos en Semana Santa tenía programado otro este martes por la tarde. El jueves participaría en la misa del Jueves Santo y el Sábado de Resurrección iba a cantar entre las 21:00 horas y medianoche. "Me siento muy triste", dice. Pero todavía no parece ser consciente de que tardará mucho tiempo en poder volver a entrar. Su padre le ha traído junto a su hermano, de la misma edad, a ver el estado de la catedral. "No quise que vinieran ayer durante el incendio porque habría sido demasiado duro", apunta.

Juliette es de Nueva York, pero vive largas temporadas en París. "Yo no soy para nada socialmente religiosa, pero vengo varias veces por semana a Notre Dame a meditar porque vivo cerca cuando estoy en París. La última vez que estuve fue el domingo". "En Nueva York  tuvimos el atentado del 11-S contra las Torres Gemelas y eso es lo que me viene a la cabeza ahora. Afortunadamente no ha sido un atentado, pero lo que veo ahora en la cara de la gente, de los turistas, los franceses, es la misma expresión que teníamos en Nueva York al día siguiente", explica.

"Como ocurrió en Nueva York, esta tragedia puede servir para unir a la gente. Creo que todo el mundo va a contribuir a crear una nueva vida para Notre Dame. Pero Notre Dame es Notre Dame, la dama que es nuestra. Es bella, es tan bella". Las lágrimas asoman a su rostro y le cuesta seguir hablando con el periodista.

Turistas y parisinos contemplan Notre Dame desde la otra orilla del Sena

Turistas y parisinos contemplan Notre Dame desde la otra orilla del Sena Benoit Tressair/Reuters

"Vivo aquí al lado y para mi Notre Dame es una vecina. Estoy un poco aliviado por lo que estoy viendo esta mañana. Pero toda la catedral está ennegrecida. Me produce una gran tristeza", cuenta Jean-Pierre, de alrededor de 60 años, ataviado con la tradicional boina parisina, gabardina y bufanda amarilla. El lunes por la noche regresaba a su casa cuando empezó a ver una gran columna de humo y coches de bomberos con las sirenas a tope en dirección a la isla de la cité. "Entonces mi mujer me llamó para decirme: Notre Dame está en llamas. Así que aceleré el paso y cuando llegué había llamas enormes".

Un gran vacío en el cielo de París 

Adrian pasa todos los días por delante de Notre Dame en bicicleta camino del trabajo y cada vez le lanza una mirada. Este martes se ha parado unos minutos para examinar los daños. "Estoy un poco aliviado por ver que las dos torres siguen ahí. Tenía miedo de que se hubieran caído y hubiera quedado un agujero negro. Verlas en pie me tranquiliza,  es una esperanza para la reconstrucción. Notre Dame es el corazón de París, un lugar religioso pero no sólo eso: acoge a todos los parisinos y los franceses, es el corazón de la nación. Sus techos ausentes dejan un gran vacío en el cielo de París", explica.

Kara ha salido a correr por la orilla del Sena con un hijo adolescente, ambos completamente equipados, y se detiene enfrente de Notre Dame. Ha venido unos días de vacaciones desde su Noruega natal para enseñarle a sus hijos la ciudad, que ella visitó sola en su juventud. El lunes visitaron la Torre Eiffel y después subieron al Arco de Triunfo. "Eran alrededor de las 19:00 horas y desde allí vimos el fuego, que acababa de iniciarse. Era una locura. No sabíamos qué pasaba, pero enseguida nos dimos cuenta de que era realmente grave".

"Es trágico, realmente triste. Pero al mismo tiempo estoy contenta porque han logrado salvar una gran parte de edificio. Se ve que falta algo, pero la mayoría del edificio todavía está ahí y espero que consigan restaurarlo todo y devolverlo a su estado original. Por supuesto teníamos planes para ir a Notre Dame también durante este viaje, pero no va a poder ser. Pero volveremos dentro de muchos años para ver cómo la han restaurado", dice Kara recuperando por un momento la sonrisa.