Puigdemont en la Eurocámara junto al resto de 'exconsellers' huidos

Puigdemont en la Eurocámara junto al resto de 'exconsellers' huidos PE

Europa

Puigdemont se cuela en la Eurocámara tras la prohibición de su conferencia

PP y Ciudadanos arrementen contra el expresidente catalán por intentar utilizar el Parlamento Europeo en beneficio propio.

Bruselas

Quince días después de que la Eurocámara prohibiera la conferencia que tenía previsto dar con su sucesor Quim Torra, el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha querido desquitarse de este veto entrando este lunes en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas. Es la primera vez que logra acceder desde que se fugó a Bélgica en octubre de 2017. Lo ha hecho para participar, sin previo aviso, en la inauguración de una exposición sobre el catalán promovida por el eurodiputado del PDeCAT, Ramon Tremosa.

A Puigdemont le han acompañado los exconsellers que huyeron a Bélgica con él: Clara Ponsatí, Toni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret. Desde el Parlamento Europeo explican a EL ESPAÑOL que el expresidente catalán no tiene prohibida la entrada y por ello ha podido acceder sin problemas acreditado por Tremosa. 

En un breve discurso, el expresidente catalán ha acusado a la Eurocámara de aplicar una doble vara de medir por prohibir su conferencia con Torra y autorizar al mismo tiempo un acto de Vox. "Son muy valientes prohibiendo que un representante de los catalanes, el presidente Quim Torra o yo mismo, pueda hacer uso de una sala a pesar de tener el derecho legítimo de hacerlo, y en cambio son muy cobardes a la hora de bloquear las puertas al fascismo, a la ultraderecha", ha dicho Puigdemont.

PP y Ciudadanos piden explicaciones

Desde Ciudadanos -que junto con el PSOE y el PP pidieron al presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, que prohibiera la conferencia de Torra y Puigdemont- han denunciado que el expresidente catalán ha entrado en la Eurocámara "con nocturnidad y alevosía" y "ha puesto en jaque la seguridad de la institución". Sostienen además que los eurodiputados independentistas "han engañado" a la cuestora del Parlamento que autorizó la exposición sobre la lengua catalana.  

"Es una vergüenza para millones de catalanes y para sus instituciones que un expresidente fugado recurra a trampas infantiles y vergonzantes para entrar en el Parlamento Europeo", ha dicho el portavoz de Cs, Javier Nart.

Por su parte, el portavoz del PP en Bruselas, Esteban González Pons, ha pedido a la Eurocámara que aclare cómo ha podido colarse el expresidente catalán. "Puigdemont hace el ridículo una vez más al entrar en un lugar al que no está invitado y al que anteriormente se le ha denegado expresamente la entrada. Ha intentado utilizar una institución como el Parlamento Europeo en beneficio propio, mostrando un desprecio absoluto por esta institución", ha dicho González Pons en un comunicado.

Lo cierto es que, pese a su propósito de internacionalizar la crisis catalana, la sede de la Eurocámara en Bruselas había sido hasta ahora territorio vedado para Puigdemont. Mientras estuvo vigente la euroorden de España contra él, tenía expresamente prohibida la entrada sin autorización judicial. Desde que el juez Pablo Llarena la retiró el verano pasado, nunca se había atrevido a volver. 

Cuando se anunció que participaría el pasado 18 de febrero en una conferencia con Torra para hablar del juicio a la cúpula del procés, Tajani decidió prohibir el acto alegando motivos de seguridad y orden público. Atendió así la petición conjunta que le hicieron los portavoces de PP, Esteban González Pons; PSOE, Iratxe García; y Ciudadanos, Javier Nart, que alegaban que el Parlamento Europeo "no debe acoger a alguien que se encuentra evadido de la acción de la justicia española".

Tajani argumentó entonces que existía "un alto riesgo de que la conferencia suponga una amenaza al mantenimiento del orden público en las instalaciones del Parlamento". Lo justificaba por la ocupación por parte de manifestantes de los edificios de la Eurocámara y la Comisión en Barcelona a principios de febrero, las tensiones ligadas al juicio contra la cúpula del procés, la falta de información sobre los participantes en el acto y "la posibilidad de incidentes". Puigdemont le acusó de censura y acabó trasladando el acto a un hotel de lujo en Bruselas.