Un votante del 'sí' ondea una bandera con la imagen del presidente Erdogan.

Un votante del 'sí' ondea una bandera con la imagen del presidente Erdogan. Reuters

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Ocho claves para entender el referéndum de Turquía

El presidente Erdogan somete a plebiscito la reforma constitucional que le permitiría presidir hasta 2029.

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Turquía decide este domingo, en un voto cerrado a 'sí' o 'no', si acepta realizar las 18 enmiendas constitucionales que transformarían radicalmente el sistema de gobierno, desde una república parlamentaria a una presidencialista. Aunque, a priori, es un asunto doméstico, el resultado del referéndum tendrá su eco en las relaciones entre el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan y la Unión Europea.

Estas son las claves para entender lo que está en juego.

¿Qué pasa en Turquía y qué busca el Gobierno con el referéndum?

La situación en Turquía es inestable. Mientras su posible incorporación a la Unión Europea está cada vez más lejos, la cooperación con el ejército de EEUU en Siria se complica por su colaboración con las milicias kurdas, a las que Turquía considera terroristas. La relación con Rusia tampoco pasa por su mejor momento, el conflicto de Chipre está lejos de resolverse y la economía se muestra inestable con la caída de su divisa, la lira, y el aumento del desempleo.  

Desde el intento del golpe de Estado en julio de 2016, cientos de miles de trabajadores han sido expulsados de las instituciones públicas y la mayoría de los intelectuales turcos han optado por exiliarse, al tiempo que los representantes políticos llaman a la reinstauración de la pena de muerte.

En medio de este caos, Ankara plantea cambiar a un sistema presidencialista con el objetivo de crear “una Turquía más fuerte y estable”. Según el analista Nicholas Danforth, especialista en Turquía y Oriente Medio, “aprobar el referéndum es una manera [para Erdogan] de demostrar el apoyo popular que tiene y que considera crucial para enfrentarse a los desafíos que se presentan”. El pasado julio, Turquía decretó el estado de emergencia, situación que otorga al presidente poderes similares a los que obtendría, por la vía institucional, bajo un sistema presidencialista. “El referéndum constitucional hace su poder más oficial”, comenta Danforth. 

Con el nuevo sistema, Erdogan puede presentarse a dos legislaturas más, lo que significa que podría mantenerse a la cabeza del Estado durante quince años en total, hasta 2029. 

¿Qué se vota en el referéndum? 

Actualmente, los ciudadanos turcos eligen cada cinco años a su presidente (jefe de Estado), y cada cuatro años a sus representantes en el Parlamento. El presidente designa al primer ministro (cabeza del poder Ejecutivo), que debe obtener el voto de confianza del Parlamento. El primer ministro elige a su vez a los ministros con la aprobación del presidente.  

Si se aprueban las enmiendas constitucionales, la figura del primer ministro desaparece y el presidente será jefe de Estado y de Gobierno. Además, tendrá poder para nombrar y deponer ministros y dos vicepresidentes, cuyo papel aún no está claro.

El presidente ya no tendrá que ser neutral y podrá mantener su afiliación a un partido político. Tendrá poder para nombrar a seis, de los trece jueces del máximo consejo judicial. 

El Parlamento mantiene la capacidad de control al Ejecutivo y podría destituir al presidente por “crimen”, pero requerirá que la mayoría de los representantes parlamentarios propongan una investigación. Los 17 jueces de la Corte Constitucional estarían encargados de investigar las acusaciones, 14 de los cuales son nombrados por el presidente desde la reforma judicial de 2010. Es decir, con la reforma, el presidente apuntaría a dos tercios de los 39 magistrados de alto nivel del país.

¿Quién está a favor?

A favor del referéndum están, principalmente, los simpatizantes del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), el partido de Erdogan. Consideran que las reformas son necesarias para reforzar el Gobierno turco y la posición de Turquía en el mapa político. El Partido de Acción Nacionalista (MHP), que tradicionalmente se oponía a la idea de un sistema presidencialista, apoyó los cambios en el Parlamento.

Según la firma de análisis de opinión Qriously, que predijo el resultado del brexit y más recientemente de las elecciones holandesas, los que votarán a favor de las reformas no las entienden al detalle. Así lo explica la web James in Turkey, la única por ahora con acceso directo a los sondeos. “Los votantes con menor nivel de educación estaban a favor del ‘sí’ de manera aplastante”, dice. 

Aquellos que siguen a Erdogan consideran que ha traído más estabilidad que división, y que su propuesta supondrá mayor seguridad y una mejor infraestructura de estado. La eliminación de las restricciones sobre el uso público del velo, que las mujeres no podían llevar ni en universidades, ni en instituciones públicas, ni en el ejército o la policía, ha sido visto por muchos como una medida inclusiva y no como una interferencia de asuntos religiosos en un Estado laico.

¿Y en contra?

Los principales partidos en contra de realizar la enmienda constitucional son el Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), pro-kurdo. Grupos de defensa de derechos humanos, e incluso el Parlamento Europeo, se han mostrado en contra del referéndum.

A diferencia de lo que ocurrió con el brexit, el grupo de votantes que se muestra en contra de los cambios es precisamente el de mayor edad. Aquellos nacidos antes de 1972, según Qriously. 

En cuanto a la diáspora turca, en las elecciones de 2015 Erdogan consiguió casi un 60% del casi millón y medio de votos emitidos en Alemania, en contraposición al menos del 50% de los votos que obtuvo en Turquía, de ahí el interés de hacer campaña en Europa. Sin embargo, según muestran las encuestas, en esta ocasión los votantes turcos en el extranjero estarían divididos. En España, cerca de tres mil turcos tienen derecho a voto.  

¿Por qué Occidente es tan crítico con las propuestas? 

Para defender la reforma, el Gobierno se ha apoyado en que otras democracias (como Estados Unidos y la mayoría de los países americanos) tienen un sistema presidencialista pleno. Los detalles, sin embargo, difieren.

“Habría menos controles y menor equilibrio en el poder otorgado a Erdogan de los que hay en la constitución estadounidense. Y eso sólo oficialmente”, explica Danforth. “Todo el mundo ha visto cómo Erdogan ha gobernado el país en solitario [bajo el estado de emergencia] cuando ni siquiera tenía el poder constitucional. Cualesquiera que sean los controles oficiales que existan en la Constitución, no hay razón para creer que se aplicarían después del referéndum”, añade.

Con estos controles, Danforth se refiere a ejemplos como lo ocurrido en Estados Unidos tras la decisión del presidente, Donald Trump, de imponer un veto migratorio. En ese caso, un sistema judicial independiente actuó en contra del bloqueo.

¿Qué consecuencias tendría el 'sí' para las relaciones con la UE?

Independientemente del resultado, la votación de este domingo terminará de moldear las relaciones de Turquía con la UE.

“Ambas partes saben que la adhesión a la UE no va a ocurrir a corto plazo”, dice Danforth. El experto asegura que según los resultados es probable que Erdogan tome una dirección u otra. “Dependerá de si considera que debe seguir alimentando el discurso nacionalista anti-occidental para movilizar a sus seguidores, o de si cree que puede tomar una decisión más pragmática y reconstruir las relaciones con Occidente”, añade.

Por ahora, la Unión Europea ha retrasado hasta junio la reunión con Turquía, después de las elecciones en Francia. Tras el conflicto diplomático con Alemania y Holanda, a los que Ankara acusó de nazis, las relaciones se mantienen tensas, aunque la UE no tiene interés en cortar definitivamente con Turquía, especialmente por su labor en el control del flujo de refugiados. Sí podría mantener las negociaciones en el limbo, como hasta ahora, y renegociar algunos acuerdos.

Eso si Turquía no opta por cancelar de manera unilateral las relaciones con la UE, lo que sucedería si Erdogan llama a un segundo referéndum sobre la adhesión, como ha proclamado en sus mítines, o si se reinstaurara la pena de muerte (su eliminación fue requisito imprescindible para comenzar las negociaciones de adhesión a la UE).

¿Cómo se plantea el futuro diplomático de Turquía?

“Deprimente. Aislado”, dice Danforth. Aunque no ha habido un enfrentamiento directo con Washington, lo cierto es que Ankara esperaba que las relaciones con Donald Trump fueran mejor que con el expresidente Barack Obama. Sin embargo, EEUU sigue colaborando con las milicias kurdas en Siria, lo que ha alejado a Turquía de sus principales aliados contra el grupo terrorista Estado Islámico.

“Es una paradoja”, explica Danforth. “El éxito político de Erdogan ha sido construido con el apoyo de los nacionalistas turcos, que están en contra de cualquier concesión o negociación con el PKK o sus afiliados en Siria. Al mismo tiempo, mucha gente incluso de su mismo partido se da cuenta de que la única manera de construir una Turquía más fuerte es si mejora sus relaciones con EEUU y si está dispuesta a hacer algunas concesiones en el terreno de los derechos culturales de los kurdos”, comenta.

¿Qué dicen las encuestas? 

Los últimos sondeos han mostrado resultados muy justados y no está claro qué pasará este domingo. La clave está en el porcentaje de indecisos, que según la empresa de sondeos que se consulte puede variar entre un 12% y un 29%

Sin embargo, pocos de los que han sido testigos del éxito político de Erdogan se atreven a apostar contra él. Como sucedió en las elecciones de 2015, Ankara podría decidir repetir la consulta si no obtuviera los datos esperados, o simplemente adelantar las elecciones y centrarse en conseguir suficiente representación en el parlamento para modificar la constitución sin la necesidad de consultar al pueblo.