Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo. Sara Fernández El Español

Asia

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima: "Las potencias nucleares están hoy en guerra, asusta más que la Guerra Fría"

La líder de Nihon Hidankyo recuerda que, tras ganar el Nobel de la Paz, el primer ministro les dijo que Japón necesitaba poseer armas nucleares.

"Tenerlas significa que se van a usar, y se pueden usar de manera intencionada o por accidente", advierte esta hibakusha de 88 años.

Más información: Nihon Hidankyo, Premio Nobel de la Paz en honor a los supervivientes de la bomba nuclear en Japón

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Michiko Kodama, superviviente de la bomba atómica de Hiroshima, alerta de que el contexto geopolítico actual entre potencias nucleares asusta más que la Guerra Fría.

Como secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo, organización galardonada con el Nobel de la Paz, crítica los intentos de revisar los principios no nucleares de Japón.

Kodama advierte del desconocimiento de las nuevas generaciones sobre los estragos de 1945 y pide paciencia y compromiso para transmitir la memoria antes de que los 'hibakusha' desaparezcan.

Exige a los líderes internacionales como Putin y Trump respetar el derecho internacional y defiende que las armas nucleares y la humanidad no pueden coexistir.

Michiko Kodama (Hiroshima, 88 años) recuerda estar en clase cuando la embistió un destello de brutal intensidad. "En un instante, las ventanas del edificio de madera estallaron en fragmentos afilados que atravesaron el aula y se clavaron en las paredes, los pupitres y el suelo. También se clavaron en mi cuerpo, pero mis heridas fueron leves", relata. "Me escondí debajo de la mesa y, por un momento, perdí el conocimiento".

Su padre apareció pasados unos minutos para cargarla a sus espaldas y llevarla a casa. En el camino, Kodama presenció el infierno. "Había personas con la piel quemada que les colgaba; una madre herida de gravedad que apretaba contra sí a un bebé ennegrecido como un trozo de carbón; personas con los ojos fuera de las órbitas; otras que sostenían sus propios intestinos derramados", cuenta.

Era lunes, 6 de agosto de 1945, y ese día murieron abrasados en décimas de segundo hasta 400 alumnos y 11 maestros que, como Kodama, se encontraban en la Escuela Primaria Furuta, ubicada a menos de 4 kilómetros del hipocentro de la explosión atómica que arrasó Hiroshima. De sus restos ni siquiera quedaron los huesos.

Ocho décadas después, esta tenaz y enérgica hibakusha (término japonés para referirse a los supervivientes de la bomba) es la secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo, la Confederación Japonesa de Organizaciones de Afectados por las Bombas Atómica y de Hidrógeno, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, y consagra su vida a mantener la memoria.

¿Ha habido algún día de su vida en el que no haya recordado lo que sufrió en la mañana del 6 de agosto?

Decir que lo recuerdo todos los días sería mentira, pero siempre lo tengo en la cabeza y en el corazón.

¿Recuerda ser consciente del peligro antes de que sucediera?

En absoluto. Nos enteramos de lo sucedido mucho tiempo después de que lanzaran la bomba. La mayoría de la gente no lo sabía. Como probablemente Estados Unidos tenía planeado lanzarla en Hiroshima, casi no hubo ataques aéreos ni bombas convencionales allí. Querían comprobar cuánto daño era capaz de causar en una ciudad intacta.

"Tener armas nucleares significa que se van a usar, y se pueden usar de forma intencionada o por accidente".

¿Siente más peligro ahora que durante la Guerra Fría?

Sí, lo siento profundamente. Ahora mismo están en guerra Estados Unidos y Rusia, los países que más ojivas nucleares poseen. Da miedo.

¿Qué le diría a aquellos que argumentan que el arma nuclear es la mejor herramienta de disuasión?

Puede ser, pero tenerlas significa que se van a usar. Y se pueden usar de forma intencionada o por accidente. Por eso creo firmemente que las armas nucleares son armas que jamás se deben poseer.

Su primera ministra, Sanae Takaichi, habla ahora de revisar o flexibilizar los Tres Principios No Nucleares de Japón: no poseer, no producir y no permitir la entrada de armas nucleares en territorio nacional.

Es algo imperdonable. Por eso, los ciudadanos comunes, sintiendo esta situación de crisis, han organizado grandes mítines y reuniones por todas partes; los ciudadanos de a pie, estudiantes de secundaria y gente de todo tipo están realizando movimientos de protesta ahora mismo. Nosotros, los hibakusha, organizamos una concentración ante el edificio del Gobierno de Hokkaidō el pasado 8 de octubre para protestar. Y también presentamos una recogida de firmas.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo. Sara Fernández El Español

Mientras, Japón sigue sin firmar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).

Japón es el único país del mundo que ha sufrido un ataque nuclear, por lo que debería de ponerse a la cabeza. Nosotros presentamos las firmas pidiendo que se ratifique lo antes posible y nos movilizamos la semana pasada frente a la Dieta [la Cámara baja del Parlamento].

A decir de las encuestas, casi la mitad de la sociedad japonesa está a favor de cambiar la doctrina pacifista de la Constitución.

Puede que haya gente que piense así, pero Japón es un país que atravesó una guerra terrible. Lo perdió todo y fue derrotado. Por eso, impulsados por el sentimiento de que jamás se debe hacer la guerra ni permitir que ocurra, los ciudadanos están haciendo crecer de forma progresiva este movimiento en este contexto crítico.

"Lo único que se estudia en la escuela es que el 6 y el 9 de agosto de 1945 cayeron en Hiroshima y Nagasaki las primeras armas nucleares del mundo y que falleció mucha gente".

¿El hecho de que su organización, Nihon Hidankyo, recibiera el Premio Nobel de la Paz ha servido para impulsar el movimiento antinuclear o no ha cambiado gran cosa?

Consiguió que la gente se interesara un poco más por nosotros. Los miembros del Comité Nobel de la Paz nos dijeron que estaba previsto que recibiéramos el galardón en 2025, pero tomaron la decisión de adelantarlo un año porque los cimientos contra las armas nucleares empezaban a tambalearse y querían que el mundo escuchara la voz de los hibakusha.

¿Y en Japón?

Sí, también aumentó el interés sobre la cuestión nuclear en Japón. La gente que no era hibakusha lo celebró como si fuera un premio para ellos mismos. Empezamos a recibir muchísimas peticiones de Japón y del resto del mundo por parte de personas que querían volver a escuchar los testimonios de los supervivientes.

Las manos y las notas de Michiko Kodama.

Las manos y las notas de Michiko Kodama. Sara Fernández El Español

¿Había olvidado el pueblo japonés la catástrofe nuclear?

No lo había olvidado, pero los niños no lo saben. No se les ha enseñado. Quienes conocen la situación de cuando cayó la bomba atómica piensan que nunca debe repetirse, pero 80 años después, cada vez hay más jóvenes que lo desconocen, por eso me esfuerzo para transmitírselo a las nuevas generaciones.

Cuando llegan a sexto de primaria, no saben nada sobre los grandes bombardeos de Tokio ni sobre la bomba atómica. Lo único que estudian en los libros de texto es simplemente que el 6 y el 9 de agosto de 1945 cayeron en Hiroshima y Nagasaki las primeras armas nucleares del mundo y que falleció mucha gente. Nada más.

"A Putin y Trump les diría que respeten el derecho internacional".

Dice que recibieron peticiones de personas que querían escuchar su testimonio. ¿Algún líder político?

En enero del año siguiente [a ganar el Nobel], nos citaron en la residencia oficial del Primer Ministro. Estuvimos allí solo 30 minutos, de pie todo el tiempo. Cada hibakusha habló unos dos minutos y el resto del tiempo estuvo hablando el primer ministro [entonces Shigeru Ishiba, predecesor de Takaichi]. Nos quedamos muy sorprendidos porque allí mismo empezó a decir cosas como que Japón necesitaba poseer armas nucleares.

Tiempo después, un grupo de parlamentarios de distintos partidos organizó una sesión de estudio; fuimos a la Dieta y, junto con un superviviente por exposición prenatal (fetal hibakusha), prestamos testimonio ante unos 40 parlamentarios y secretarios. Muchos de ellos nos dijeron que era la primera vez que escuchaban un relato así.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo. Sara Fernández El Español

¿Y se han podido reunir con Sanae Takaichi?

En primer lugar, creo que es imposible. No querrá vernos y, aunque lo pidiéramos nosotros, no creo que aceptara la solicitud.

¿Qué le gustaría decirle?

Que no podemos tolerar que haya ministros en el Gobierno que defiendan la necesidad de tener armas nucleares, y le pediría que respete el Artículo 9 de la Constitución, que prohíbe a Japón hacer la guerra y poseer armamento de este tipo.

"Un hibakusha es un hibakusha hasta el día en que muere; no puedes escapar de ello".

Si pudiera reunirse con Donald Trump o con Vladímir Putin, ¿les diría lo mismo?

Ah, si tuviera esa oportunidad, me gustaría decirles que respeten estrictamente el derecho internacional. Les diría: "Ustedes mismos crearon estas normas, así que cúmplanlas; y si no son capaces de cumplirlas, dimitan o déjenlo".

¿Percibe la Inteligencia Artificial como una amenaza para la Humanidad? Si es así, ¿la compararía con las armas nucleares?

Por supuesto que siento el riesgo de la IA. Puede ser muy conveniente, pero también extremadamente peligrosa, porque existe la posibilidad de que empiece a actuar o avanzar por sí sola.

Una pegatina de ICAN, una coalición global de ONG que trabaja para prohibir y eliminar las armas nucleares en el mundo.

Una pegatina de ICAN, una coalición global de ONG que trabaja para prohibir y eliminar las armas nucleares en el mundo. Sara Fernández El Español

¿Qué le queda por conseguir a Nihon Hidankyo?

Ninguno de los objetivos principales se ha logrado plenamente todavía, en realidad. Desde nuestra fundación hace casi 71 años hemos mantenido los pilares de nuestro movimiento: no más hibakusha, la abolición total de las armas nucleares y la indemnización estatal para las víctimas.

Nos hemos mantenido luchando contra las decisiones del Gobierno para defender la Constitución pacifista. Y hoy en día hay mucha gente joven que está heredando este sentimiento. Queremos que no solo Japón, sino todo el mundo escuche la voz de los supervivientes y comprenda que las armas nucleares y la humanidad no pueden coexistir.

¿Y cuál es su misión personal?

Voy a escuelas de primaria, secundaria y universidades a impartir clases sobre la paz. Incluso hay profesores que confiesan no conocer la historia completa y que nos dicen: "Hemos aprendido muchísimo hoy".

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo.

Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima y secretaria general adjunta de Nihon Hidankyo. Sara Fernández El Español

¿De dónde saca su energía?

Un hibakusha es un hibakusha hasta el día en que muere; no puedes escapar de ello. Mi padre, mi madre, mi hija y mis dos hermanos menores perdieron la vida por la bomba atómica. Esa es la fuente de mi energía: la necesidad imperiosa de seguir transmitiendo lo que ocurrió antes de irme. Ese sentimiento es lo que me mueve, a pesar de los achaques y las enfermedades.

"No puedo ser optimista. Vivimos en un mundo extremadamente peligroso".

¿Cómo mantener la memoria cuando su generación ya no esté?

Las personas que sintieron directamente el 6 de agosto con sus propios cuerpos van disminuyendo, pero tengo la esperanza de que quienes escuchan nuestros testimonios los transmitan como si fueran suyos propios.

Hace décadas hubo un movimiento para comprar metrajes de película a Estados Unidos. [El Movimiento de los 10 Pies, una iniciativa ciudadana que buscaba recuperar y divulgar grabaciones originales de los estragos causados por las bombas atómicas].

Como a Japón no se le permitía conservar ese material, la gente se unió para comprar fragmentos de cinta y empalmarlos, creando archivos visuales de la tragedia. Gracias a ello, hay imágenes y muchas fotografías que se pueden ver.

A pesar de todo, ¿es optimista?

No puedo serlo. Vivimos en un mundo extremadamente peligroso.