Barcos de rescate trabajando el pasado domingo en el petrolero siniestrado

Barcos de rescate trabajando el pasado domingo en el petrolero siniestrado Reuters

Asia

China ante su Prestige: alarma medioambiental por el siniestro de un petrolero iraní

Sólo han encontrado los cuerpos de dos de los 31 marineros. El buque transportaba 136.000 toneladas de petróleo cuando chocó con otro barco en el Mar de China Oriental.

Irán dio este domingo por muertos a los 29 marineros nacionales del petrolero iraní que sigue ardiendo en el Mar de China Oriental desde hace más de una semana tras chocar con un carguero hongkonés en el mar de China oriental, informó el responsable del Comité especial para el seguimiento del accidente, Alí Rabií. Había también dos trabajadores bengalíes.

El petrolero iraní siniestrado

Rabií indicó que, a pesar de todos los esfuerzos tampoco existe la posibilidad de encontrar los cadáveres de los fallecidos, según la televisión estatal iraní.

Los equipos de emergencia chinos rescataron el sábado los cuerpos sin vida de dos de los 32 marineros desaparecidos tras el accidente del petrolero iraní Sanchi, según indicó el gobierno chino.

Petrolero iraní

Petrolero iraní Reuters

En un comunicado, el Ministerio de Transportes chino detalló que los dos cadáveres fueron encontrados en una zona de la cubierta del buque Sanchi que no está afectada por las llamas y a la que se pudo acceder debido al cambio de dirección del viento, que evitó que el humo tóxico afectara al equipo de salvamento.

Transportaba 136.000 toneladas de petróleo

China cuenta con el apoyo de unidades japonesas, surcoreanas e iraníes en las operaciones de rescate de los 31 marineros desaparecidos (29 iraníes y dos bengalíes).

El petrolero iraní colisionó el 6 de enero con el carguero CF Crystal, registrado en Hong Kong, cuyos 21 tripulantes, todos de nacionalidad china, pudieron ser rescatados.

El Sanchi, registrado en Panamá, transportaba 136.000 toneladas de petróleo condensado formado por una mezcla de hidrocarburos recuperados durante el procesamiento del gas natural.

Debido a la fuerte explosión provocada por el impacto, el petrolero ardió con llamas de entre 800 y 1.000 metros de altura, y empezó a hundirse por la zona de la proa. Finalmente quedó sumergido a unas 151 millas náuticas (280 kilómetros) al sureste de donde se registró la colisión. 

Los derrames de petróleo condensado que cargaba aún siguen ardiendo en el mar, según el Ministerio de Transporte chino, que no ha informado de los daños medioambientales causados. 

Aunque Pekín ha criticado las tareas de búsqueda y la lentitud al apagar el incendio, el Gobierno de Teherán ha defendido a las autoridades chinas y ha negado que hayan actuado con negligencia. 

Tras el choque, el navío llegó a la zona económica exclusiva ZEE japonesa empujado por los fuertes vientos, según la Guardia Costera de Japón.

Las autoridades chinas aseguran haber abierto una investigación para esclarecen las causas del accidente, que todavía se desconocen.

En los últimos días, Greenpeace ha alertado del gran impacto medioambiental que podría ocasionar este accidente, ya que un gran volumen de derrame de condensado podría suponer un riesgo de contaminación de especies de gran consumo en China como la corvina amarilla o la caballa.