Los rostros de Nueva York no está en venta, en el estadio Forest Hills de Nueva York.

Los rostros de "Nueva York no está en venta", en el estadio Forest Hills de Nueva York. Eduardo Muñoz Reuters

EEUU

El socialista Mamdani acaricia la alcaldía de Nueva York tras luchar contra la vieja guardia demócrata y contra Trump

La Casa Blanca ha amenazado a los neoyorquinos con recortar la financiación federal que recibe la Gran Manzana si eligen a un “comunista” como nuevo alcalde de la ciudad. Mamdani, mientras tanto, lidera todas las encuestas.

Más información: Donald Trump amenaza con arrestar al candidato Zohran Mamdani si se niega a colaborar con las redadas en Nueva York

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Las claves

Zohran Mamdani, político musulmán y socialista, lidera las encuestas para la alcaldía de Nueva York tras vencer en las primarias demócratas, desafiando tanto a la vieja guardia demócrata como a la oposición republicana.

Su victoria genera preocupación en sectores conservadores y en Donald Trump, quien ha expresado públicamente su preferencia por el exgobernador Andrew Cuomo frente a Mamdani.

Mamdani propone políticas enfocadas en reducir la desigualdad económica, como un programa universal de cuidado infantil, transporte público gratuito y eficiente, aumento del salario mínimo a 30 dólares la hora y la subida de impuestos a grandes fortunas y corporaciones.

Las elecciones en Nueva York y otros estados clave como Nueva Jersey y Virginia son vistas como indicadores del clima político de cara a las próximas elecciones de medio mandato en EE.UU.

Este martes la ciudadanía neoyorquina está llamada a elegir quién será su próximo alcalde. Hay tres opciones. La primera se llama Curtis Sliwa; el candidato del Partido Republicano. La segunda se llama Andrew Cuomo; el antiguo gobernador demócrata de todo el estado de Nueva York hasta que una serie de escándalos le obligaron a dimitir en 2021 (ahora se presenta como independiente). Y el treintañero Zohran Mamdani; la persona que lidera actualmente las encuestas.

El caso es que Mamdani no solo es el candidato oficial del Partido Demócrata (muy a pesar de su ala centrista) tras ganar, hace unos meses, las primarias de la formación. También es un político que abraza la fe musulmana y se autodefine como socialista. Un “radical”, según los estándares que dominan la política estadounidense. O, como esgrimen quienes se encuentran enfrente, un “extremista”.

Es más: su posible victoria preocupa tanto que hasta el propio Donald Trump, consciente de que Sliwa no tiene opciones de salir elegido, declaró este fin de semana en una entrevista concedida al programa 60 Minutes que “entre un mal demócrata y un comunista siempre elegiré al mal demócrata”. En otras palabras: “Ojalá gane Cuomo”. Un apoyo al exgobernador que ha tratado de cimentar en los últimos días diciendo que si gana Mamdani la Casa Blanca recortará drásticamente la financiación federal que recibe Nueva York.

Ocurre que Mamdani no solo se mueve como pez en el agua en eso que llaman “nueva política” –maneja estupendamente los tiempos del relato– sino que, además, lleva meses criticando lo que cuesta vivir en la ciudad. Criticando, en fin, el precio de la vivienda, de la cesta de la compra y de toda una serie de cosas que, en efecto, cada vez afectan a más neoyorquinos.

Por eso buena parte de sus promesas tienen que ver con abordar la desigualdad económica. Mediante un programa universal de cuidado infantil, por ejemplo. A través –por citar un segundo ejemplo– de una mejora sustancial del transporte público (que, según ha prometido, será más eficiente amén de gratuito si gana). O subiendo el salario mínimo hasta los 30 dólares por hora. Y para conseguir todo esto y más cosas pretende recaudar –ha dicho– 9.000 millones de dólares a través del incremento de impuestos tanto a las grandes fortunas como a las corporaciones afincadas en la Gran Manzana.

“Él parte de una premisa muy sencilla: sus creencias”, comentaba hace unos días el periodista Astead Herndon en la CNN. “Muchos políticos demócratas se han convertido en expertos en ese juego de la triangulación que consiste en intentar no decir nada”. En eso la distancia entre Mamdani y el establishment es parecida a la que separa el establishment de Trump. Ambos son lo que al otro lado del Atlántico se llama outspoken; francos, directos y atrevidos.

Al actual presidente de Estados Unidos eso le ha dado buenos resultados. ¿Se los dará también a Zohran Mamdani?

Otras batallas electorales importantes

Más allá de Nueva York, esta semana Trump va a tener el ojo puesto en los estados de Nueva Jersey y Virginia. La razón: deben escoger gobernador y el resultado de ambas carreras ofrecerá pistas sobre cómo respira la población antes de las elecciones de medio mandato –midterms, en jerga política estadounidense– que tendrán lugar en noviembre de 2026. Las que determinan qué partido controla el Senado y la Cámara de Representantes, vaya.

Y es que, según una encuesta publicada por la CNN este lunes, la popularidad de Trump no parece volar especialmente alto. Al parecer, la gente que a día de hoy no aprueba su liderazgo se sitúa en torno al 63%. O sea: más de seis de cada diez votantes afirman que Trump ha empeorado la economía y se ha extralimitado en el uso del poder presidencial.

Con todo, el Partido Demócrata tampoco se encuentra en un momento particularmente dulce. Los indecisos siguen viendo en la formación progresista un proyecto sin rumbo y sus votantes históricos continúan frustrados por la falta de oposición efectiva ante Trump. De ahí que el Partido Demócrata lidere la intención de voto de cara a las citadas midterms solo por cinco puntos. Un margen demasiado discreto, dadas las circunstancias.