Los técnicos excavan en el sótano de Andrés N., el Monstruo de Atizapán, en busca de restos humanos.

Los técnicos excavan en el sótano de Andrés N., el Monstruo de Atizapán, en busca de restos humanos.

América SUCESOS

Tres asesinos en serie de mujeres en tres años: la sociedad enferma del Estado de México

El Estado de México es el más peligroso para las mujeres. Los expertos piden no hablar de estas personas como algo extraordinario, sino como síntomas de una sociedad enferma con una conducta aprendida.

31 mayo, 2021 02:42
México DC

El 15 de mayo, Bruno, policía y esposo de Reyna, llamó a la puerta de Andrés N., de 72 años. Quería preguntarle por su mujer, que llevaba unos días desaparecida en Atizapán, Estado de México. Su última comunicación era que iba a casa de Andrés. Este le atendió en la entrada y, según han dicho los informes de las autoridades, le dijo que Reyna no estaba allí. El esposo entró a la fuerza, registró la casa y encontró el cuerpo descuartizado de Reyna encima de una mesa. Sometió al hombre y llamó a otros agentes para que le detuvieran.

Pero el horror no había hecho más que empezar. Lo que encontraron dentro haría que naciera el nombre de El Monstruo de Atizapán, el tercer asesino en serie de mujeres en tres años que se detiene en esta zona de México.

Andrés, al que apodaban 'el Chino', tenía dos viviendas en una vecindad de la calle Margaritas 22, en la colonia Lomas de San Miguel de ese municipio. En una de ellas, que parecía un estercolero, la Fiscalía del Estado de México literalmente excavó durante varios días en el sótano en busca de pruebas. Encontraron zapatos de mujer, un secador de pelo, esmalte para uñas, bisutería y dos carnets de dos mujeres, Rubicela y Flor, que habían desaparecido en 2016 y 2019; además de más de mil pedacitos de huesos.

También una libreta con 29 nombres, donde había anotaciones tan terribles como la que sigue: “Edad 28 años, vive en Cuautepec, calle González, manz. 21… cabeza 4.5 kilos, páncreas, hígado, corazón, 4 kilos; cada pierna pesa 25 kilos, por las dos… costillas, brazo derecho 14 kilos; costilla y brazo izquierdo pesa 17 kilos; busto 1 kilo y medio cada una”.

Andrés resultó ser un asesino caníbal y confesó llevar matando desde 1991. Como en otros casos, sus vecinos lo describen como un hombre tranquilo, que regalaba balones a niños de la calle y ayudaba con comida a familias de la zona. Fue presidente del Consejo de Participación Ciudadana de su barrio y se involucraba en campañas políticas.

Pero aunque este caso destaque por lo macabro y continuado en el tiempo, Estado de México es el estado más peligroso para las mujeres en México, un país que lamentablemente marca récords en violencia feminicida. En México son asesinadas más de 10 mujeres cada día, con una tasa de impunidad en estos casos del 97%. Es decir, solo se resuelven tres de cada 100 casos. En 2020 se registraron 970 asesinatos por razón de género, con Estado de México con 151 feminicidios.

Este contexto ha llevado a que activistas y expertos soliciten no hablar de estas personas como algo extraordinario, sino como síntomas de una sociedad enferma con una conducta aprendida. La radicalización de la violencia hacia las mujeres, con cada vez casos más sangrientos y agresivos, tiene que ver con la impunidad y la normalización de la violencia en un país que supera sus récords de homicidios cada año desde que el expresidente Felipe Calderón declaró la llamada Guerra contra el Narco.

Los Monstruos de Ecatepec y Toluca

La detención de Andrés ha traído memorias de 2018 y otro asesino en serie caníbal de Estado de México: el Monstruo de Ecatepec. Ese fue el apodo que le pusieron a Juan Carlos Hernández, de quien se sospecha que mató entre 10 y 20 mujeres. Actuaba junto con su mujer, Patricia, quien desde 2012 le ayudaba a encontrar víctimas. Juntos las violaban, mataban, fileteaban, cocinaban y comían. Ella le ayudaba para que no le pegase y no se desquitara con los hijos que tenían en común. Llegaron a declarar que estaban “muy buenas”.

Los dos fueron detenidos cuando transportaban restos humanos en unos carritos para bebés en octubre de 2018. En abril de 2019 cada fue sentenciado a una primera condena de 15 años de prisión por ocultar restos humanos para encubrir pruebas de un crimen. Después, en mayo, recibieron otra condena de cuatro años por adopción ilegal y en junio otra de 40 años por feminicidio. Desde entonces han les han condenado siete veces más, acumulando más de 300 años de cárcel.

Un año después de los Monstruos de Ecatepec se detuvo en diciembre de 2019 a Óscar García Guzmán, estudiante universitario, practicante de artes marciales y asesino de al menos tres mujeres. En su domicilio en Toluca, la capital del Estado de México, bajo la caseta de los perros, conservaba los restos. Tras su detención confesó haber matado a otra mujer, al padre de ella y a su propio padre.

Los Monstruos de Ecatepec fueron nombrados como los mayores asesinos en serie de México, un lamentable título que ahora, Andrés, el Monstruo de Atizapán, les arrebata en una nueva escalada de horror y violencia contra las mujeres en México.