Conmemoración del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)

Conmemoración del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)

África

El Polisario renuncia a la independencia como "única opción" frente a Marruecos y celebra la mediación de EEUU

En el 50 aniversario de la RASD, acogen las negociaciones con "esperanza" pero advierten: "No vamos a aceptar que los saharauis sean sometidos".

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Campamento de Auserd (Tinduf)
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Las claves

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El Frente Polisario deja de considerar la independencia como única opción ante Marruecos y abre la puerta a otras alternativas.

Estados Unidos lidera la mediación en el renovado proceso de diálogo entre el Polisario y Marruecos, con varias rondas celebradas en Washington y Madrid.

La Resolución 2797 de la ONU sugiere que la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí podría ser la solución más viable.

El Polisario denuncia la falta de buena fe de Marruecos en las negociaciones y cuestiona la fiabilidad de una autonomía bajo un régimen no democrático.

El tiempo es un concepto relativo en el Sáhara. Las manijas del reloj se detienen a la entrada de los campamentos de refugiados de Tinduf. Un desfile militar previsto para primera hora de la mañana bien puede comenzar pasado el mediodía en la wilaya de Auserd, donde proliferan los hombres con bigote, uniformes militares ajados y pieles cuarteadas por el sol.

No importa que el desfile en cuestión conmemore el cincuenta aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), una suerte de Estado de partido único levantado sobre el exilio del desierto argelino.

El simbolismo no altera las costumbres, y Tinduf es ya una costumbre en sí misma. El transcurso de las décadas convirtió en permanente una solución de apariencia provisional. La disputa eterna con Marruecos es la razón que explica que estos campamentos alojen en la actualidad a más de 100.000 refugiados saharauis, según las estimaciones de ACNUR.

Los hay mayores, que todavía sueñan con regresar a la patria, que escrutan hasta el último rincón de su memoria para sacar a flote el último recuerdo. Y también los hay jóvenes, que nunca han conocido nada parecido a una patria, y que tampoco parecen demasiado convencidos de poder hacerlo algún día.

Mohamed Yeslem Beisat carga con el peso de cambiar la realidad física y material de los saharauis, de deshacer un exilio que dura más de medio siglo. El ministro de Asuntos Exteriores de la RASD es el encargado de representar al Frente Polisario en el renovado proceso negociador con Marruecos, auspiciado por Estados Unidos.

Mohamed Yeslam Beisat, ministro de Exteriores de la RASD.

Mohamed Yeslam Beisat, ministro de Exteriores de la RASD. Álvaro Escalonilla. EL ESPAÑOL

Beisat confirma que, desde que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en octubre la Resolución 2797, han tenido lugar hasta tres rondas de diálogo. Dos en Washington, y otra en la Embajada de Estados Unidos en Madrid.

Las partes implicadas, entre las que figuran Argelia y las Naciones Unidas, y entre las que no aparece España, manejan el dossier con enorme secretismo.

El calendario de las negociaciones no es casual. La Resolución 2797 desliza por primera vez que la propuesta de autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí puede ser la solución "más viable" para resolver el contencioso.

"Los norteamericanos insisten que en mayo o en abril debemos de alcanzar otra velocidad en la búsqueda de un arreglo", explica el veterano líder saharaui Bachir Mustafa Sayed, ante una delegación de políticos y activistas españoles reunida en Auserd. "Aunque la guerra en Oriente Medio dispersa un poco la atención", concede.

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Beisat reconoce que los suyos no pueden "hacer de la independencia la única opción, como tampoco puede serlo el plan marroquí de autonomía". También valora la implicación de Donald Trump en el proceso. "Hay que darle crédito a la Administración estadounidense", admite desde el mismo campamento de refugiados.

"El hecho de que Estados Unidos lleve a cabo la labor de mediación le devuelve al asunto mayor importancia, más presencia, y sobre todo renueva la esperanza", coincide Sayed, confiado en haber dejado atrás el impasse vigente desde la última toma de contacto de 2021.

El líder saharaui Brahim Ghali saluda a sus simpatizantes.

El líder saharaui Brahim Ghali saluda a sus simpatizantes. Álvaro Escalonilla. EL ESPAÑOL

El Frente Polisario prefiere minimizar la postura de Trump, un mediador parcial que ya reconoció en los últimos coletazos de su primer mandato la soberanía marroquí del Sáhara Occidental.

Esta fue la moneda de cambio por la incorporación de Rabat a los Acuerdos de Abraham, que sirvieron para normalizar las relaciones de Israel con los países árabes.

Tampoco quieren conceder demasiada importancia los líderes saharauis al papel que jugó Estados Unidos el pasado mes de octubre durante la aprobación de la Resolución 2797, "la más fea y la más negativa" para los intereses de los saharauis, en palabras de Sayed.

"El borrador era prácticamente la materialización de la posición de Trump de su primer término", subraya. "Pero chocó con las posiciones de Rusia y China, no tanto quizá por defender nuestros derechos como por limitar el ámbito de acción de Estados Unidos".

"Como mediador, Estados Unidos respeta las resoluciones de la ONU y su Carta Magna, y es de las pocas potencias que pueden obligar a Marruecos a negociar", insiste por su parte Beisat, uno de los máximos exponentes de la segunda generación de líderes del Frente Polisario.

Se trata de cuadros de talante más posibilista y de mayor voluntad negociadora que, a pesar de contar con la confianza del líder Brahim Ghali, rompen con las formas del secretario general, más rígido e incómodo en la improvisación.

Mohamed Uleida posa junto a restos de explosivos.

Mohamed Uleida posa junto a restos de explosivos. Álvaro Escalonilla. EL ESPAÑOL

El canciller saharaui considera que "las potencias occidentales, incluida España, se han dado cuenta de que no funciona imponer una solución", y ese factor rema a favor del Polisario.

Pero también denuncia "la duplicidad" de Rabat, cuyos gestos de acercamiento en las sucesivas rondas de diálogo no se corresponden con sus actuaciones fuera de la mesa de negociación. "Después de este tiempo hemos constatado que Marruecos no actúa de buena fe", lamenta.

"Además, Marruecos no es un régimen democrático que puede albergar una autonomía fiable. La misma noción de autonomía sólo puede florecer en un régimen democrático", sostiene Beisat.

Lo cierto es que el reino alauí tiene más cartas en la mano para hacer valer su postura. El de Rabat es un régimen predecible en una región inestable, que controla los flujos migratorios y explota los recursos naturales del Sáhara ocupado, frente a la resistencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Y al mismo tiempo, está reforzando su Ejército gracias a su relación privilegiada con Estados Unidos e Israel.