África

La misionera española degollada en África murió en un "ritual satánico"

En la zona en la que fue asesinada creen que la sangre fresca da buena suerte de cara a la minería de diamantes que abunda en la región.

El obispo auxiliar de Bangassou, en la República Centroafricana, el burgalés Jesús Ruiz Molina, ha asegurado que desconoce las causas del asesinato de la religiosa Inés Nieves Sancho, de 77 años, que fue degollada el pasado domingo. Sin embargo, ha apuntado a la posibilidad de que la causa fuera la acción de algún rito satánico, "que abundan en la zona", según ha explicado el obispo.

En la zona en la que fue decapitada Nieves Sancho hay una fuerte creencia en la brujería. Creen que mediante la extracción de sangre fresca conseguirán buena suerte de cara a la minería de diamantes que abunda en la región.

Otra de las posibles causas que baraja Ruiz Molina es la de un robo.

En declaraciones del obispo facilitadas por la Diócesis de Burgos, Ruiz Molina ha afirmado que conoció a la religiosa, que llevaba 27 años en la República Centroafricana, hace un año y que vivía sola en una zona "relativamente tranquila" en el sureste del país, aunque hay catorce grupos armados operativos en la República Centroafricana.

Ruiz Molina ha reconocido que la situación ha mejorado mucho desde los acuerdos de Jartum de principios de febrero, aunque sigue habiendo mucha violencia y no se descarta que la religiosa pueda haber sido víctima de alguno de los grupos armados.

Al estar a 1.500 kilómetros del lugar del asesinato, monseñor Ruiz Molina ha indicado que no conoce muchos detalles, salvo que la religiosa, de 77 años, fue sacada de la cama a la fuerza por unos desconocidos que accedieron a su habitación y la condujeron al aula de costura, donde fue acuchillada y le cortaron la cabeza.

Según la diócesis de Burgos, la religiosa realizaba su vocación misional en una escuela perteneciente a la congregación francesa de las Hijas de Jesús de Massac, donde atendía a las más jóvenes del pueblo y donde ha sido enterrada ayer por deseo propio y de su familia.

Aunque era de Burgos, la religiosa estaba en misiones bajo la tutela de una comunidad religiosa de Francia y también tenía nacionalidad francesa.