Aficionados de la selección de Haití ven el partido contra Escocia este sábado, en Puerto Príncipe (Haití).

Aficionados de la selección de Haití ven el partido contra Escocia este sábado, en Puerto Príncipe (Haití). David Lorens EFE

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La paradoja de Haití, el país más pobre: euforia por su selección en el Mundial pese a la crisis política, social y económica

La participación mundialista representa la esperanza de una nación golpeada por la pobreza y la inestabilidad política. El 90 % de los jugadores nacieron o crecieron fuera de Haití.

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Las claves

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Haití atraviesa una grave crisis política, humanitaria y económica, con gran parte de su capital controlada por bandas armadas.

El país ha experimentado un colapso institucional agravado desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 y la posterior inestabilidad política.

A pesar del contexto de violencia y precariedad, la selección nacional de Haití logró clasificarse por segunda vez a un Mundial de fútbol, generando una ola de euforia entre la población.

La mayoría de los jugadores del equipo haitiano nacieron o crecieron fuera del país, pero han conseguido crear una identidad propia y ser símbolo de orgullo nacional.

Haití, el país más pobre del continente americano, sufre una crisis política, humanitaria y económica sin precedentes. Con el 90 % de su capital, Puerto Príncipe, bajo el dominio de bandas armadas que cometen matanzas, violaciones masivas, desapariciones, secuestros y extorsión, el país caribeño hace realidad un sueño: estar en el Mundial de fútbol por segunda vez en su historia.

Este martes el secretario general de la ONU, António Guterres, realizó un viaje de solidaridad a Haití en el marco de su visita a República Dominicana. Agradeció al Gobierno y al pueblo dominicano el respaldo brindado a los esfuerzos internacionales por estabilizar Haití.

"El apoyo de la República Dominicana nos ha permitido establecer rápidamente una misión de apoyo en Haití a la Fuerza de Supresión de Pandillas que está arrancando, y no podía haber llegado tan rápido sin el compromiso, la generosidad y la cooperación de la República Dominicana", dijo.

República Dominicana ha desarrollado una "sostenida ofensiva diplomática" para mantener la atención de la comunidad internacional sobre la situación en Haití, sumido en una grave crisis en prácticamente todos los niveles, principalmente en materia de seguridad.

Drama político, económico y humanitario

La crisis actual de Haití no tiene una única fecha de inicio, sino que es el resultado de un colapso institucional y social que se ha ido acumulando durante décadas.

El secretario general de la ONU António Guterres, junto al viceministro de Política Exterior Multilateral de República Dominicana, Rubén Silié,

El secretario general de la ONU António Guterres, junto al viceministro de Política Exterior Multilateral de República Dominicana, Rubén Silié, Cedida por la Cancillería R. Dominicana

Sin embargo, los historiadores y analistas políticos coinciden en que la fase más violenta, caótica y extrema de la crisis - la que destruyó el orden constitucional - comenzó formalmente hace 5 años, concretamente el 7 de julio de 2021 con el asesinato del presidente Jovenel Moïse en su casa.

Tras el magnicidio, el primer ministro Ariel Henry asumió las funciones de la Presidencia de la República de manera provisional. Pese a haber conseguido cierto grado de apoyo de diversas facciones políticas, no fue capaz de cumplir sus promesas de restaurar la seguridad y el orden constitucional en Haití.

Además de una fuerte oposición política, el problema de la inseguridad se incrementó exponencialmente.

En marzo 2024, mientras Henry se encontraba de viaje oficial en Kenia para firmar un acuerdo que permitiese el despliegue de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad sancionada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una ofensiva combinada de las bandas sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe y las principales prisiones de la ciudad dejó a Haití incomunicado del resto del mundo.

El presidente de Haití Jovenel Moise en la ONU en 2018

El presidente de Haití Jovenel Moise en la ONU en 2018 Michael Brochstein EuropaPress

Incapaz de volver a su país, el primer ministro anunció su dimisión y en abril 2024 se instaló el Consejo Presidencial de la Transición.

Este órgano colegiado ejercía de manera provisional las funciones del Presidente de la República y en él estaban representadas las principales fuerzas políticas que tenían el propósito de restaurar el Estado de Derecho y celebrar elecciones en Haití en 2026.

Alix Didier Fils-Aimé, un empresario haitiano de 55 años respaldado por EEUU, ejerce como primer ministro interino desde el 10 de noviembre de 2024 y presidente interino de Haití desde el 7 de febrero de 2026, tras la disolución del Consejo Presidencial de Transición.

En mayo de este año Fils-Aimé afirmó que se celebrarán elecciones en Haití cuando hayan acabado con las bandas armadas, una declaración que hace muy improbable que los comicios se lleven a cabo como estaban previstos el próximo 30 de agosto ante los altos niveles de violencia en el país.

Transeúntes en Puerto Príncipe, Haití

Transeúntes en Puerto Príncipe, Haití Patrice Noel EuropaPress

"Seguimos trabajando para mejorar las condiciones de vida de la población. Acabaremos con las bandas. Recuperaremos los territorios. Después, prepararemos el país para la celebración de elecciones. Las elecciones se celebrarán cueste lo que cueste", declaró durante una ceremonia pública.

"Todo el mundo debe entenderlo: sin seguridad, no puede haber elecciones serias", subrayó, prometiendo dotar de medios a las fuerzas del orden haitianas. Juró "aplastar" a las bandas y liberar al país. "Los asesinos tendrán que rendir cuentas. Cada delincuente será juzgado según lo establecido por la ley", aseguró.

Solo durante el primer trimestre de 2026, al menos 1.642 personas murieron y 745 resultaron heridas, según documentó recientemente la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití.

El organismo de la ONU aseguró que las pandillas fueron responsables del 27 % de las víctimas, mientras que las operaciones de las fuerzas de seguridad causaron el 69 % de los muertos y heridos, con decenas de civiles entre ellos, incluidos niños. Las fuerzas de autodefensa causaron el 4 % restante.

Valla fronteriza con República Dominicana

República Dominicana y Haití comparten una porosa frontera de algo más de 390 kilómetros. Hace poco el presidente dominicano, Luis Abinader, anunció que su país construirá otros 13 kilómetros de la verja que levanta en la frontera con Haití.

Advirtió que "no permitirá" que las bandas armadas que operan en Haití se acerquen a la frontera y aseguró que las Fuerzas Armadas tienen instrucciones precisas para responder ante cualquier amenaza contra el territorio dominicano.

La selección nacional de Haití en el Mundial 2026

La selección nacional de Haití en el Mundial 2026 Brian Snyder Reuters

La construcción de la verja perimetral comenzó en 2022 con el propósito de regular los flujos transfronterizos comerciales y migratorios, enfrentar el contrabando, el tráfico de estupefacientes y garantizar la seguridad en la región, informó el Gobierno dominicano entonces.

El milagro de la selección de la diáspora

Miles de haitianos se han manifestado por las calles de Puerto Príncipe para reclamar el restablecimiento de la paz en el país. "No podemos comer ni ir a la escuela. Hay que reabrir las carreteras, ya no podemos coger los barcos".

"Mi país va a jugar el Mundial, las carreteras tienen que estar abiertas para que puedan venir a celebrarlo", declaró un manifestante.

La mayoría de los jugadores de Haití nacieron o crecieron fuera del país, sobre todo en Francia. Este hecho ha generado un equipo con formación profesional sólida, aunque también generó debates sobre la integración de futbolistas locales.

A pesar de ello, el equipo logró adaptarse y crear identidad propia. La combinación de jugadores experimentados en ligas europeas con jóvenes promesas creó un equipo competitivo, capaz de alcanzar una clasificación histórica a su segundo Mundial, 52 años después de su primera participación en 1974.

Aficionados de la selección de Haití ven el partido contra Escocia este sábado, en Puerto Príncipe (Haití)

Aficionados de la selección de Haití ven el partido contra Escocia este sábado, en Puerto Príncipe (Haití) David Lorens EFE

El sueño de Haití trasciende el deporte. El partido contra Nicaragua en las eliminatorias simboliza mucho más que tres puntos: es un proyecto de orgullo nacional y resiliencia.

Fue una victoria histórica. Y aunque el futuro sea incierto, el simple hecho de estar en el Mundial demuestra que, incluso en las circunstancias más difíciles, los sueños se pueden construir desde lejos y con determinación.