Un niño sentado sobre una cama improvisada en un campo de desplazados en Yemen.

Un niño sentado sobre una cama improvisada en un campo de desplazados en Yemen.

Mundo

Cuatro años de la guerra en Yemen: un conflicto que hunde aún más al príncipe saudí

La responsabilidad de la corona saudí y el apoyo insurgente de Irán han convertido Yemen en un tablero de juego con la crisis humanitaria más grave del mundo.

El conflicto yemení ha sido calificado ya como la crisis humanitaria más grave del mundo por la ONU. Con millones de personas afectadas por la guerra, la hambruna y la alta mortalidad infantil, el país se encuentra en la cuerda floja.

Desde la venta de armas a los países implicados al interés estratégico del país, repasamos las claves del conflicto que está hundiendo al príncipe heredero saudí. Pero para entender el conflicto que está causando graves estragos, hay que remontarse varios años atrás.

El origen del conflicto

La Primavera Árabe que se sucedió entre 2010 y 2012 supuso un golpe de rebelión e inestabilidad social y política en muchos países del norte de África y de Oriente Medio, que se rebelaron contra regímenes autoritarios.

En Yemen, las protestas derribaron al entonces presidente Ali Abdullah Saleh, que gobernaba desde 1990. En su lugar llegó Abdo Rabu Mansur Hadi que, en 2012, fue reconocido internacionalmente como presidente.

Pero Saleh no quiso reconocer la autoridad de Hadi y, con la ayuda de los hutíes -un grupo insurgente zidí chiita-, comenzaron sus andadas para recuperar el poder. En 2015 tomaron Saná, la capital de Yemen, por lo que Hadi se vio obligado al exilio en Arabia Saudita.

En este momento, se establecen los dos bandos: por un lado los hutíes e Irán respaldando a Saleh, y por otro Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos apoyando a Hadi. El resultado es una guerra que ha provocado cientos de miles de personas refugiadas, muertes y hambruna.

La mayor crisis humanitaria

Las cifras que está dejando el conflicto yemení son escalofriantes: 1,2 millones de personas sufren una epidemia de cólera y unos 28 millones -el 80% de la población- necesitan la ayuda humanitaria para sobrevivir y 3,3 millones de desplazados solo en la provincia de Hajjah. Ahora mismo, Yemen es el país más pobre de la Península Arábiga.

Los niños son los más afectados por la crisis humanitaria, pues la desnutrición y la mortalidad infantil son un problema de primera orden: dos tercios de todas las provincias del país se encuentran ahora en las etapas que preceden a la hambruna.

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Valentina Ferrante, jefa de la misión de Acción contra el Hambre en Yemen dice a El Mundo que el país "puede ser un escenario cierto -la hambruna- si la ayuda sigue sin llegar a todas las zonas y el conflicto se prolonga en el tiempo". Añade que "la gente más vulnerable es la que se está viendo más afectada por el conflicto. El acceso a los alimentos es muy limitado".

En los informes de Acción contra el Hambre se destaca el "rápido deterioro" de la situación en estos cuatro años. Un conflicto que instan a terminar para poder establecer "un ambiente adecuado en el que tanto las agencias de cooperación como el sistema de ayuda puedan operar".

Yemen, un tablero de juego para Irán y Arabia Saudí

Según Amnistía Internacional países europeos como Bélgica, Países Bajos o Grecia han cesado la venta -de manera parcial o total- de armas a Arabia Saudí, Emiratos Árabes y otros aliados que bombardean Yemen.

Además, a raíz del asesinato del periodista Jamal Khashoggi el pasado octubre en la embajada saudí en Estambul -del que la comunidad internacional culpa directamente al príncipe saudí-, otros países como Noruega, Finlandia o Dinamarca también han dejado de vender armas.

La guerra en Yemen aglutina el conflicto de intereses de Arabia Saudí e Irán. Ambos apoyan a un líder distinto, y se han visto envueltos en una agresiva acción bélica sobre el país. Según Human Rights Watch, el príncipe saudí bin Salman es "penalmente responsable" de los "crímenes de guerra" que realizan los saudíes, ya que ostenta el cargo de ministro de Defensa de Arabia Saudí.

Además, el conflicto yemení está jugando un papel fundamental en el desgaste de la relación entre el príncipe y su padre, Salmán bin Abdulaziz. Tanto que le habría retirado autoridad y responsabilidades dentro de la institucionalidad de la corona.

Yemen supone una joya estratégica, pues el estrecho de Bab el-Mandeb se encuentra entre el Golfo de Adén y el Mar Rojo, enlazando el océano Índico con el Mar Mediterráneo. Según la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), en 2016 pasaron diariamente 4,8 millones de barriles de crudo y derivados por el estrecho. Se estima que Arabia Saudí extrae de manera ilegal el 65% del petróleo yemení.

La falsa tregua del Acuerdo de Estocolmo

Todos los intentos de finalizar el conflicto han sido en vano, una pantomima. El 13 de diciembre de 2018 los bandos de Saleh y Hadi firmaron en Estocolmo un acuerdo que suponía un compromiso de alto el fuego y la retirada de tropas de la ciudad ocupada de Hodeida, punto clave para la llegada de ayuda humanitaria.

Pero a pesar de este acuerdo, la situación de tregua no ha prosperado de la mejor manera posible. Expertos creen que la tregua va a durar lo que tarden Arabia Saudí mantener la polémica internacional causada por el caso Kashoggi". Piensan que la tregua es solo "simbólica", pero que sobre el terreno no tiene ninguna validez.

Arabia Saudí bombardeó a los hutíes el pasado sábado en Saná, la capital del país, según confirma la televisión Al-Arabiya. La fragilidad de la situación es innegable.