Mariam Ghulam escapó de su país con 14 años. Ahora, desde España, lucha para que su familia consiga lo mismo.

Mariam Ghulam escapó de su país con 14 años. Ahora, desde España, lucha para que su familia consiga lo mismo. Cedida

Protagonistas

Mariam, la afgana que huyó de los talibanes y ayuda a su familia desde España: "Mi hermana quiso suicidarse"

La joven lleva cinco años aquí. Ahora sueña con ser enfermera y regresar a casa para fundar un hospital gratuito para quien lo necesite.

Más información: El auge de las 'bacha posh' en Afganistán: niñas que fingen ser varones en busca de una libertad corta y peligrosa

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Hasta los 14 años, Mariam Ghulam no sabía lo que significaba sobrevivir. Su mundo estaba hecho de cosas mucho más sencillas: el colegio, las tardes con sus amigas, los planes después de salir de clase y esa despreocupación propia de quien todavía cree que el futuro le pertenece.

Pero en agosto de 2021, todo aquello se desvaneció en cuestión de días, cuando los talibanes regresaron al poder y las calles de Kabul que había recorrido desde niña dejaron de ser un lugar seguro. El nuevo régimen impuso la ley islámica, borrando así, de golpe, los derechos que las mujeres habían conquistado.

Cinco años después, ellas no pueden continuar su educación más allá de los 12 años ni acceder a la mayoría de empleos. Además, tienen prohibido estar en la calle, a menos que vayan acompañadas de un varón.

"Estuve encerrada en casa durante tres meses. Si salíamos podíamos no volver con vida", recuerda Mariam ahora, a sus 19 años, desde España, en una entrevista exclusiva con Magas.

Su profesor fue quien les advirtió de que las niñas no debían regresar a las aulas porque hacerlo suponía un peligro, mientras que los niños sí podían continuar estudiando. "A las mujeres nos quitaron toda la libertad de un día para otro", resume. Su hermana pequeña, incluso, debido a la situación allí, ha intentado acabar con su vida en varias ocasiones.

Sus padres comprendieron entonces que permanecer en Afganistán podría significar cerrar para siempre las posibilidades de sus hijas.

Hablaron con alguien muy cercana a la familia, Nadia Ghulam —superviviente del régimen talibán en el periodo de 1996 hasta 2001—. Años antes había conseguido huir del país y establecerse en España. Fue quien inició los trámites para alejar a la joven de aquel infierno.

Así, con 14 años, Mariam llegó aquí, dejando atrás a sus padres y a sus cinco hermanos. Cinco años después, aquella niña que aterrizó sin conocer el idioma tiene 19 años, ha estudiado administración y formación sociosanitaria, trabaja en una residencia de mayores y en septiembre comienza una nueva etapa para intentar cumplir su sueño de convertirse en enfermera.

"Ahora quiero aprovechar esta oportunidad para poder ayudar a mi familia y sacarla de Afganistán. Ese es mi objetivo en la vida", explica la joven.

Mariam Ghulam sueña con poder regresar a casa y fundar un hospital para atender de forma gratuita a aquellos que lo necesiten.

Mariam Ghulam sueña con poder regresar a casa y fundar un hospital para atender de forma gratuita a aquellos que lo necesiten. Cedida

Un único pensamiento

España no fue inmediatamente el lugar de libertad que sus padres habían imaginado cuando decidieron enviarla lejos. A su llegada fue trasladada a un centro de acogida y tuvo que enfrentarse a un país completamente desconocido, sin dominar el idioma y separada de las personas con las que había vivido siempre.

"Lloraba todo el rato, estaba muy deprimida. En lo único que pensaba era en mi familia, me sentía muy sola", recuerda.

Primero estuvo en Salamanca y posteriormente llegó a Cataluña, donde acabó en otro centro de acogida en Badalona.

"Al principio no quería hacer nada, pero enseguida me di cuenta de que tenía que luchar y seguir adelante". Aprendió español, estudió y comenzó a construir una vida que, unos años antes, parecía imposible.

Así ha podido hacer cosas que para cualquier joven pueden resultar cotidianas, pero que para ella representan una conquista: ir a clase, trabajar, salir con sus amigas y decidir qué quiere hacer con su futuro. "A día de hoy, para mí es un sueño poder vivir en España", afirma.

Cuestión de prioridades

Mientras Mariam avanza en España, sus dos hermanas continúan en Afganistán. La menor tiene 12 años y la mayor, 18. Ambas han visto cómo las restricciones impuestas por los talibanes han reducido sus posibilidades hasta prácticamente desaparecer.

Como se menciona, desde la llegada del régimen en 2021 ellas no pueden acudir a la escuela a partir de los 12 años. Esta es la razón por la que muchas prefieren repetir curso para poder permanecer un año más yendo al colegio.

"Es el caso de mi hermana. Es muy triste, pero no tenemos más opciones", cuenta.

La situación de la mayor de edad es todavía más preocupante. Según relata Mariam desde España, hace dos años quiso quitarse la vida. "Lo hizo bebiendo mucha lejía, estaba desesperada de vivir así. No es la primera vez que lo intenta. Está encerrada todo el día, no puede ni estudiar ni salir con sus amigas. Tiene depresión", relata.

Igualmente, advierte también por el futuro que les espera a las jóvenes que han quedado excluidas de la educación. En las familias que no pueden mantenerlas, algunas son obligadas a casarse siendo niñas para que el marido se haga cargo de ellas.

"Mis hermanas no lo han hecho, por eso yo trabajo también, para que no les falte de nada y puedan decidir por sí mismas", dice.

El peso de la responsabilidad

Mariam es la segunda más mayor de seis hermanos y durante su infancia estaba especialmente unida a los pequeños: "Siempre cuidaba de ellos. Era la que más cariño les daba".

Ahora hablan una vez a la semana por videollamada para saber si están bien y si necesitan algo. "Aunque prefiero no contarles mucho de cuando voy al cole o salgo con mis amigas, yo sé que se sienten tristes, no entienden por qué no pueden tener esa vida que tengo yo. Para ellos es un sueño", explica.

Además, la situación económica de la familia es muy complicada. Mariam cuenta que su padre está enfermo: tiene autismo y dificultades mentales, además de problemas físicos y dolores constantes. "No puede hacerse cargo de mantener la casa como necesitaría. Por eso me tengo que esforzar muchísimo por todos", expresa.

Desde España intenta enviarle medicamentos y contribuir económicamente a esas necesidades: "Este verano no he tenido vacaciones para aprovechar y trabajar seguido, alternando empleos, para poder comprarles ropa a mis hermanos", dice.

Para una joven de 19 años, la responsabilidad es enorme, pero Mariam la asume como parte del motivo por el que decidieron enviarla fuera: "Mi mayor preocupación es que mis hermanos no puedan venir y huir de los talibanes".

Mariam Ghulam lleva cinco años en España. Su próximo objetivo es convertirse en enfermera.

Mariam Ghulam lleva cinco años en España. Su próximo objetivo es convertirse en enfermera. Cedida

Una segunda madre

En el camino de Mariam hacia España hay otra figura fundamental: Nadia Ghulam, otra víctima de los talibanes que se hizo pasar por su hermano fallecido para huir del país.

Fue ella quien ayudó a iniciar los trámites para que pudiera abandonar Afganistán y la misma que se convirtió en uno de sus principales apoyos cuando llegó a España.

Las dos comparten apellido por una circunstancia curiosa. Cuando llegó aquí, quienes gestionaron su acogida pensaron que era su tía y se lo pusieron, aunque ambas no tienen relación de parentesco. Para la joven, sin embargo, eso es lo de menos: "Es como mi segunda madre".

Cuenta que Nadia siempre ha apoyado a su entorno y que desde que tiene recuerdos ha estado presente para ayudarla. "Siempre nos ha apoyado y nos ha dado esperanzas. Lo ha hecho todo por mí; la admiro mucho”, asegura.

Afganistán, cinco años después

Ahora, Mariam sigue observando su país a través de las conversaciones con su familia: "Es un infierno en el que no puedes vivir, pero tampoco morir, porque los tuyos te necesitan", afirma.

Además, considera que desde Occidente resulta difícil comprender la dimensión cotidiana de la realidad: "La gente de aquí no termina de entender lo que es. Resulta muy difícil ponerse en la piel del otro si no lo has vivido".

A pesar de la gravedad de la situación, no cree que una nueva intervención militar sea la respuesta. "La guerra no es la solución", afirma, porque considera que las principales víctimas volverían a ser los civiles y que la violencia no acabaría con el problema.

Un sueño solidario

Sus aspiraciones no terminan con la meta de convertirse en enfermera. Si algún día consigue regresar a Afganistán, quiere abrir un centro médico y ofrecer atención médica gratuita a las personas que no puedan pagarla.

Durante su infancia veía cómo algunos profesionales que habían estudiado fuera volvían y cobraban precios elevados por sus servicios. Ella quiere aprovechar la formación que está recibiendo en España para hacer algo diferente: "Mi hospital funcionará así para toda la gente que lo necesite", dice.

"Quiero aprovechar esta oportunidad que tengo y estudiar muchísimo, por todas aquellas niñas afganas que no pueden hacerlo. Y para poder tener un buen futuro para ayudar a mi familia. Esa es mi misión en la vida", expresa.

Cuando piensa en esas que hoy tienen 14 años, la misma edad con la que ella salió de Afganistán, reconoce que no sabe qué decirles: "Es muy difícil mandarles esperanza cuando conozco la realidad que viven".

Sin embargo, sueña cada día con que todo esto acabe y reunirse con sus padres y hermanos. Hace poco murió su abuela, que durante años le preguntaba cuándo volvería a verla. Mariam esperaba hacerlo algún día, pero no llegó a tiempo. "Ni siquiera pude ir a su funeral. Es muy duro…", concluye.