Alice Weidel, colíder del partido Alternativa para Alemania (AfD).

Alice Weidel, colíder del partido Alternativa para Alemania (AfD). Annegret Hilse Reuters

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El plan de la AfD: poner freno a cuotas y estudios de género en una Alemania con sólo un 32% de mujeres en el Bundestag

La semana pasada, el partido Alternativa para Alemania ganó las elecciones de Sajonia-Anhalt. Esto es lo que dice sobre las mujeres su programa.

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Alemania vive días de tormenta política. En la noche del domingo, 6 de septiembre, Alternativa para Alemania (AfD) logró una victoria histórica en el estado oriental de Sajonia-Anhalt. La formación se hizo con el 43,8% de los votos, duplicando los resultados de hace cinco años y quedándose a tres escaños de la mayoría absoluta.

Las reacciones internacionales no tardaron en llegar. De las felicitaciones de Donald Trump a Santiago Abascal, pasando por una Giorgia Meloni que achaca este éxito a la "falta de líneas claras" del Gobierno y un Donald Tusk que, más contundente, criticaba que "en Polonia sólo los idiotas y los traidores pueden alegrarse" de lo ocurrido en las urnas.

Europa se divide por el hecho de que la región haya podido mostrar tal simpatía hacia un grupo ultraconservador, dándole el impulso que necesita de cara a las elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Con su ascenso, la AfD podría convertirse en el primer partido de extrema derecha en gobernar un estado alemán desde la Segunda Guerra Mundial.

Ya en julio, Siegmund presentó un plan de choque con medidas a aplicarse en los 100 primeros días tras asumir el gobierno que propone aumentar las plazas destinadas a detención previa a la expulsión, crear clases específicas para hijos de solicitantes de asilo, prohibir la bandera arcoíris en los colegios y hacer ondear diariamente la alemana.

El documento también plantea retirar financiación pública a fundaciones políticas —incluida la propia—, proyectos contra el racismo y de género. Esta parte recibe menos atención que el endurecimiento migratorio, pero remite a una discusión más amplia dentro de AfD: qué papel tienen las políticas de igualdad y las mujeres en su proyecto de nación.

El plan de la AfD

AfD no dedica en sus programas ningún capítulo a la paridad. Sus referencias se reparten entre los apartados de familia, demografía, educación, seguridad, sanidad y política social. Plantea proteger a los niños de la "sexualización temprana" e "ideología de género" y sitúa la educación de los hijos bajo la responsabilidad de los padres.

El partido no cuestiona el principio constitucional de igualdad. En su programa cita el artículo 3 de la Ley Fundamental, que prohíbe la discriminación por sexo. La formación, sin embargo, interpreta ese mandato desde el rechazo a medidas destinadas a corregir desigualdades de representación, como las cuotas o los programas específicos.

Esa discusión se produce en un país que ha mejorado sus indicadores desde 2015, pero que mantiene diferencias considerables. El Gender Equality Index 2025 del Instituto Europeo para la Igualdad de Género sitúa a Alemania en el puesto 11 de la Unión Europea, con 63,2 puntos sobre 100, ligeramente por debajo de la media comunitaria, de 63,4.

El índice analiza seis variables y concluye que la mayor dificultad alemana está en el trabajo: ocupa el puesto 25 de los 27 Estados miembros. La tasa de empleo a tiempo completo es del 44% entre las mujeres y del 61% entre los hombres. Ellas ocupan el 29% de los puestos directivos y son el 37% de quienes trabajan con salarios bajos, frente al 18% de ellos.

El índice también muestra diferencias en los hogares con hijos. El trabajo a jornada completa alcanza al 57% de aquellas que viven en pareja y tienen descendencia, frente al 90% de los varones. Además, el 38% de las féminas con hijos de hasta 11 años dedica más de cinco horas diarias al cuidado infantil; entre ellos, el porcentaje es del 18%.

Las cifras dan una idea de por qué el debate sobre familia y conciliación está presente en la agenda política. AfD propone incentivos fiscales, apoyo para la compra de vivienda, reconocimiento de la crianza en las pensiones, ayudas a las matronas y medidas para familiares que cuidan de otros dependientes.

El partido defiende esas acciones dentro de una política de giro demográfico. En 2025, Alemania registró una tasa global de fecundidad de 1,32 hijos por mujer, frente a los 1,35 del año anterior. En total nacieron 654.241 niños, el número más bajo del periodo de posguerra.

El principal candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), Ulrich Siegmund, habla junto a la colíder del partido, Alice Weidel, en la fiesta electoral de la AfD, tras la publicación de los resultados de las encuestas a pie de urna en las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt, en Magdeburgo, Alemania, el 6 de septiembre de 2026.

El principal candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), Ulrich Siegmund, habla junto a la colíder del partido, Alice Weidel, en la fiesta electoral de la AfD, tras la publicación de los resultados de las encuestas a pie de urna en las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt, en Magdeburgo, Alemania, el 6 de septiembre de 2026. Thilo Schmuelgen Reuters

Por eso, señala que aumentar la natalidad hasta un "nivel de reemplazo" de 2,1 bebés por madre es "la única manera de mantener nuestros sistemas de seguridad social, preservar nuestra cultura y garantizar la supervivencia de nuestro pueblo", afirmación que recuerda al lenguaje usado por la teoría del 'gran reemplazo'.

Apoyo familiar y aborto

Las medidas de AfD sobre familia incluyen apoyos para padres, vivienda, cuidados y maternidad. El partido argumenta que criar hijos supone un coste económico y laboral que no siempre queda compensado, en especial no cuando uno de los progenitores reduce su jornada o abandona temporalmente el mercado de trabajo.

Su posición sobre el aborto forma parte de ese mismo marco. Considera que el derecho a la vida comienza con la fecundación y defiende que la consulta obligatoria en caso de embarazo se oriente hacia la protección de la vida del feto. También propone apoyo a las embarazadas, a las madres en contextos difíciles, a las matronas y a las adopciones.

En el plano federal, AfD ha sido criticada por proponer mostrar ecografías durante el asesoramiento y ha rechazado financiar a organizaciones o medidas que, según su criterio, fomenten o banalicen los abortos. También se opone a que la interrupción voluntaria de la gestación sea reconocida como un derecho humano.

En Alemania, el aborto figura en el artículo 218 del Código Penal. En términos jurídicos es considerado ilícito pero no es punible durante las primeras 12 semanas si la gestante antes acude a una consulta de asesoramiento. Mientras tanto, hay encuestas que revelan que el 60% de los católicos alemanes estaría a favor del aborto libre y de revisar la legislación.

Violencia contra las mujeres

Mientras el debate sobre la seguridad pública se intensifica en Berlín, el programa político de AfD aborda esta cuestión casi en exclusiva desde el prisma de la delincuencia común y la inmigración. En sus propuestas no hay espacio para las agresiones machistas: ni recursos para refugios, ni asistencia jurídica, ni planes de autonomía económica para las víctimas.

Los últimos informes del BKA registran un récord histórico de casi 266.000 víctimas de violencia doméstica en 2024, de las cuales el 70% son mujeres. Además, el estudio de victimización LeSuBiA de 2026 advierte de que la cifra real es mucho mayor debido a las bajas tasas de denuncia: casi la mitad de ellas (48,7 %) han sufrido abuso psicológico en una o más relaciones.

Aunque la Ley de Ayuda frente a la Violencia (Gewalthilfegesetz) aprobada en 2025 garantiza asistencia gratuita universal, este derecho no será exigible hasta 2032, dejando la protección actual a merced de la disponibilidad de recursos regionales.

De las cuotas al Bundestag

AfD se opone a las cuotas en la universidad y el mercado laboral. Las define como medidas "perjudiciales para el rendimiento", "injustas" y generadoras de "otras desventajas". Frente a los mecanismos destinados a corregir desequilibrios de representación, aboga por una igualdad de oportunidades basada en el mérito individual.

Por otro lado, Alternativa para Alemania llama a los votantes a "acabar con el despilfarro del dinero de los contribuyentes mediante la investigación de género", llegando su líder Alice Weidel a afirmar en 2025 que "cerraremos todos estos estudios y echaremos a esos profesores".

Mítin de AfD en Naumburgo, Sajonia-Anhelt

Mítin de AfD en Naumburgo, Sajonia-Anhelt Annegret Hilse Reuters

El Ministerio Federal de Educación e Investigación respondió que la AfD no tendría competencia para llevar a cabo esa medida: "En este país rige la autonomía universitaria”, señaló una portavoz. La institución defendió, además, que este campo aporta una base importante para el progreso social y para informes cuyos resultados benefician a toda la población.

Estos estudios abarcan, entre otros, la brecha salarial y la distribución de cuidados, las diferencias entre mujeres y hombres en afecciones cardíacas, la investigación farmacéutica, los feminicidios... En el semestre de verano de 2023 había 173 cátedras con dedicación total o parcial a estudios de género.

La postura de la AfD contra las cuotas se da en un Parlamento federal donde ellas siguen infrarrepresentadas. El Bundestag elegido en 2025 cuenta con 204 diputadas de un total de 630 escaños —el 32,4%—. A diferencia de España, Alemania no tiene una ley nacional que obligue a los partidos a elaborar 'listas cremallera'.

En cambio, en el sector empresarial sí existen disposiciones de este tipo. Algunas sociedades deben asegurar que ningún sexo ocupe menos del 30% de los puestos en sus consejos de supervisión. En 2024, ellas representaban el 39% de los integrantes de los consejos de las principales compañías cotizadas alemanas.

El caso Weidel

La presencia femenina en la cúpula de AfD tiene una excepción que habría sido difícil de imaginar años atrás. Su nombre es Alice Weidel. Economista, diputada y copresidenta del partido, es abiertamente lesbiana y vive parte de su tiempo en Suiza con su pareja, Sarah Bossard. Ambas tienen dos hijos, gestados por la segunda con un donante de esperma.

Su perfil ha alimentado comentarios, sobre todo porque lidera una formación que defiende que los menores crezcan con padre y madre. Comparte vida con una mujer originaria de Sri Lanka adoptada por suizos, mientras AfD defiende la identidad nacional y cree que la inmigración no debe funcionar como sustituto demográfico.

En cualquier caso, la biografía de Weidel no ha cambiado el contenido de los programas de un partido que combate la "ideología de género" y que busca revertir el matrimonio igualitario. "No soy queer. Estoy casada con una mujer a la que conozco desde hace 20 años”, respondió durante una entrevista con la televisión pública en 2023.

Los colíderes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel y Tino Chrupalla, y el candidato principal, Ulrich Siegmund, asisten a una conferencia de prensa al día siguiente de las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt en Berlín, Alemania, el 7 de septiembre de 2026.

Los colíderes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel y Tino Chrupalla, y el candidato principal, Ulrich Siegmund, asisten a una conferencia de prensa al día siguiente de las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt en Berlín, Alemania, el 7 de septiembre de 2026. Liesa Johannssen Reuters

La victoria en Sajonia-Anhalt no le asegura aún el acceso al gobierno regional, pero ha llevado al primer plano un programa que refleja cómo los grupos más conservadores se reinventan en 2026 para llegar al electorado. Tras años en los que el ascenso de muchos movimientos se ha explicado a través de las figuras que los encarnan, AfD plantea otra paradoja.

Aquí el mensajero importa menos que el mensaje. Resulta evidente que su biografía no encaja del todo con el 'gran sueño alemán' que defiende su partido, pero eso no ha impedido que el discurso cale entre quienes, hartos de las opciones anteriores, buscan otras respuestas a problemas que siguen sin resolverse. Ahora bien, ¿podríamos estar ante un caballo de Troya?