Uno de los primeros looks del desfile que muestra la rendencia del 'layering' y las bermudas, que seguirán presentes en 2027.

Uno de los primeros looks del desfile que muestra la rendencia del 'layering' y las bermudas, que seguirán presentes en 2027. José Oliva Europa Press

Moda

Pedro del Hierro florece en MBFWMadrid con 'Hanami', una invitación a apreciar la belleza de lo efímero

Nacho Aguayo y Álex Miralles se inspiran en el acto de la cultura japonesa para narrar de forma delicada su visión de la próxima primavera-verano.

Más información: La sastrería elegante y relajada de Pedro del Hierro protagoniza el nuevo armario para este otoño

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A pesar de que el calendario indica que es septiembre, la moda florece ahora, en otoño. Los centros neurálgicos de la industria, capitales como Nueva York, París, Milán o Madrid, albergan durante estas semanas esos esperados desfiles en los que las grandes firmas se reinventan por enésima vez sin perder su esencia, a la par que lo hacen con una mirada renovada.

Hoy, lunes 14 de septiembre, le ha tocado el turno a Pedro del Hierro, que ha abierto la MBFWMadrid con su propuesta, Hanami, a las 12:30 horas en el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela, un espacio que deja pasar la luz y que invita al sueño.

Con esta apuesta, las reminiscencias primaverales prosiguen. El nombre de la misma remite al acto de la cultura japonesa de sentarse bajo los cerezos en flor y contemplar cómo caen los pétalos.

Así, la casa tiende la mano a la pausa en un mes que parece asociado a la rutina y a los ritmos frenéticos, esos que, de forma precipitada, hacen que las jornadas de desconexión ya habiten en los rincones de la memoria.

El punto de encuentro es una localización que no sólo remite a la misma naturaleza que inspira el desfile, sino que también une esta con la arquitectura de forma orgánica, por definición.

Nacho Aguayo y Álex Miralles, directores creativos, no sólo han diseñado las propuestas que abrazan a las modelos, sino que también han escrito con hilo una especie de manifiesto.

En la carta de presentación, una invitación con el nombre de la colección en una tipografía que recuerda a los trazos de la escritura japonesa. De fondo, unos brochazos en verde, rojo y amarillo. Un guiño a la artesanía en cada detalle.

Mientras los asistentes se acomodan en sus asientos —desde Tamara Falcó hasta Fiona Ferrer pasando por Nuria March, Tomás Páramo y María G. de Jaime, Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle y Charo Izquierdo, directora de esta revista—, la mesa está servida.

El primer plato ya es una declaración de intenciones: la sastrería hace acto de presencia en forma de una americana estructurada oversize que envuelve a la modelo y a su minivestido.

El guiño al negro sólo se rompe con los discretos complementos, una tónica que cambia con el segundo look, que ha lucido el actor y modelo Iván Sánchez —su hija, Jimena Sánchez, ha sido una de las modelos—, donde destaca un maxi clutch amarillo.

Aparecen los brochazos.

Uno de las combinaciones favoritas de 'it-girls' como Hailey Bieber.

Uno de las combinaciones favoritas de 'it-girls' como Hailey Bieber. José Oliva Europa Press

Las notas de color, tan previstas como inesperadas, dan paso al gris en diferentes versiones, que combina a la perfección con el amarillo mantequilla —que, a su vez, hace lo propio con el turquesa y diferentes tonos azulados— y con la técnica del layering.

En primavera y verano también se juega con las capas y los largos que se superponen, creando una ilusión óptica que eleva el outfit.

Conforme las modelos desfilan, las décadas pasadas más recientes también lo hacen. Hay pinceladas del Calvin Klein de los 90, ese que enamoró y forjó la esencia de la recordada Carolyn Bessette. El mismo que, hace apenas unos días, hacía acto de presencia en Nueva York.

Iván Sánchez, el segundo en desfilar en 'Hanami'.

Iván Sánchez, el segundo en desfilar en 'Hanami'. José Oliva Europa Press

Sin embargo, también aparecen los años 2000 en forma de traje, especialmente en ellos. La raya diplomática evoluciona y se mezcla con camisas relajadas, bien sea por un cuello desbocado, botones que se desabrochan o tejidos que fluyen y se fruncen sobre el pecho.

Las referencias a esos primeros años del nuevo siglo continúan cuando una de las chicas atraviesa los pasillos configurados a la perfección en el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela con un vestido que, en su momento, podría haber formado parte del armario del personaje de Blair Waldorf en Gossip Girl. Pero también de su equivalente en la vida real, Olivia Palermo.

Entonces, los segmentos comienzan a pivotar en aristas como el juego de texturas, las transparencias, las notas de color y los calcetines, que anuncian una primavera-verano 2027 de mocasines.

Las transparencias, muy presentes en 'Hanami'.

Las transparencias, muy presentes en 'Hanami'. José Oliva Europa Press

En el buen hacer y el minimalismo clásico de Pedro del Hierro también tienen cabida algunas de las tendencias cromáticas más rompedoras de la temporada. El adelanto que vimos en la Copenhagen Fashion Week se desplaza kilómetros y conquista la ciudad.

El amarillo mantequilla se presenta de forma elegante y sofisticada en un vestido que es un sueño para cualquier invitada —la colección incluye cuatro propuestas firmadas por Tamara Falcó—. Un diseño que envuelve el cuerpo con delicadeza y que acompaña el paso de modo que aquella que lo porta parece levitar.

El marrón —que mira de cerca al morado— y el azul también se funden conforme los guiños a la cultura japonesa no dejan de sucederse.

La inspiración del kimono es clara, pero no obvia. Los cuellos a la caja y mao se apoderan de las prendas y los flecos, muy presentes en fajines nipones y también en la decoración —en concreto, en lámparas—, salen al terreno de juego. Los motivos vegetales dibujan los pañuelos para ellas y para ellos.

El acto y modelo Iván Sánchez, uno de los protagonistas del desfile.

El acto y modelo Iván Sánchez, uno de los protagonistas del desfile. José Oliva Europa Press

Motivos vegetales que no resultan demasiado obvios y que aprobaría incluso la crítica Miranda Priestly —no sabemos si Anna Wintour—, viendo algún que otro guiño a su adorado cerúleo, made in 2006, pasar ante sus ojos.

Con la sucesión de modelos, los looks evolucionan del día a la noche, encaminándose a las transparencias —de forma más potente— y a las lentejuelas. De repente, un look más deportivo se asoma, abriendo paso a la sensualidad vestida de rojo, que da lugar a un segmento que anuncia la noche.

El final llega con una estela de sofisticación, la misma elegancia que abre el día lo cierra. Hanami llega a su fin, pero los pétalos que han caído durante ese fragmento de tiempo, permanecen en la memoria, capaz de apreciar lo efímero. Una invitación a detenerse antes de florecer de nuevo.