Imagen de la campaña de la colaboración de Kate Moss y Zara.

Imagen de la campaña de la colaboración de Kate Moss y Zara.

Moda

"Zara no busca ser lujo sino algo más inteligente, operar en su territorio cultural": las claves de la estrategia de la marca

Varios expertos analizan la transformación de la marca gallega, sin perder su esencia, pero elevándose en el mundo de la moda.

Más información: Inditex vuelve a batir récord: dispara su beneficio un 6%, hasta los 6.220M€ y eleva sus ventas a 39.864M€ en 2025

Lidia A. Costa
Publicada

Cada vez más, Zara y sus estrategias es un tema entre un público totalmente transversal: de la calle y la clientela de sus tiendas y web a los analistas económicos de más alto nivel.

Y que Marta Ortega, presidenta no ejecutiva del grupo Inditex e hija del fundador Amancio Ortega está consiguiendo lo nunca visto con una firma de mass fashion (moda masiva).

La marca vive una nueva era, no hay duda. Decir que se puede llegar a confundir con Chanel cuando hacemos scroll en el móvil, como insinuaba hace unos días The Economist en el artículo que le dedicó, puede resultar un poco exagerado.

Malgosia Bela, Carolyn Murphy, Annie Leibovitz, Karen Elson, Marta Ortega y Linda Evangelista en la fiesta del 50 aniversario de Zara.

Malgosia Bela, Carolyn Murphy, Annie Leibovitz, Karen Elson, Marta Ortega y Linda Evangelista en la fiesta del 50 aniversario de Zara. Saskia Lawaks EFE

Pero lo cierto es que la estrategia de acercar Zara al concepto de lujo está revolucionando la industria. Y la propia firma.

Los beneficios de Inditex en 2025 alcanzaron los 6.220 millones de euros, y la facturación los casi 40.000 según el propio grupo. Además, en el pasado año, Zara incrementó su superficie comercial hasta los 3.180.596 metros cuadrados (junto a Zara Home y Lefties) y las ventas online crecieron un 4,8% llegando a los 10.656 millones.

Sus precios también se han encarecido en los últimos cinco años una media del 22% en Europa (hasta un 70% en Estados Unidos), acercándose ‘peligrosamente’ al segmento deluxe.

Las cifras son de récord y los pasos estratégicos más recientes, que encaminan la firma a una modernización sin precedentes y la acercan a grandes nombres del mundo de la moda — Stefano Pilati, Steven Maisel, John Galliano, Willy Chavarria…— podrían llevar a pensar que Zara quiere ser lujo. Pero no es cierto.

Hay que mirar más allá, trasladarse a un nivel casi semiótico y saber mucho de ‘legitimación simbólica’, masstige, ‘premiumización’ o ‘soberanía operativa’, entre otros conceptos interesantísimos, para entender bien todo lo que está haciendo.

Lo que hasta ahora parecía casi casual y sutil, ahora ya supone toda una declaración de intenciones.

Zara ve su alianza con el mundo de la moda de lujo como la fórmula magistral para alzarse como una de las marcas globales más sólidas: su rentabilidad ya supera a la del gigante francés LVMH y ha pasado de largo en ventas a H&M, uno de sus competidores.

Y también la utiliza para mantenerse como un ejemplo de empresa capaz de sortear con éxito hasta las circunstancias geopolíticas mundiales más complejas, como las que vivimos en la actualidad.

Su capacidad de sorpresa y generación de expectación va in crescendo. Si el año pasado realizó por su 50 aniversario una colaboración sin precedentes con personalidades del mundo de la moda, la cultura y el arte Linda Evangelista, Kate Moss, Naomi Campbell, Rosalía, Norman Foster o Pedro Almodóvar entre otros, este 2026 las sorpresas están siendo también más que considerables.

Del lujo al masstige

Zara está agitando el universo del mass fashion aunque sus precios cada vez sean menos bajos. La razón reside en los recientes fichajes de John Galliano, con quien mantendrá una colaboración creativa durante los próximos de dos años, y del diseñador americano de origen mexicano Willy Chavarria, que ha creado para la firma de Arteixo Vatísimo, una colección en edición limitada y a la venta desde el 26 de marzo.

Que la firma española sea ahora lujo es sencillamente imposible, pues este concepto se refiere siempre al trabajo artesanal y la excelencia.

Rodolfo McCartney, estratega de marca especializado en ese sector, cree que se puede hacer cierta equiparación pero no tratando los conceptos como equivalentes: “Se puede relacionar a Zara con el lujo como fenómeno cultural, pero no como categoría productiva”.

La firma gallega “no busca ser eso, sino que persigue algo más inteligente: operar en el territorio del lujo”, añade.

Y explica que las recientes alianzas no son una cuestión de producto, sino de “legitimidad simbólica. Son códigos y accesos. El lujo ya no se define solo por lo que es, sino por lo que parece ser, por quién lo valida y en qué contexto aparece. Zara ha entendido eso antes que muchas casas históricas”.

En este mismo sentido opina Jon Martínez Tarifa, Assistant Project Manager de Elite Excellence (Federación Española del lujo). “Hablar de Zara y lujo puro en la misma frase sigue siendo un oxímoron, pero sí podemos hablar de masstige”, apunta en alusión a este concepto que deriva de la contracción de mass y prestige y que se refiere a la estrategia de marketing que ofrece productos de lujo accesibles o de prestigio en un mercado masivo.

Algo que ya comenzó a hacer H&M con Karl Lagerfeld en 2004, de forma puntual y anual, pero que en la marca gallega tiene la clara estrategia de reposicionar la firma a un nivel superior de percepción entre el público.

“Zara ha conseguido democratizar la estética del lujo. Te venden la experiencia visual, el corte y la firma del diseñador, aunque el proceso de producción siga siendo industrial”, añade Martínez Tarifa.

Interesante también es la perspectiva que aporta Wilder Maldonado, estratega de Gobernanza y Operaciones (criskO), y que incide en el nuevo valor de cómo se percibe la firma. “No busca convertirse en una casa de lujo en sentido estricto; está adquiriendo capital simbólico”.

Algo que se traduce en credibilidad creativa, aspiración y conversación cultural. “Al aliarse con nombres como Galliano o colaborar con el arquitecto belga Vincent Van Duysen, Zara rompe la percepción de commodity y eleva su propuesta a activo de valor aspiracional”, explica.

Y este experto aclara, también, el significado del término crisk0 y que se refiere a la fusión de Chief Risk & Opportunity Officer o el líder que no ve el riesgo como una obligación sino como una oportunidad de eficiencia en el P&L (proft and loss, ganancias y pérdidas).

Maldonado, que es arquitecto de la ‘soberanía operativa’ y la ‘inmunidad estructural’ en el Retail, apunta además hacia la transferencia de autoridad creativa: “El cliente deja de comparar a Zara por precio y empieza a medirla por su capacidad de curaduría estética. Es una estrategia de defensa del margen bruto: elevar el valor percibido sin abandonar su escala ni su velocidad comercial”.

Menos low cost

Este fenómeno de alianza con diseñadores asociados al lujo está llevando al buque insignia de Inditex a la subida paulatina de precios. Pero lejos de ser una opción impopular, al menos en sentido general, el nuevo valor percibido de la marca lleva a muchos clientes a aceptarlo.

Lo explica Jon Martínez Tarifa: “Busca lo que en marketing llamamos la ‘premiumización’ de la marca: elevar su percepción a los ojos del consumidor. Históricamente, era el lugar al que acudías para encontrar la tendencia de la pasarela traducida a la calle de forma rápida y asequible”.

Y suma a su explicación que hoy, al aliarse con creadores de lujo, “consigue una transferencia de prestigio brutal: ya no copian o se inspiran en la pasarela, sino que el mismísimo diseñador de pasarela crea en exclusiva para ellos”.

Con lo anterior, Zara consigue varias cosas, añade el experto de Elite Excellence-Federación Española de Lujo: “Generar este deseo urgente por escasez, acaparar titulares en revistas de alta gama que normalmente ignoran el mass fashion, y captar a un cliente de mayor poder adquisitivo que quizás había dejado de comprar en la marca”.

E insiste: “Su objetivo ya no es que compres cinco camisetas baratas, sino que inviertas en una pieza de edición limitada firmada por un diseñador de culto, sintiendo que has hecho una compra inteligente”.

En la misma línea se manifiesta Wilder Maldonado, quien afirma que estas sorprendentes estrategias “no convierten a Zara en lujo técnico —que exige escasez real y herencia—, pero sí permiten una ‘premiumización accesible’.

Hoy podemos hablar de Zara y lujo en la misma frase si lo definimos como ‘lujo operativo’, que es la capacidad de entregar diseño de alta gama con una eficiencia logística que muchas casas envidiaría”.

Y asegura que “usa las herramientas del lujo para sofisticar su marca sin romper su modelo de democratización”.

Rodolfo McCartney añade que, con estos exigentes pasos hacia adelante, la marca logra “reducir la distancia percibida pues ya no necesitas ser lujo si puedes moverte cerca de él sin que resulte contradictorio”.

Y destaca que estos conocidos diseñadores colaboradores aportan un nuevo lenguaje: “Suman historia, códigos visuales, autoridad estética. Pero no transforman el ADN del producto. Y ahí está lo interesante: hoy se puede construir una percepción cercana al lujo sin modificar la base industrial del modelo”.

Además, insiste: “Zara ya no puede competir solo en mass fashion. Ese terreno lo dominan mejor otros actores. Lo que está haciendo no es abandonar ese modelo, sino desplazarlo. Mantiene la estructura, pero eleva la percepción”.

Estrategias y expectación

Desde su propia web —es una información pública—, la compañía Inditex reconoce que su modelo de negocio se sigue caracterizando “por la flexibilidad, la capacidad de respuesta y el aprovisionamiento en proximidad durante la temporada”. Algo que les permite reaccionar a las tendencias de moda reforzando su posición única en el mercado.

Las tienda físicas de la marca es un punto clave.

Las tienda físicas de la marca es un punto clave.

Y también “invirtiendo continuamente en tiendas, el canal online global y las plataformas logísticas centralizadas”. Pero, ¿qué destacan los expertos de las estrategias de Zara en la actualidad?

Wilder Maldonado pone en relieve tres vectores: la ‘optimización operativa’ y el ‘modelo de goteo': “Inditex ha matado el concepto de ‘bulto estadístico’ (enviar cajas por intuición), ya que en el ejercicio fiscal 2025 sus ventas crecieron un 3,2%, mientras su inventario se redujo un 2%”.

Este crecimiento con menos stock físico es la prueba empírica de que su modelo de reposición por sell-out real (goteo) es el motor de su rentabilidad”.

Además, el experto habla de un concepto muy interesante: el de ‘soberanía de data’: “Han entendido que la tienda física es un sensor de datos, no un almacén. Esta inteligencia permite reinterpretar el archivo y reforzar las credenciales de diseño en tiempo real, fabricando lo que el cliente realmente pide”.

Y por último destaca la ‘circularidad controlada’ y el ‘ritual de entrega’: “Plataformas como Zara Pre-Owned no son sólo sostenibilidad; es el control del ciclo de vida del producto (soberanía operativa) para evitar que el mercado secundario diluya el valor de marca. Esto se complementa con protocolos de entrega como el jewel-box (cajas especiales y firma olfativa), que elevan la prenda al estatus de activo duradero”.

Maldonado alude también a la ‘soberanía operativa’ como otra de las claves del éxito de Zara: “Significa que la marca controla sus palancas críticas: cliente, data, canal, timing y salida del inventario, sin depender de terceros. Zara la fortalece mediante el near-shoring (producción en proximidad en España, Portugal y Marruecos) para blindarse contra crisis logísticas globales”.

Para Rodolfo McCartney, los puntos principales de esta transformación se sustentan en tres factores: “Un cambio de lenguaje con campañas firmadas por figuras como Steven Meisel y que se alejan del tono comercial para entrar en un registro editorial; la arquitectura como relato con tiendas que ya no parecen tiendas, sino espacios culturales más cercanas a una galería que a un punto de venta; y la ‘curaduría’ de nombres, ya que no son colaboraciones masivas sino elecciones muy precisas que construyen un imaginario”.

Y apunta, a modo de clarificador resumen, que “Zara no está cambiando radicalmente lo que vende, sino cómo se interpreta. Y eso, en este momento cultural, es más poderoso”.