En la imagen, Olivia Palermo, Margot Robbie y Jenna Ortega con tres estilismos de referencia para seguir el código de vestimenta.

En la imagen, Olivia Palermo, Margot Robbie y Jenna Ortega con tres estilismos de referencia para seguir el código de vestimenta. IG vía @oliviapalermo, @andrewmukamal y @jennaortega

Moda

Corsés actualizados, casacas y azul atlántico: las claves del 'dress code' de la gran fiesta 'Málaga made America'

El código de vestimenta 'Málaga 1776-1800' rescata la esencia de la época en la ciudad andaluza con una visión muy actual.

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Después de que el año pasado la Semana del Liderazgo Femenino dejara huella en Granada, que vio cómo La Alhambra se vestía de largo para acoger diferentes eventos propulsados por EL ESPAÑOL y Magas, ahora la ciudad de Málaga se prepara para lo propio.

Una vez más, la iniciativa desembarca en el sur. En este caso, una de las citas principales del evento será la gala 'Málaga made America', que conmemora los 250 años de la independencia de Estados Unidos. El encuentro tendrá lugar en el Jardín Botánico a las 19h30 el próximo 26 de mayo.

Además, se celebrará la presentación del nuevo libro de Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, titulado Las gobernadoras (Espasa, 2026); el Foro de Incidencia y Liderazgo de 'Las Top 100 Mujeres Líderes'; la Alfombra de la Cultura y el Liderazgo Femenino; y el Club de Lectura con Elvira Roca Barea.

No obstante, volviendo a la fiesta que se menciona al inicio, hay una serie de pautas a tener en cuenta. La primera, el código de vestimenta. Si en el X Aniversario de EL ESPAÑOL fue el future chic y hace apenas unos días, el lunes 11 de mayo el neochulapismo brilló en el Teatro Circo Price, ahora el concepto es Málaga 1776-1800.

Aunque estas propuestas siempre llaman mucho la atención y son muy apetecibles para el invitado, el riesgo de caer en errores por la simple emoción del momento es alto. No obstante, los expertos aclaran las dudas:

"La clave está en trabajar desde la referencia cultural y no desde la reproducción literal", cuenta Jesús Reyes, periodista experto en moda, estilista, CEO de CoolHunting Madrid Comunicación y autor de la guía Alter Ego (Seleer, 2016).

El profesional aclara que cuando se reinterpreta una estética histórica en moda contemporánea el objetivo no debe ser recrear un vestuario de época, sino extraer sus códigos visuales y adaptarlos a un lenguaje actual.

Una de las escenas de la cinta 'La duquesa' (Saul Dibb, 2008), protagonizada por Keira Knightley.

Una de las escenas de la cinta 'La duquesa' (Saul Dibb, 2008), protagonizada por Keira Knightley. IMDb

"En el caso de la Málaga de finales del siglo XVIII, me interesa especialmente esa mezcla entre sofisticación ilustrada, influencia marítima y cierta opulencia burguesa vinculada al comercio atlántico", aclara, poniendo en contexto el vestuario para la gran noche.

"Traducido a hoy, apostaría por siluetas depuradas, tejidos con caída y detalles estructurales inspirados en la época como las mangas voluminosas, cinturas marcadas o botonaduras joya. Todo integrado en prendas minimalistas. El equilibrio entre historia y modernidad es fundamental para evitar el efecto disfraz", comenta.

Por su parte, Gustavo Ardón, diseñador de moda y fundador de su firma homónima, también tiene una mirada similar a la de Reyes. Destaca que la sofisticación en este contexto aparece cuando la inspiración histórica se convierte en atmósfera, no en una copia literal.

"La Málaga de finales del siglo XVIII tenía una riqueza visual muy vinculada al comercio, al lujo artesanal y al refinamiento social de la época, pero hoy esa referencia debe sentirse ligera, elegante y emocional", explica.

"Yo trabajaría desde la alta costura contemporánea: patrones limpios, volúmenes controlados y detalles artesanales muy estudiados. No se trata de reproducir una casaca o una sobrefalda exactamente igual, sino de reinterpretar sus líneas, sus texturas y su romanticismo desde una mirada moderna", añade.

Corsés actualizados, casacas y azul atlántico: las claves del 'dress code' de la gran fiesta 'Málaga made America'

Y es que, tal y como el creativo comenta, "cuando una pieza respira actualidad en la construcción, automáticamente se aleja del disfraz y entra en el terreno del lujo sofisticado".

Hoy en día, cuando el término de la apropiación cultural aparece de forma reiterada en conversaciones, sobre todo a raíz de la masificación de determinadas fiestas populares como la Feria de Abril o Las Fallas, conviene ir con especial cuidado cuando se adopta según qué estética o se reinterpreta un pasaje de la historia.

En la televisión y el cine hay multitud de referencias a la época. Una de ellas, La duquesa (Saul Dibb, 2008), protagonizada por Keira Knightley. No obstante, y aunque se pueda tomar como punto de partida, el truco, como mencionan los expertos, es traer ese traje al siglo XXI.

La actriz británica en una escena de la cinta.

La actriz británica en una escena de la cinta. IMDb

Para ello, conviene tener en mente qué tejidos, siluetas y accesorios combinan mejor para recrear la estética sin caer en clichés que no vayan a ninguna parte y que se acaben alejando de la idea principal: esa elegancia ilustrada y la conexión mediterránea-atlántica.

"Trabajaría con tejidos nobles y con texturas. Hablo del lino lavado, jacquares ligeros, algodones estructurados, seda mate o terciopelos muy sutiles en pequeñas dosis", explica de forma clara Jesús Reyes.

Por otra parte, añade que ese nexo transatlántico invita precisamente al empleo de materiales naturales y colores vinculados al mar y a la luz de la costa malagueña. Respecto a las siluetas, la cintura marcada es un must, así como las chaquetas con construcción arquitectónica suave y las faldas o pantalones amplios con movimiento.

Sin embargo, el punto diferencial, como en muchos looks que pueden llegar a partir de una base sencilla que incluso se tenga ya en el vestidor, son los accesorios.

En la imagen, una propuesta sencilla con prendas que después se pueden integrar fácilmente en cualquier look.

En la imagen, una propuesta sencilla con prendas que después se pueden integrar fácilmente en cualquier look. Roger Vivier, Zara y Stradivarius

"Pendientes dorados con aire barroco depurado, broches reinterpretados, zapatos de inspiración masculina o bolsos con acabados artesanales. La idea es transmitir riqueza estética, pero desde la contención contemporánea", apunta Reyes.

Ardón, por su parte, pone la mirada más en el tejido que incluso en la figura, ya que el primero marcará lo segundo. Él añade a su listado las organzas lavadas —ideales en tonos pastel como podrían ser lila, celeste o rosa, e incluso el adorado amarillo mantequilla—, los brocados muy suaves y las gasas estructuradas —¡Ojo! Esto no es una contradicción—.

"Me interesa mucho que exista movimiento y luz, porque Málaga tiene precisamente esa conexión entre el Mediterráneo, el comercio marítimo y la luminosidad andaluza", explica.

En cuanto a los complementos, destaca las piezas artesanales con apariencia heredada y los detalles inspirados en el mundo naval. "Todo debe sentirse refinado, pero sin exceso visual", apunta.

Con puntería

Una vez establecida la guía principal de cara a la vestimenta, la pregunta se hace imprescindible: si hubiera que escoger una pieza sobre la que pivotase el look, ¿cuál sería? Jesús Reyes lo tiene claro: en su mente, el corsé es la estrella.

"Eso sí, completamente reinterpretado. Me parece fascinante porque conecta estructura, feminidad y construcción de silueta", explica, añadiendo que en la actualidad lo trabajaría desde un enfoque mucho más relajado: "Quizás sobre una camisa blanca oversize, combinado con un pantalón de sastre masculino o incluso denim limpio de corte recto".

De este mix and match sartorial nace, de acuerdo a su criterio, la sofisticación. Sin embargo, también señala en la conversación el chaleco masculino de inspiración ilustrada, "llevado de forma minimalista sobre la piel o con total looks monocromáticos".

Gustavo Ardón se queda con la casaca, que además es una prenda sencilla de traer a la actualidad gracias a la tendencia del momento, que ha elevado esta prenda a pasarelas y también a los estilismos de street style.

"La reinterpretaría como una pieza couture contemporánea. Tiene mucha fuerza visual porque representa autoridad, elegancia y estructura", cuenta el creativo.

En cuanto a cómo combinarla, el profesional lo tiene claro: "La transformaría en una chaqueta larga, muy limpia en líneas, quizá en marfil o azul atlántico, con bordados mínimos o botonaduras joya trabajadas artesanalmente. La llevaría con pantalón palazzo fluido o incluso con un vestido lencero muy sencillo para generar contraste entre construcción histórica y ligereza actual".

Una propuesta con un toque más 'lady', pero siempre actualizado, incluyendo algunos de los elementos que comentan los expertos.

Una propuesta con un toque más 'lady', pero siempre actualizado, incluyendo algunos de los elementos que comentan los expertos. Flabelus, Weekend Max Mara, Miguel Marinero y Leyre Doueil

Por último, el factor que aún se mantiene como incógnita en la ecuación: la paleta cromática. De acuerdo a Jesús Reyes, el secreto está en no utilizar el color de manera evidente o narrativa, sino como acento visual.

"El blanco roto o marfil puede actuar como base sofisticada; el azul, especialmente en tonos tinta o atlánticos, aporta profundidad y elegancia; mientras que el rojo debe aparecer de forma estratégica, quizá en labios, zapatos o pequeños detalles textiles. El dorado, por su parte, funciona muy bien en herrajes, joyería o bordados mínimos", enumera.

"La clave pasa por sugerir, no por subrayar. Cuando el color se integra desde la textura, el detalle y la proporción, el resultado gana muchísima más fuerza estética", aclara.

Con la ciudad de Málaga como nuevo epicentro del liderazgo femenino, la cita vuelve a demostrar que la cultura, la moda y el pensamiento pueden dialogar desde la sofisticación y la contemporaneidad. Más allá del dress code, la propuesta Málaga 1776-1800 es una reinterpretación histórica desde la sensibilidad estética, alejándose de disfraces y capas innecesarias.

La clave, como de costumbre, está en entender este plano también como un lenguaje capaz de conectar pasado y presente. Tal y como dijo Donatella Versace, la moda es un arma que puedes utilizar cuando la necesites.