Piel y mimbre: contraste de materiales.

Piel y mimbre: contraste de materiales. Reuters

Moda

Las nuevas 'guerreras' de la casa Louis Vuitton desfilan entre pieles, 'patchwork' y grandes volúmenes

La pasarela propone una estética de fuerza y carácter con referencias medievales y espíritu contemporáneo.

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Bajo la pirámide del Louvre, en el marco de la Semana de la Moda de París,Vuitton ha presentado sus nuevas propuestas para la temporada otoño-invierno 2026/2027. El desfile ha contado con la presencia de embajadoras y fans de la firma francesa como la gran Catherine Deneuve, Zendaya o Ana de Armas.

Llegaron vestidas de blanco y negro, aportando un contraste luminoso en la primera fila y reforzando la dimensión casi ceremonial del desfile de la maison. Bajo la dirección de Nicolas Ghesquière, al frente de la línea creativa desde 2013, la pasarela suele jugar con las épocas y las culturas, transformando el show en un relato visual en el que la prenda se convierte a la vez en armadura, vestuario y objeto arquitectónico.

En esta colección, la casa compone una selección potente y narrativa: siluetas guerreras, influencias orientales y accesorios escultóricos se encuentran para construir un armario que parece pensado para exploradoras contemporáneas.

Catherine Deneuve, Zendaya y Ana de Armas en el desfile de Louis Vuitton.

Catherine Deneuve, Zendaya y Ana de Armas en el desfile de Louis Vuitton. Gtres

Neutralidad elegante y destellos inesperados

La paleta cromática se apoya primero en una base sobria y estructurada. El beis, el negro y el gris dominan y crean una atmósfera casi austera, cercana al vestuario militar o aristocrático, destacando la construcción de las prendas y la amplitud de los volúmenes.

Pero esta sobriedad se ve regularmente interrumpida por irrupciones de tonalidades más vivas. Toques de rosa intenso o de naranja luminoso aparecen a lo largo del desfile, aportando una energía inesperada a estas siluetas inspiradas en el pasado.

Estos acentos cromáticos también funcionan como destellos visuales que despiertan el conjunto e introducen una dimensión casi futurista.

Gris, marrón y toques de naranja y rosa iluminan la pasarela.

Gris, marrón y toques de naranja y rosa iluminan la pasarela. Reuters

El ADN del viaje

En Louis Vuitton, los accesorios nunca son secundarios, sino que prolongan la historia de la casa y recuerdan su herencia. Los bolsos, por ejemplo, adoptan en esta nueva colección la forma de pequeñas maletas rígidas, evocando los equipajes que le dieron la fama.

Algunas piezas van todavía más lejos en la experimentación. Un bolso de madera aparece así en forma de pequeña casita para pájaros, transformando el accesorio en un objeto híbrido entre escultura y marroquinería.

Entre sombreros origami y bolsos de viaje, el accesorio se vuelve protagonista.

Entre sombreros origami y bolsos de viaje, el accesorio se vuelve protagonista. Reuters

Los sombreros también participan en esta dimensión espectacular. Algunos parecen inspirados en modelos de papel plegado, como origamis llevados sobre la cabeza.

Otros adoptan proporciones impresionantes: grandes estructuras que cubren casi todo el cuerpo, evocando aleros capaces de proteger del sol o de la lluvia. Cada modelo parece llevar consigo un objeto, un refugio o un fragmento de arquitectura.

Escultóricas

Es en la construcción de las siluetas donde la colección alcanza su dimensión más espectacular. Los hombros se ensanchan de manera notable, formando casi alas. Realizados en cuero, lana gruesa o en piel, otorgan un aire de guerreras contemporáneas.

Algunas piezas adoptan construcciones en patchwork, como si las prendas estuvieran ensambladas a partir de fragmentos de armaduras o de tejidos recogidos a lo largo de un viaje.

Del pasado al futuro entre historia y modernidad.

Del pasado al futuro entre historia y modernidad. Reuters

Las referencias culturales se multiplican a lo largo del desfile. Influencias procedentes de Asia, Persia o incluso Mongolia aparecen en algunos volúmenes, en las capas o en las proporciones de las siluetas.

Los monos y los conjuntos estructurados participan en esta idea de un vestuario nómada, capaz de atravesar diferentes culturas.

Más adelante, la colección introduce también referencias al Renacimiento, especialmente a través de algunos cuellos abiertos que recuerdan los patrones de ese periodo.

El conjunto compone un armario híbrido, donde se cruzan el imaginario medieval, las inspiraciones orientales y una estética futurista. En Louis Vuitton, la silueta se convierte así en una figura de aventura: una exploradora moderna, protegida por sus prendas como si fueran una armadura.