Retrato de la reconocida atleta.

Retrato de la reconocida atleta. Cedida

LasTop100

La 'Top 100' Carolina Marín se despide para siempre del bádminton y renuncia a su último sueño en Huelva

La deportista ha anunciado su retirada definitiva del deporte profesional y no disputará el campeonato europeo donde soñaba con despedirse en casa.

Más información: Carolina Marín anuncia su retirada del bádminton: "Ha sido un viaje maravilloso"

Publicada
Actualizada

La campeona olímpica y tricampeona del mundo pone punto final condicionada por la rodilla derecha desde la grave lesión sufrida en las semifinales de los Juegos de París, cuando acariciaba una nueva final olímpica.

Su decisión llega después de semanas de incertidumbre, en las que insistía en que quería ir "día a día" antes de comunicar su futuro.

Al final, ha elegido preservar su salud y calidad de vida: “No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello”, ha explicado en un comunicado, asumiendo que el adiós no será en la pista, pero sí en coherencia con la exigencia con la que siempre ha vivido su carrera.

Una cara del liderazgo

El adiós de Carolina llega en un momento en el que su figura trasciende claramente lo competitivo: forma parte del listado de 'Las Top 100 Mujeres Líderes' y es uno de los nombres propios destacados en el primer Bookazine de Magas.

La publicación, que recogió por primera vez en papel este ranking de referentes femeninas, la reivindica como guía de liderazgo, inspiración y excelencia en el deporte.

La primera portada del 'Bookazine' de Magas

La primera portada del 'Bookazine' de Magas EE

En esa sesión, ambas hablaron de metas, sacrificio, gestión del esfuerzo y éxito, y encarnaron la filosofía de Magas: mujeres que “promueven un impacto en la sociedad” y que son “las voces que guían el presente para cambiar el futuro”.

De Huelva al Olimpo

Carolina conoció el bádminton con ocho años, casi por casualidad: una compañera de colegio, con la que iba a clases de flamenco, la invitó a ir a probar un deporte del que no sabía nada. "No tenía ni idea de qué era, pero fui. Y allí lo descubrí", recuerda.

A los 12 tuvo que elegir y dejó el baile por la pista, pasando de la escuela al club IES La Orden de Huelva antes de que Fernando Rivas la ‘descubriera’ en un campeonato Sub-15 y la llevara al CAR de Madrid.

Desde entonces, la niña onubense se transformó en una campeona que cambió la geografía del bádminton mundial: oro olímpico en Río 2016, tricampeona del mundo y múltiple campeona de Europa, la primera no asiática en conquistar el oro olímpico individual femenino en su disciplina.

Ella misma se define por su carácter competitivo: en la pista es "seria, focalizada en mis objetivos y mis sueños"; fuera, cuando se cierra la puerta del pabellón, se reivindica como una mujer extrovertida a la que le encanta reírse y disfrutar con su familia y amigos.

En Río 2016 se condensa buena parte de su identidad deportiva: "Campeona olímpica, medalla de oro, el mejor momento con mi equipo y mi familia", resume sobre aquellos días.

La otra cara es París 2024: "Un camino duro y tedioso, con un final muy frustrante", admite, aunque de aquella derrota asegura haber ganado "la medalla del cariño de España y del mundo".

Igualdad y empoderamiento

Carolina Marín habla de liderazgo femenino desde la experiencia, consciente de que el bádminton ha vivido desigualdades soterradas. "La mujer destaca en muchas facetas. Tenemos un gran espíritu de sacrificio y esfuerzo", señala cuando se le pregunta al respecto.

Su discurso huye del eslogan fácil: prefiere comparar, por ejemplo, el impacto mediático del tenis de Rafa Nadal con el de su propio deporte para evidenciar que no todas las victorias reciben el mismo foco.

En bádminton, recuerda, no hay desigualdad salarial directa en los premios, pero sí en el contexto: cita el caso de un jugador danés con menos logros que, probablemente, ha cobrado más que ella por ser hombre y porque el bádminton es más popular en Dinamarca que en España.

Carolina Marín

Carolina Marín Fundación Princesa de Asturias

Y contrapone su propia realidad con la de la rival india a la que derrotó en la final de Río 2016, que recibió "ocho millones de dólares, un terreno, tres miembros de seguridad en la puerta de su casa y hasta dos vacas sagradas", mientras ella ni de lejos ha amasado esa cifra.

Preguntada por si se considera feminista, reconoce matices. "Me considero alguien que quiere lo mejor para las mujeres y que lucha por la igualdad", afirma, pero añade que no todas las situaciones son simétricas y pone como ejemplo ciertos casos de separaciones.

De premiada a referente

El palmarés de Carolina Marín es la base de su mito, pero no lo explica todo: es oro olímpico, tricampeona mundial y varias veces campeona de Europa, un currículum que la coloca entre las mejores jugadoras de la historia.

Sin embargo, su impacto se mide también en la calle: es el motivo por el que miles de niños y niñas se apuntaron a un deporte que hasta su irrupción era prácticamente desconocido en España, y la responsable de que las licencias federativas crecieran en torno a un 30% en una década.

Ella misma lo mira con perspectiva de pionera: "La mujer, hoy en día, está dando más títulos que el hombre. Son datos", subraya, consciente de que su ejemplo ha empujado a nuevas generaciones y ha abierto espacio para otras atletas en medios, patrocinios y conversación pública.

Su retirada no es un punto final, sino la confirmación de una herencia ya consolidada: la de haber transformado un deporte minoritario en fenómeno social y haber redefinido el lugar de las españolas en la élite.

Carolina como 'Top 100 honoraria' y su presencia en la portada del Bookazine de Magas no sólo celebran sus títulos, sino ese legado duradero de liderazgo, sacrificio y excelencia que seguirá influyendo mucho después de dejar la competición.