Mojando pan en huevos fritos

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Las abuelas españolas coinciden: "Para que el huevo frito quede perfecto y no se rompa, espolvorea sal en la sartén antes del aceite"

Es uno de los manjares más ricos y humildes de la cocina española, pero la excelencia en este plato no es fácil de conseguir.

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El huevo frito parece una de las recetas más fáciles de la cocina española y a la vez, más deliciosa, pero conseguir que quede perfecto tiene sus pequeños secretos.

Que la clara no se pegue, que el aceite no salpique y que la yema permanezca líquida puede depender de un gesto tan sencillo como inesperado.

Conchita, conocida en redes como Maximiliana, comparte en su canal de cocina uno de esos trucos de abuela que se han transmitido durante generaciones.

Su consejo para evitar que el huevo se pegue y que el aceite salte no pasa por añadir más grasa a la sartén, sino precisamente por utilizar un ingrediente que casi todos tenemos en casa: la sal.

La cocinera insiste en que cuando la sartén está caliente, hay que espolvorear un poco de sal antes de incorporar el aceite. Después, solo queda añadir el huevo y dejar que se fría.

Un truco sencillo

El primer paso es calentar bien la sartén. Una vez que ha alcanzado temperatura, Maximiliana recomienda añadir una pequeña cantidad de sal.

Después llega el aceite. La cocinera aconseja utilizar solo un chorrito, sin necesidad de llenar la sartén. Su propuesta busca conseguir una fritura suficiente para cocinar el huevo sin utilizar una cantidad excesiva de grasa.

Cuando el aceite ya está caliente, se incorpora el huevo con cuidado. Según explica Maximiliana, el resultado es que "ni salta ni se pega", dos de los problemas más habituales cuando se prepara este plato.

El consejo tiene además otra particularidad: la sal debe utilizarse en una cantidad pequeña. No es necesario cubrir el fondo de la sartén ni añadir una gran cantidad para que el truco funcione.

La clave está, por tanto, en preparar correctamente la sartén antes de introducir el huevo. Un gesto que apenas lleva unos segundos y que puede facilitar considerablemente la fritura.

También se utiliza harina

La sal no es el único remedio casero que se emplea para controlar las salpicaduras al freír un huevo. Otra alternativa consiste en utilizar una pequeña cantidad de harina.

En este caso, el objetivo tampoco es rebozar el huevo. Se trata simplemente de incorporar una cantidad mínima para que ayude a absorber la humedad que entra en contacto con el aceite caliente.

Esta técnica parte de que cuando el agua entra en contacto con aceite a elevada temperatura se producen las conocidas salpicaduras. Por eso, controlar la humedad puede ayudar a reducirlas.

Sin embargo, entre las dos opciones, la sal tiene una ventaja evidente para la cocina diaria. No deja restos de harina que puedan quemarse o ensuciar el aceite durante la fritura.

Yema en su punto

El truco de Maximiliana ayuda principalmente a controlar la sartén, pero el resultado final también dependerá del punto que cada persona quiera darle al huevo.

Para una buena fritura, la clara debe quedar completamente cocinada mientras la yema conserva una textura cremosa y líquida. El fuego y el tiempo son determinantes para conseguir ese contraste.

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También influye el tipo de sartén y la cantidad de aceite utilizada. Una sartén en buen estado y correctamente calentada facilita que la clara no se adhiera al fondo.

Otro detalle práctico consiste en cascar primero el huevo en un plato o bol. Así se puede comprobar que está en buenas condiciones y retirar cualquier pequeño fragmento de cáscara antes de incorporarlo a la sartén.

El resultado ideal dependerá de los gustos: algunos prefieren una puntilla crujiente y dorada alrededor de la clara, mientras que otros buscan una textura más tierna.

En cualquier caso, el consejo de Maximiliana demuestra que para mejorar una receta tan cotidiana no siempre hacen falta técnicas complicadas. A veces basta con recuperar un pequeño truco de cocina de abuela: sartén bien caliente, un poco de sal y nada de añadir aceite de más.