Laura, cocinera, junto a unas alcachofas.

Laura, cocinera, junto a unas alcachofas. E.E.

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Laura, cocinera: "Para que las alcachofas de bote estén más buenas, no las hagas con jamón; mejor añade 1 burrata y 2 tomates secos"

Una receta rápida y diferente que transforma una conserva básica en un plato templado, cremoso y lleno de contrastes.

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Las alcachofas de bote son uno de esos ingredientes que permiten preparar un plato diferente en cuestión de minutos. Al estar ya cocidas, basta con escurrirlas y darles un poco de calor para utilizarlas en numerosas recetas.

Una de las formas más habituales de comerlas es salteadas con jamón, pero sus posibilidades van mucho más allá. Laura, cocinera y creadora de contenido en redes sociales bajo el perfil @missohlaura, propone combinarlas con burrata, tomate seco y nueces.

La receta que comparte es una ensalada templada de alcachofas y burrata, sencilla de preparar y con pocos ingredientes. El contraste entre la alcachofa caliente, el queso cremoso y el toque crujiente de los frutos secos es uno de sus principales atractivos.

Laura explica, además, que la receta admite algunos cambios. El tomate seco se puede sustituir por tomate natural y, si se quiere añadir más proteína, también se puede incorporar un poco de jamón serrano.

Receta de ensalada de alcachofas y burrata

  • 1 lata de corazones de alcachofa en conserva
  • 1 burrata
  • 6 nueces
  • 2 tomates secos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Pan para acompañar, opcional

Paso 1

Escurre bien las alcachofas para retirar todo el líquido de la conserva. Si tienen demasiada humedad, puedes secarlas ligeramente con papel de cocina antes de llevarlas a la sartén.

Paso 2

Calienta una sartén o una plancha con un poco de aceite de oliva virgen extra. Coloca las alcachofas y cocínalas durante unos minutos hasta que estén bien doradas por ambos lados.

Paso 3

La idea es conseguir que queden tiernas por dentro, pero con una superficie ligeramente tostada que aporte más sabor y textura.

Paso 4

Coloca la burrata en el centro de un plato. Añade por encima un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poco de pimienta negra recién molida.

Paso 5

Distribuye las alcachofas todavía calientes alrededor del queso. Así se consigue una ensalada templada en la que contrastan las diferentes temperaturas y texturas.

Paso 6

Corta los tomates secos en pequeños trozos y pica ligeramente las nueces. Reparte ambos ingredientes por encima del conjunto.

Paso 7

Sirve inmediatamente y, si se desea, acompaña el plato con unas rebanadas de pan para aprovechar la mezcla del queso con el aceite y el resto de ingredientes.

Los beneficios de las alcachofas

Además de ser versátil en la cocina, la alcachofa destaca por su interesante perfil nutricional. Se trata de una hortaliza con un elevado contenido de agua y que aporta fibra, vitaminas y diferentes minerales.

Entre sus nutrientes se encuentran el potasio, el fósforo y los folatos. Su contenido en fibra también contribuye al funcionamiento normal del tránsito intestinal y ayuda a prolongar la sensación de saciedad.

Esto hace que pueda formar parte de una alimentación equilibrada y variada. Su bajo aporte calórico también permite incorporarla fácilmente a platos ligeros sin necesidad de renunciar al sabor.

Las alcachofas contienen, además, diferentes compuestos vegetales, entre ellos la cinarina, una sustancia característica de esta hortaliza que ha sido objeto de distintos estudios por sus posibles propiedades.

No obstante, conviene evitar atribuir a un único alimento efectos como adelgazar, eliminar grasa o reducir por sí solo el colesterol. Sus beneficios deben entenderse siempre dentro del conjunto de una dieta saludable.

En el caso de las alcachofas en conserva, también es recomendable revisar la cantidad de sal indicada en el etiquetado. Escurrirlas bien antes de utilizarlas ayuda a retirar parte del líquido en el que se conservan.

Otras ideas

Una de las grandes ventajas de la alcachofa es la enorme variedad de preparaciones que admite. Se puede cocinar al horno, a la plancha, frita, cocida, guisada, a la brasa o directamente utilizar en conserva.

También funciona muy bien como ingrediente de arroces, pastas, cremas y guisos, además de servirse como guarnición junto a carnes o pescados.

En ensalada combina especialmente bien con ingredientes mediterráneos como el queso feta, el parmesano, la burrata, los tomates secos, las aceitunas o los frutos secos.

También se puede completar con jamón, huevo, bonito o atún para conseguir platos más completos y con un mayor aporte de proteínas.

Para preparaciones rápidas como la propuesta por Laura, las alcachofas en conserva son especialmente prácticas. Basta con elegir unos corazones de buena calidad, escurrirlos correctamente y dorarlos antes de montar el plato.